En el Debate: Por Lizeth López Curiel

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DE LA OPERACIÓN CÓNDOR A “FISCAL CARNAL”.
Alejandro Gertz Manero, quien carga el estigma de la primera fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán en 2001 -de él dependían las prisiones—y de la Operación Cóndor, fue elegido el pasado viernes por el Senado, como el primer fiscal general de la República, el “fiscal carnal”, posterior a la aprobación, en noviembre, de la Ley Orgánica en el Congreso de la Unión.

Concluyó así aquel largo proceso iniciado en 2014, modificado el artículo 102 constitucional que daba fin a la desprestigiada y disfuncional Procuraduría General de la República y concebía un nuevo organismo presuntamente “autónomo” encargado de procurar justicia.

Mas no será autónomo, será “carnal”, tal como quedó evidenciado por la visión del presidente Andrés Manuel López Obrador, de que es mucho más importante la “honestidad y la probidad” de quien fuese propuesto por él, y designado por su partido, que la autonomía de la nueva institución. «El próximo fiscal deber ser alguien honorable, honesto, que tenga el criterio para juzgar al propio presidente de la República si comete algún delito», ha defendido el primer mandatario.

AMLO desechó la iniciativa #VamosPorUnaFiscalíaQueSirva, movimiento que reclama desde hace cuatro años una reforma del artículo 102 de la Constitución y que reúne a unos 300 colectivos, cuya plataforma proponía crear una institución creíble, autónoma y exigía que antes del nombramiento del fiscal se cambiara la ley. Además, planteaba que fuese un grupo de expertos quienes elaborasen la lista con los candidatos más preparados para ocupar el cargo. Los reclamos y exigencias de organizaciones de la sociedad civil, fueron olímpicamente ignorados y Gertz Manero brincó de encargado de despacho de la PGR a “fiscal carnal”.

En ese mismo tenor, el presidente de la COPARMEX, Gustavo de Hoyos Walther, reprobó el nombramiento de Gertz Manero como fiscal general, considerándolo un “engaño a la democracia”, con un “cambio” meramente “cosmético”.

Que no se nos ocurra intentar comparar el “aseado proceso” del viernes en el Senado para elegir al fiscal general, con el intentado en tiempo de los “mafiosos” del PRI –retomando los términos de AMLO– para imponer el “pase automático” a la Fiscalía del entonces procurador, Raúl Cervantes.

El otrora responsable de la “Operación Cóndor” –con José López Portillo–, titular de Seguridad Pública del Gobierno del Distrito Federal –con Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles– y del Gobierno Federal –con Vicente Fox–, obtuvo 91 de los 117 sufragios emitidos por la aplanadora morenista y sus aliados, en votación secreta.

En 1976, el ahora fiscal operó la llamada Operación Cóndor, dirigida a erradicar la producción de cultivos de narcóticos en el llamado triángulo dorado. La operación, aún recordada, tuvo un enorme impacto. Si bien logró la captura de algunos capos, generó el desplazamiento de miles de agricultores, también generó el desplazamiento de cárteles a Jalisco. Pero algo más: la Operación Cóndor fue, en esencia, el inicio de la participación de la DEA en operativos en territorio mexicano.

No tuvieron eco los llamados de organizaciones de la sociedad civil. El ejecutivo federal tiene lo que el Congreso de la Unión le negó a Enrique Peña Nieto: un “fiscal carnal” transexenal.

Para descalificar la solicitud de las organizaciones sociales, López Obrador afirma que “cuando se postulan o se proponen de la sociedad civil, en muchos casos no son personas íntegras…Es importantísimo que el fiscal sea una gente inobjetable, honesta y no se puede confiar en cualquier persona”, lo que indica que según el presidente, solo él sabe quién tiene esas cualidades, prueba de ello son las recientes designaciones para las direcciones generales de PEMEX y de la Comisión Federal de Electricidad, para la que designó tanto a Octavio Romero Oropeza (envuelto en supuestos actos de nepotismo, enriquecimiento ilícito y corrupción), como a Manuel Bartlett (responsable de la “caída del sistema” en la elección presidencial de 1988).

AMLO tendrá un poder transexenal para bajar el pulgar a sus adversarios si le da la gana, y para que le cuiden las espaldas a él y a los suyos cuando se vayan, si lo llegaran a necesitar. Gertz Manero, por lo demás, se comprometió a resolver asuntos pendientes de corrupción como Odebrecht, OHL y la Estafa Maestra. Todos atribuibles a los antecesores de su “jefe carnal”. Atentos todos.

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