Por: Rolando Paredes Carrillo
El 24 del presente mes, el gobierno municipal de Acapulco dio a conocer que se mantendrá vigente un programa de infracciones y traslado de unidades de transporte público al corralón, como resultado de Pasajero Seguro, todo ello con el fin de garantizar la seguridad a los usuarios de este servicio.
Por lo pronto, ese día hubo el aseguramiento de 32 personas por ir como «chalanes», en estado de ebriedad o escandalizando; 140 infracciones y más de 30 motocicletas así como unidades del transporte público remitidas al corralón luego de revisar alrededor de 300 camiones urbanos, más de 500 taxis azules y colectivos, así también más de 300 motos y un centenar de autos particulares.
Como parte de los operativos elementos de la Policía Preventiva y Vial mantendrán puntos de control en calles del puerto para inhibir posibles actos delictivos en contra de usuarios o conductores del transporte público, así también revisarán autos particulares.
Estos operativos se llevarán a cabo de manera sorpresiva en diferentes partes de la ciudad, donde se verifica que los usuarios del transporte público, no lleven objetos punzocortantes o armas de fuego con los que pudiesen delinquir, además de que se revisarán autos particulares que circulan sin placas. Pero que se vean resultados y no sea simple declaración.
Aprovechando el viaje, no estaría de más que Ecología municipal impusiera orden en lo que se refiere al ruidero que mantienen los choferes de camiones urbanos y suburbanos, que atentan contra el buen gusto musical, al poner puros corridos y composiciones de narcos a todo volumen.
El escándalo va más allá de las unidades y tal parece que a la autoridad municipal ello le es indiferente.
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