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Ayer, 15 de Mayo, se celebró, con bombo y platillo, el Día del Maestro, festejo dirigido a ese contingente de profesionales que se dedican a enseñar a niños, jóvenes, adultos, en su caso, en una actividad caracterizada tradicionalmente, por una entrega total, de apostolado.

Sobran ejemplos de maestras y maestros que han dado toda una vida de esfuerzos y sacrificios, en casos hasta de heroicidad, en aras de la convicción profunda de que el fenómeno de enseñanza-aprendizaje, es una herramienta fundamental para la construcción de sociedades libres y progresistas, sobre todo en países democráticos como el nuestro, a pesar de las resistencias de enclaves de personas, que todavía conservan una mentalidad retrógrada y retardataria.

Sin embargo, en los últimos tiempos, este gremio, convertido en agrupaciones sindicales muy poderosas, y considerado el mayor de América Latina, se ha dividido en dos grandes grupos: los llamados “oficialistas” y los llamados “disidentes”, los cuales han estado en las primeras noticias por los acontecimientos en que han participado, tanto en el señalamiento a su dirigencia, como en las manifestaciones en contra de lo que se llamó “ reforma educativa” en el régimen anterior.

Es el caso que este último grupo, a nivel nacional se ha manifestado en una forma verdaderamente demencial, de manera salvaje, primitiva, vandálica, bárbara, en acciones que a todo el país le consta y que se han vivido las consecuencias de éstas, a las cuales justifican esgrimiendo la bandera de la defensa de sus conquistas sindicales, por tratarse de una reforma punitiva y no una reforma educativa, dicen ellos.

Pues bien. Ya enseñaron el “músculo”. Ya lograron la derogación de la multicitada reforma y todavía quieren mas. En la Costa dicen “ quieren maj mucho”. Como los políticos corruptos, no tienen llenadera. Mientras tanto, miles de niños se han quedado sin clases en todo el país, miles de personas se han visto agraviadas de diferente manera en las casetas de carreteras de cuota, miles de personas han visto frustrados en tiempos y demás, sus destinos, así como han sido víctimas del destrozo, per se, de bienes materiales de oficinas, de instituciones gubernamentales, en la toma de Congresos y comercios, autobuses de línea y un sinnúmero de acciones, todas negativas, ante la sola mirada de las fuerzas gubernamentales.

El quid del asunto es si estos bárbaros y vándalos ¿son los que tienen en sus manos la formación de nuestros educandos ? ¿ Les enseñarán que “el que no chilla, no mama”? o “ el que no araña, no saca sangre·” Me doy.
Mientras tanto, por su día, ofrezco mi reconocimiento y felicitaciones muy sinceras a todos aquellos docentes que cotidianamente, de verdad, se entregan en un verdadero apostolado a la enseñanza auténtica, al verdadero ejercicio del enriquecedor fenómeno de la enseñanza –aprendizaje.

O usted, convencido lector, ¿Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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