Del racismo…

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En términos generales la discriminación significa separar, distinguir, diferenciar una cosa de otra, y con mas especificidad, implica dar trato de inferioridad a una persona o colectividad, generalmente por motivos raciales, religiosos, políticos o económicos y una de las manifestaciones mas execrables y denigrantes de la discriminación es el racismo, entendiendo por éste a una ideología que afirma la superioridad de un grupo racial respecto a los demás, según nos lo define el Larousse Conciso Ilustrado.

Es así que dentro de los llamados derechos humanos que están plasmados en la legislación de los países que forman a la ONU, así como en la Carta de esta Organización internacional, también existen garantías en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que los salvaguardan, que los protegen, así, de esta guisa resulta insoslayable saber la jerarquía que se le da a uno de los valores mas preciados del género humano: la dignidad, que en el Art. 1º. en su párrafo quinto nos dice: “…Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”. Mas claro, ni el agua.

Sin embargo, en nuestro país, en nuestro México y en pleno siglo XXI, existe un racismo impresionante, intolerante, extremo, radical, siniestro, a pesar de que somos un país donde imperó el mestizaje, la fusión de naturales del país con los peninsulares, y otras razas, sin embargo se ensaña en contra de las etnias originarias lo cual se explica, pero jamás se justificará, por 300 años de virreinato en donde hubo el predominio de la espada y la cruz, y el supremacismo blanco, en donde se sojuzgó a los vencidos, se les hizo esclavos, se les humilló, se les disminuyó, se les consideró menos que animales e, incluso, se cuestionó si tenían alma o no, entre otras lindezas. Y de ahí que esos prejuicios subsisten hasta nuestros días, y que se ha visto de manifiesto en todos los ataques absurdos y racistas, por ejemplo, en contra de una maestra de pre-escolar, de raza mixteca, quien al salir de pronto a la fama internacional por su participación en una película mexicana premiada en varios festivales de cine, se ha visto atacada en forma soez y discriminatoria solo por su etnia, de la cual hace gala con orgullo y suprema dignidad. Qué paradoja, resulta que su padre no le enseñó la lengua mixteca para que no fuera discriminada por ello, y lo resultó por su triunfo mundial en una película. Nadie es superior a nadie y menos por su raza. Todos los seres humanos gozamos de derechos que debemos salvaguardar y hacer respetar.

O usted, digno lector, ¿ Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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