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Un hombre muestra un tipo de planta de marihuana que ya se venden legalmente, con receta, en Pennsylvania
Mientras la marihuana medicinal en México prende sus motores, Pennsylvania lleva un año corriendo esta carrera, ¿qué podemos esperar en 12 meses?
La marihuana medicinal avanza a pasos desiguales en América del Norte. Mientras en México, las grandes empresas calientan sus motores para competir en el mercado de marihuana medicinal, unos kilómetros al norte, en Estados Unidos, hay estados que ya cosechan los beneficios de la despenalización y que sirven de brújula para conocer qué tanto cambia una ciudad cuando la cannabis circula libremente por los consultorios médicos.
Un ejemplo de esa transformación para los estados mexicanos es Pennsylvania, al norte de Estados Unidos, que este febrero cumplió un año metido de lleno en la vorágine de la marihuana medicinal, justo cuando en la capital mexicana abrió sus puertas la primera clínica «cannabica» en el país.
Con unos 12 millones de personas en su territorio, Pennsylvania experimentó de inmediato el «boom» de la cannabis curativa: hay más de 116 mil habitantes registrados como pacientes y, de ellos, unos 83 mil tiene permisos estatales que les permiten comprar productos relacionados con la marihuana en decenas de farmacias.
Ellos son los nuevos clientes de más de mil especialistas médicos que se adelantaron a sus demás colegas y se especializaron en el uso de la marihuana medicinal con el objetivo de mejorar sus ingresos y captar a ese mercado que, según el sito especializado Marihuana Business Daily, busca doctores y enfermeros veteranos en el uso de la planta.
«El siguiente año estamos seguros que tendremos más médicos especializados. No solo hay una necesidad por parte de nuestros vecinos de recibir legalmente medicamentos con marihuana, sino de muchos institutos que necesitan ese talento de los doctores para continuar con las investigaciones científicas», aseguró Rachel Levine, ministra de Salud en Pennsylvania.
La mancuerna de paciente-médico en este ramo ha provocado que se surtan más de 600 mil recetas médicas con marihuana detonando unos 132 millones de dólares en ventas, según Rachel Levine.
Gracias a eso, el estado ha ingresado a las arcas públicas poco más de 2 millones de dólares en impuestos, que solo pueden ser usados en el fortalecimiento de hospitales locales y en el desarrollo de programas contra las adicciones.
Es decir, con el dinero que invierten los pacientes en mejorar su salud usando marihuana están ayudando a que usuarios de drogas duras, como la heroína o el fentanilo, tengan una mayor oportunidad de readaptación a la sociedad y, por ende, disminuir las cifras de algunos delitos como el robo a casa habitación.
«Tenemos un firme y positivo progreso que me da mucho gusto compartir con todos», celebró el viernes pasado el gobernador de Pennsylvania, Tom Wolf, quien alguna vez se mostró escéptico frente a los beneficios de legalizar la marihuana en su estado.
La experiencia de Pennsylvania también muestra lo rápido que se abren los cambios en los estados, cuando observan los efectos de la marihuana en la salud de la población: en febrero de 2017, las farmacias con permiso para vender productos relacionados con cannabis solo podían ofertar aceites, tinturas y pastillas. Pero en agosto, las leyes cambiaron para incluir la planta de marihuana.
Gracias a esos cambios, señaló el gobernador, pacientes que sufren de 21 condiciones médicas han ampliado sus tratamientos a alternativas naturales y, en ocasiones, más potentes que la medicina tradicional: en Pennsylvania hay reportes de mejorías entre personas que viven con esclerosis lateral amiotrófica, estrés postraumático, síndrome de Tourette, hasta úlceras y dolor de espalda.
Lo que no ha logrado Pennsylvania es aprobar la marihuana con fines recreativos, algo en lo que México sí le lleva ventaja: la semana pasada, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación emitió una jurisprudencia en la que declaró como inconstitucional la prohibición del uso lúdico de la planta.
Solo falta que el Pleno de la Corte confirme el fallo para que la jurisprudencia se convierta en una realidad en todo el país. Y, entonces, México irá al frente, y no detrás, de otras naciones en el tema.
Fuente: HuffPost
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