Crimen de sacerdotes en Taxco no ha sido esclarecido: Iglesia 

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Juan Blanco/API
Reportero
 
Chilpancingo, Gro., 03 de febrero de 2019. (Síntesis de Guerrero).– La Arquidiócesis de Acapulco y la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa condenaron la falta de resultados de parte de la Fiscalía General del Estado (FGE) a un año de los asesinatos de los sacerdotes Iván Añorve Jaimes y Germaín Muñiz García, en Taxco de Alarcón, y reiteraron que las victimas nunca tuvieron nexos con  grupos delictivos tal como se ha señalado.
Ante ello, el catolicismo en Guerrero pidió a ese organismo y otras dependencias de procuración de justicia emitir un informe respecto al caso, sin entorpecer las indagaciones presuntamente en curso.
“Pedimos a las Autoridades responsables de la investigación un informe del estado que guarda el asunto que nos ocupa, así como la celeridad de los procesos en contra de los responsables de estos hechos”, se lee en un comunicado emitido este domingo por ambas representaciones.
En el comunicado, firmado por el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, y por la Diócesis de Chilpancingo, Salvador Rangel Mendoza, se pide al gobierno del estado usar todos los mecanismos que tengan a su disposición con el fin de que se conozca a los autores materiales e intelectuales del crimen.
De acuerdo con las primeras versiones ambos párrocos habían acudido a la comunidad de Juliantla, en Taxco de Alarcón, a una fiesta por el Día de La Candelaria.
“Al momento de retornar (5 de febrero de 2017) a sus lugares de origen, en la carretera federal Taxco-Iguala, a la altura de una gasera, repentinamente un vehículo, les cerró el paso y de forma inmediata les comenzaron a disparar, dándose a la fuga con rumbo desconocido”, dijeron en aquel momento las autoridades.
En el ataque, perpetrado supuestamente por una célula delincuencial que opera en esa zona de la región Norte de la entidad, quedaron heridas otras cuatro personas quienes acompañaban a Añorve Jaimes, párroco de La Sagrada Familia, en Las Vigas, municipio de San Marcos, y Muñoz  García, párroco de la iglesia San Cristóbal, en Mezcala, municipio de Eduardo Neri.
Tras el suceso, ambos sacerdotes fueron señalados de tener relaciones con grupos del narcotráfico y se polemizó aún más cuando en las redes sociales fueron filtradas fotografías en donde a los hoy occisos se les veía con sujetos desconocidos, a uno de los cuales se le apreciaba portar un arma de fuego.
Los líderes católicos en Guerrero reiteraron que “nunca estuvieron vinculados a ningún grupo delictivo, en ningún lugar, especialmente, donde ejercieron su ministerio”, y solicitaron no criminalizar a las victimas. (Agencia Periodística de Investigación)

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