Historia, tragedias y lucha social: lo que no sabías de la Normal de Ayotzinapa

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Porque se cumplen 4 años de la desaparición de los estudiantes y los padres siguen buscando justicia

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos” ha estado marcada en los últimos años por la desaparición de 43 estudiantes, presuntamente asesinados por grupos de la delincuencia, de acuerdo con las autoridades federales.

Sin embargo, la tragedia ocurrida en la noche del 26 de septiembre de 2014 no es la primera para los alumnos de esta escuela. Por ello, aquí te presentamos parte de su historia, su contexto y a algunos de sus alumnos más destacados.

PRIMERA Y ÚLTIMA PIEDRA

La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa comenzó a funcionar en 1926, pero no en su sede actual, sino en diferentes inmuebles de Tixtla, el municipio de Guerrero en el que se localiza.

Debido a que no contaba con instalaciones propias, en ese tiempo se buscaba mover a la Escuela Normal al pueblo vecino de Tepecuacuilco, pero la intervención de uno de sus profesores, Rodolfo Bonilla, logró detener ese cambio. Dicho profesor solicitó al entonces presidente municipal de Tixtla, Tomás Cienfuegos, un terreno para construir la escuela, según señala el sitio oficial de la escuela.

Finalmente, las autoridades locales aceptaron construir la escuela en un terreno que previamente había donado el señor Sebastian de Viguri, y en el cual se festejaba el día de San Martín en Tixtla.

La primera piedra de la Normal Rural de Ayotzinapa fue puesta el 30 de marzo de 1933 por parte del profesor Rodolfo Bonilla, y quien concluyó la obra fue el maestro Raúl Isidro Burgos, cuyo nombre fue añadido al nombre oficial de la institución. Como era su voluntad, la cenizas de éste último reposan en la escuela.

“Ayotzinapa como Escuela Normal no es producto de las circunstancias de privilegios, porque desde que surge, sus decisiones han sido libres; luego entonces, Ayotzinapa nació libre y como una alternativa viable de cambio y transformación social”, señala la institución en su página oficial.

En sus inicios, la Normal de Ayotzinapa funcionó como internado mixto y también como secundaria. En la actualidad, esta escuela para maestros imparte las licenciaturas en Educación Primaria, en Educación Primaria con Enfoque Intercultural Bilingüe y en Educación Física.

ZONA DE VIOLENCIA Y POBREZA

La Escuela Normal de Ayotzinapa se encuentra dentro de un estado con altos índices de pobreza y violencia en México.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2016, el 64.4% de la población guerrerense se encontraba en situación de pobreza, ya sea moderada o extrema. Estas cifras ponen a la entidad solo por encima de Chiapas y Oaxaca.

Además, de acuerdo con la medición de pobreza municipal de 2015 del Coneval, el 68.6% de la población de Tixtla, donde se ubica la Normal de Ayotzinapa, tenía un ingreso inferior a la línea de bienestar.

En cuanto a violencia, las muertes por homicidio en la entidad se han triplicado en la última década. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señala que mientras en 2007 hubo 766 muertes de este tipo, para 2017 la cifra subió a 2 mil 578. En comparación con este tipo de delito en el resto del país, Guerrero solo se ubicó por detrás del Estado de México, que registró 3 mil 46 casos el año pasado.

A nivel municipal, en Tixtla hubo 99 casos de homicidio entre 2007 y 2017, de acuerdo con el Inegi. Sin embargo, los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa no solo son originarios de este municipio. En Iguala, lugar donde fueron levantados los 43 normalistas, entre 2007 y 2017 hubo mil 875 homicidios; en Cocula, donde presuntamente fueron incinerados los jóvenes de acuerdo con la Procuraduría General de la República (PGR), se registraron 14 casos en el mismo periodo.

ALUMNOS DESTACADOS

A lo largo de las décadas, varios alumnos de Ayotzinapa han trascendido y se han convertido en figuras nacionales. Destacan los maestros, luchadores sociales y guerrilleros Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, cuyas agrupaciones sufrieron detenciones ilegales y desapariciones forzadas durante la llamada Guerra Sucia por parte del Estado mexicano contra grupos denominados subersivos, esto en la década de los sesenta y setenta del siglo pasado.

Genaro Vázquez fue fundador de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR), organización campesina y anticapitalista que se oponía al entonces gobernador guerrerense Raúl Caballero. Este profesor pasó de la oposición política a la clandestinidad, al ser liberado por un comando de la prisión de Lecumberri en la Ciudad de México. El egresado de Ayotzinapa murió en un accidente vial el 2 de febrero 1972, de acuerdo con las autoridades, pero sus seguidores aseguran que fuerzas del Estado lo asesinaron.

Por su parte, Lucio Cabañas fue fundador del Partido de los Pobres, organizado a través de los Comités Revolucionarios del Pueblo y en resistencia ante los abusos del gobernador guerrerense Raúl Caballero. El grupo de Cabañas realizó secuestros con fines políticos y para financiar su lucha.

Su lucha acabó el 2 diciembre de 1974 cuando murió en un ejido de Tecpan, Guerrero, tras un enfrentamiento con elementos del Ejército, luego de que los delató un campesino, de acuerdo con el exdiputado federal Eduardo Mendoza Arellano.

MUERTE Y VIOLENCIA

Dos hechos en esta misma década han marcado la historia reciente de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa “Raúl Isidro Burgos”.

El 12 de diciembre de 2011, los estudiantes normalistas bloquearon la Autopista del Sol que conecta a la Ciudad de de México con el puerto de Acapulco, a la altura de Chilpancingo, capital de Guerrero. El gobierno del estado, entonces en manos del perredista Ángel Aguirre, implementó un operativo para disolver el bloqueo que tenía como objetivo exigir la reanudación de clases en Ayotzinapa, pero durante el enfrentamiento murieron dos estudiantes.

Tres años después, durante la noche del 26 de septiembre, desaparecieron 43 estudiantes.

De acuerdo con la versión del gobierno federal, ese día los jóvenes se dirigieron a Iguala para recolectar fondos y así poder viajar a la Ciudad de México para las protestas del 2 de octubre de ese año. Sin embargo, los normalistas fueron confundidos con integrantes de un grupo criminal, por lo que fueron detenidos y asesinados por policías municipales e integrantes del Cártel Guerreros Unidos, que dominaba ese municipio y con el que estaba coludido el alcalde, José Luis Abarca, quien actualmente se encuentra preso.

De acuerdo con las autoridades, los estudiantes fueron trasladados a un basurero en el municipio de Cocula, donde fueron asesinados, incinerados y sus cenizas arrojadas al río San Juan. Sin embargo, la versión oficial no ha sido aceptada por los familiares de los 43 normalistas ni por sus compañeros, además de que grupos de expertos forenses extranjeros han expresado sus dudas respecto a la “verdad histórica” que ha sostenido el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

Fuente: Nación321

 

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