Por Raúl Suárez Martínez
En la LIX Legislatura local, se tuvo que realizar un esfuerzo político muy importante para
lograr acuerdos; PRD y PRI representados por Armando Chavarría Barrera (QEPD) y el
eterno diputado Héctor Vicario Castrejón, hicieron gala de sus habilidades políticas para
después de armar sendas alianzas y acuerdos con los partidos menos representados
repartirse la administración del Congreso del Estado. Armando, fiel a su estilo de negociar
antes que confrontar tenía una Legislatura relativamente controlada, curiosamente el
enemigo principal no era el PRI sino, el gobernador en turno de nombre Carlos Zeferino
Torreblanca Galindo a la postre, principal sospechoso de ser el asesino intelectual de la
muerte del diputado.
A algunos tal vez no les guste la trayectoria de tal o cual personaje, pudiera ser el caso de
los integrantes de la bancada de MORENA en la presente legislatura, esto puede
entenderse si tomamos en cuenta que, casi en su totalidad los actuales legisladores de
MORENA pertenecieron en algún momento al PRD y por añadidura a sus tribus. Sin
embargo, sería interesante revisar la historia de los acuerdos para, primero no repetir los
errores y aprender de lo positivo.
La legislatura 62 conformada mayoritariamente por MORENA tiene la oportunidad si se
aplican, de buscar acuerdos para que, la izquierda representada por ese partido, lo que
queda del PRD, el titubeante PT, el MC con todo y sus vaivenes, más la eventual
integración del ofrecido PVEM sienten las bases de una gran coalición legislativa y sentar
las bases para una transición a la democracia. El poder legislativo en las actuales
condiciones tiene la oportunidad de dictar los lineamientos políticos y sociales de cómo se
debe conducir un gobierno. Pueden si quieren tener en un puño a Héctor Astudillo,
dominarlo con la Ley en la mano, vigilarles las manos y obligarlo a responder a la
necesidad de los guerrerenses.
Se necesita ciencia, sapiencia y paciencia, MORENA debe utilizar su mayoría sin apabullar
a sus posibles aliados claro, cuidando que, dichos partidos no se sobrevaloren a la hora de
los acuerdos. Ni MORENA tiene sangre pura e inmaculada ni los demás partidos son la
salvación legislativa, sin embargo este sector de la partidocracia se necesita mutuamente
para terminar de enterrar al PRI, si se preocupan por leer, deben de entender que, el PRI
no está muerto y su finalidad política en este momento no es restructurarse ni
fortalecerse, no es convencer a los ciudadanos que realmente van a ser otro tipo de partido, la finalidad del PRI a nivel federal, estatal y municipal va a ser descarrilar las
políticas que los gobiernos de MORENA intenten llevar adelante, sino cuidan su actuar en
la LXII legislatura, si no protegen al gobierno democrático de Acapulco que encabeza
Adela Román Ocampo o al gobierno del Cambio de Antonio Gaspar Beltrán por solo
señalar dos casos emblemáticos, en el 21 el PRI podrá volver a ser opción en Guerrero.
Una alianza legislativa hoy, puede sentar las bases para que, en la elección estatal y de
diputados más presidentes municipales de 2021 podamos estar pensando en un gran
frente político que sepulte realmente al PRI y sus nefastas políticas.
Pongan humildad y cerebro, el corazón debe latir a la izquierda pero en UNIDAD.
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