Coatlicue, Malintzin, Tonantzin lloran por sus 43 hijos… y muchos otros

La llorona
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Por: Miguel Ángel Mata Mata

Dicen que por las noches salen a buscar a sus hijos. Dicen que 43 se perdieron por Iguala. A tres los desaparecieron niños a devorando niños. En el Sur son ¿dos, tres, cuatro?  mil niños y niñas que habrían sido tragados por la tierra. ¿Tonantzin se tragaría a sus hijos nacidos del maíz?

En el norte, oriente, septentrión y mediodía, los niños desaparecen. Ni Dios sabe dónde están.

Dicen que Gonzalo nació con cara de Cuitlacoche, pero su madre le miraba como una flor de calabaza.

Rodrigo nació negrito, puchunco y feo, pero su madre le veía como a un cotón almidonado.

Luis Antonio parecía maguey, pero su madre le veía como amapola.

Lupita era como el mole rosa, tenía pelo de noche buena y era generosa como el pozole.

Hoy no están. ¿Quién se los ha llevado?

¿Quién le ha cantado hoy las mañanitas a las madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala?

¿Quién a las madres de los convertidos en agua?

¿Quién a las madres de los ejecutados en Tamaulipas?

¿Quién a las madres de los que vienen de más allá del Sur, con el sueño del norte?

¿Quién a las madres de los desplazados de la sierra de Guerrero?

¿Quién? ¿Quién?

Una verdad histórica, un decreto, un mitin, un credo, un Padre Nuestro, un Ave María, una explicación mediática responden a las caritas llenas de tierna esperanza. Para ellas no han muerto. Por allí, en algún lugar, deben estar.

Desde hace algunos lustros, por todas las calles, por todas las noches, por todos los cielos, Coatlicue, Malintzin y Tonantzin lloran y nadie les escucha: ¡Ay mis hijos! ¡Ay mis hijos! ¡Ay mis hijos!

 

Mayo 10 del 2018. Día de las madres con hijos que no son hallados.

 

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