Ardillos y UPOEG siembran terror en Buenavista, Chilpancingo; se enfrentaron una hora

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Resultado: un herido, una decena de vehículos baleados y la carretera cubierta de casquillos

Abandona Gobierno a los pueblos, mientras el grupo criminal gana terreno

Nuevamente se suspenden las clases en los cinco pueblos del Valle de Ocotito

Buenavista de la Salud, Gro. 21 de Febrero del 2018.- Un nuevo ataque de al menos una hora del grupo criminal identificado como “Los Ardillos” en contra de la base de la Policía Comunitaria de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), dejó como saldo una persona herida y una decena de vehículos baleados.

La agresión con armas calibre 40, 50 y AR-15, se dio alrededor de las 03:00 de la madrugada de este miércoles, sobre la carretera federal México-Acapulco, en la localidad de Buenavista de la Salud, donde se encuentra la única base de la Policía Comunitaria de la UPOEG.

De acuerdo con testimonios de los policías que se encontraban en la base, un grupo de alrededor de 50 civiles armados a quienes ubican como miembro del grupo delictivo “Los Ardillos”, secuestraron un camión de naranjas a la altura del poblado de Acahuizotla, a media hora de la capital, y tomaron como rehén al chofer y su acompañante para perpetrar esta agresión.

Al filo de las 03:30 horas, tomando por sorpresa a la base, atravesaron dos camiones, uno en dirección al Ocotito y otro en dirección a Chilpancingo, y desde este último punto iniciaron el ataque con armas de grueso alcance, impactando la mayor parte de las balas en vehículos que estaban estacionados.

Un elemento de la comunitaria fue alcanzado por una bala en el pie, quien fue auxiliado por sus compañeros que contenían el ataque, superados en número y armamento.

La agresión que sembró el terror en las cinco comunidades vecinas —Mohoneras, El Ocotito, Buenavista, Cajeles y el Rincón—, se extendió por espacio de una hora hasta que lograron que los agresores retrocedieran y se dieran a la fuga en dirección a Chilpancingo, a bordo del mismo camión secuestrado.

Sobre el asfalto pudieron observarse por la mañana miles de casquillos percutidos de los calibres antes mencionados, así como severos daños a unidades que estaban en el lugar entre vehículos compactos, camiones pesados y hasta una retroexcavadora.

También se apreciaron impactos en la fachada de las instalaciones de la base, algunos letreros, árboles, así como una mancha de sangre sobre un tapete, del joven que fue alcanzado por las balas.

Este es el sexto ataque armado contra la UPOEG en menos de tres meses, lo que ha provocado el repliegue de la organización a una sola base, tras abandonar la corporación comunitaria los poblados de Palo Blanco, Acahuizotla y El Rincón de la Vía.

Incluso relataron que el sábado pasado este mismo grupo armado irrumpió en el poblado de Cajeles, a menos de cinco minutos de Buenavista, y desarmó a 11 policías comunitarios con la amenaza de matar a sus familias si seguían apoyando a la UPOEG, organización que dirige a distancia Bruno Plácido Valerio, quien ha permanecido callado tras los últimos ataques.

Buenavista y El Ocotito son el último reducto de la policía comunitaria en el corredor que va de Chilpancingo al Puerto de Acapulco; el resto desaparecieron por confrontaciones internas y recientemente por las fuertes presiones de la célula de “Los Ardillos”, que operan en la ruta de Chilpancingo al Circuito Azul, en los municipios de Mochitlán, Quechultenango y parte de la Montaña Baja de la entidad.

Por el momento, la corporación en su totalidad se ha desplegado en los alrededores del Valle ante el riesgo de una nueva irrupción, y que los pudiese tomar desapercibidos nuevamente.

En los cinco pueblos del Valle, las clases se han suspendido totalmente en todos los niveles educativos, la actividad comercial se limita a lo básico, y la circulación entre la capital del Estado y el Puerto de Acapulco, se hace a través de la Autopista del Sol.

Durante todo este día la presencia policiaca estatal, federal, Ejército o autoridades ministeriales, ha sido nula, situación que ha indignado a la población, pues desde el momento de la agresión hicieron cientos de reportes al número de emergencias 911, pero sus llamados no fueron atendidos. (Agencia Periodística de Investigación)

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