Del gobierno de coalición… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

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El solo planteamiento ya causa extrañeza, intriga, sospecha, pero sobre todo, duda y ello simplemente porque desde siempre hemos sabido, o así nos lo han mostrado que el poder no se comparte y en la especie entendemos por coalición una “alianza entre países, partidos o personalidades del mundo político e industrial con un fin común y por un límite de tiempo determinado”, en su acepción gramatical y  últimamente se ha estado hablando y cada vez con mas vehemencia al respecto, obviamente en la lucha por el poder, el poder político y obvio, sus anexos.

Nuestra llamada “ clase política” ( ultrasúperarchi mega desprestigiada en grado superlativo superregular, con sus excepciones de siempre),con una descalificación ya no como un secreto a voces, sino vox populi sumida en la mas inmunda y vergonzosa  corrupción y la mas indigna impunidad, al parecer ya se está dando cuenta que el poder no solo se va a obtener con la postulación de un solo partido, sino que sin la alianza o coalición con otros partidos, el triunfo comicial no será posible, por el hartazgo de los votantes. Aquí hay que aclarar que una cosa es la coalición electoral y otra el gobierno de coalición.

En la primera, obviamente se da para ganar las elecciones y el segundo se da cuando ya se es gobierno, repartir las carteras administrativas y políticas entre los miembros designados por la coalición.

Esto, desde luego, es la causa de la extrañeza, partiendo de la premisa inicial, adquirida, de que el poder no se comparte.                                              En efecto, si la experiencia nos ha enseñado, ad nauseam, que en la lucha por el poder se ha llegado a la ignominia, a la traición, al incumplimiento de la palabra dada, a todo execrable exceso, incluso al asesinato, qué garantizaría que en las coaliciones se vaya  a cumplir con lo ofrecido entre las partes.

Ya está contemplada constitucionalmente la coalición, ahora solo falta su regulación y realizarla fácticamente, o sea echarla a andar. La cuestión, muy válida, es cuestionarse si la llamada “ clase política” ya está preparada y si va a utilizar esta herramienta democrática con honestidad y un alto sentido de responsabilidad en aras del bienestar de la población a quien debe dirigirse todo acto de gobierno.

Se nos dice que en países como Alemania, Francia o Argentina y Brasil ya está funcionando el sistema pero lamentablemente su mentalidad y su estructura cultural y política dista mucho de la nuestra como nación, no pensando que sean superiores, simplemente por ser diferentes. En Alemania, por ejemplo, no permitieron a Monsanto el cultivo de su maíz transgénico por ser altamente dañino (demostrado) para la salud, en cambio en México se le están dando todas las facilidades del mundo, incluso el gobierno ha promovido una revisión en un juicio de amparo donde se concedió una suspensión provisional a una ONG ambientalista. O en Argentina las amas de casa protestaron enérgicamente golpeando sus cacerolas en contra del aumento de precios en bienes elementales de consumo y consiguieron su objetivo, en cambio aquí, se aumenta abusivamente y sin autorización oficial el precio del transporte y la gente se agacha y lo paga y si protesta le bajan del vehículo y ahí termina o lo mas grave, se aumenta el precio de la tortilla( base de nuestra alimentación) y la gente lo paga o se queda sin tortillas. Somos pueblos diferentes.

No se está en contra de los gobiernos de coalición, ya que se encuentra la medida muy saludable y necesaria, solo se estima que se requiere de una muy fuerte, intensa, y permanente campaña para preparar y educar a los “políticos” a aplicarla responsablemente y como consecuencia, nuestro pueblo la irá adquiriendo en esa medida, no vaya a ser como la nueva justicia penal acusatoria que a pesar de contar con 8 años anteriores para su instrumentación, aún no está funcionando en la gran mayoría del país, por falta de capacitación de los encargados de ella ( M. P.´s, jueces, policías).            O usted, visionario lector, ¿Qué opina?

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