Acapulco, Guerrero, es ya la segunda ciudad más violenta del planeta, sólo detrás de San Salvador, según un estudio reciente del Instituto Igarapé publicado por la revista británica The Economist, aunque Chilpancingo no se queda muy atrás.
«Esa cifra es casi igual al anterior pico violento de las guerras de drogas en México, en 2011. Como resultado, seis ciudades mexicanas se encuentran entre las primeras 50, tres más que un año antes. Y no hay evidencia de una inversión en 2017. El número de asesinatos en México durante los dos primeros meses de 2017 es el más alto de enero y febrero desde que comenzaron los registros», agrega.
Además de Acapulco, otras cinco ciudades mexicanas se encuentran entre las 50 más peligrosas del mundo, incluyendo a Chilpancingo, Ciudad Victoria y Tijuana, aunque las urbes restantes no fueron mencionadas.
De este modo, México se mantiene como uno de los países más violentos del mundo, luego de subir algunos puestos en comparación al año previo, 2015, cuando Acapulco, que también aparecía como la ciudad más violenta del país, se ubicó en el cuarto lugar a nivel mundial.
LAS OTRAS CIUDADES LATINOAMERICANAS MÁS VIOLENTAS DEL MUNDO
Cuarenta y tres de las 50 ciudades más violentas del mundo se encuentran en América Latina, la región más peligrosa del orbe.
En este sentido, la ciudad de San Salvador (El Salvador) se mantuvo en el primer lugar, como la ciudad más sangrienta del mundo, seguida de Acapulco, San Pedro Sula (Honduras), Soyapango (El Salvador) y Chilpancingo.
En la lista también aparecen ciudades como Tegucigalpa (Honduras), Marabá (Brasil), Ciudad de Guatemala y Cape Town (Sudáfrica).
¿Pero a qué se debe que América Latina sea la región sin guerra declarada más violenta del planeta? La respuesta, de acuerdo con el estudio, puede resumirse en una palabra: cocaína.
«La cocaína se cultiva principalmente en América del Sur y es vendida al mercado más grande del mundo, Estados Unidos, a través de Centroamérica y el Caribe. Las rutas terrestres se originan principalmente en Colombia, y pasan por las pequeñas naciones de El Salvador, Honduras y Guatemala antes de atravesar México. No es de extrañar, pues, que América Latina siga siendo la región más violenta del mundo que no esté en guerra», señala The Economist.
Fuente: The Huffington Post
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