Memoria Copalense. El río Copala y La Plaza de San Francisco…La historia en voces compartidas

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Fotos de Danilio García

Por Cristina García Florentino

In Memorian al tío Chencho García (qpd), Franciscano  copalteco fundador de la “Plaza comercial de San Francisco”

 

El primer nombre sustentable en la tradición oral es el de San Francisco de Asis, que bajo un ambiente ríspido y friccionado  y de posiciones políticas y geográficas por las disputas de los terrenos y ejidos, finalmente es reconocida, creada y fundada en el año de 1956 por un grupo de aproximadamente 12 personas, entre ellos el tío Ausencio García Espinoza, Domingo Barreto, Crescencio Romero, Silverio Romero, Donaciano Beltrán, Filomeno Lozano, Antonio Flores, Fortino Chopín,  entre otros“…algunos ya se nos fueron, otros viven y otros más se han ido a vivir a Copala…” dentro de la comunidad copalteca y teniendo como uno de los límites territoriales el margen del río Copala. “…Se llama así porque aquí velábamos un santo, el Santo San Fancisco de Asís, era fiesta grande y se velaba el 4 de Octubre, ahora lo seguimos velando, aunque ya no como antes pues…”(en la voz del primo Hugo). Ante ello, se afirma que la localidad es fiel al cumplimiento de sus rituales funerarios y/o expresiones religiosas que sustentan sus creencias y actos de fe.

Debido a las “gavillas armadas” persistentes en ese tiempo es bajo el indulto de Caballero Aburto sobre el año de 1958  cuando toma una nueva denominación gracias al tío Chencho (qpd) quien inicia y amplía la venta de productos y  se le empieza a conocer como “La plaza de San Francisco”.

A través del tiempo los Franciscanos Copaltecos fueron alcanzando y haciendo un esfuerzo por armonizar con la naturaleza y lograr un mayor grado de desarrollo comercial que ante los condicionamientos de la vida y del medio ambiente han ido transformando la visión espacio-temporal y de sus formas de convivencia,   el agua dulce del rio Copala ha sido clave para su sobrevivencia y establecimiento; la siembra y cosecha de diferentes productos de la región, principalmente del plátano guineo en sus distinta formas, tamaños y presentaciones culturales tales como tabasco, macho, costilludo o de piña, manzano, dominico,  costa rica y dorado han hecho del paladar un elixir para beneplácito de oriundos y visitantes. Los Franciscanos han sabido crear los espacios planos que facilitan su estancia tanto temporal como de hábitat permanente y aprendido a protegerse de las circunstancias temporales como la lluvia, el sol y el viento, así como las familias han desarrollado la crianza de animales tanto silvestres como domésticos, a tal grado, que sus organizaciones políticas, sociales y económicas  se han hecho cada vez más agudas en el sentido común de la supervivencia, la percepción social y la visión y concepción económicamente activa.

Hoy día “La plaza de San francisco” cumple una de las funciones más importantes en la economía copalense, la derrama económica en temporadas vacacionales, de tianguis y calendarizadas han hecho de la comunidad una de las más prósperas a nivel municipal, estatal y nacional por la frescura y sabor de sus productos naturales y de temporada y gracias al puñado de campesinos como el tío Chencho, hombres humildes, valientes, sencillos, de historia y labores reconocidas hoy día ser un Copalteco -Franciscano, es un orgullo.

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