Automovilistas, empleados, usuarios de transporte… hartos de protestas de CNTE

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Van siete días de marchas y mini-bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)… Los mismos que llevan los capitalinos de sufrir afectaciones a sus bolsillos y tiempos de traslado.

Cuando sale la CNTE a las calles, nadie se salva.

Por ejemplo, ayer con su protesta, en la que participaron mil 500 personas, según el reporte de Seguridad Pública, paralizaron el primer cuadro de la ciudad. Y eso que eran poquitos, a diferencia de las marchas anteriores, en la que reunían a 7 mil personas.

Y es que, ya sea en autos particulares o transporte público, moverse en esta zona se ha convertido en algo estresante.

Pero las afectaciones no paran ahí. Quienes tienen un negocio o están a cargo de él, padecen los efectos negativos de las movilizaciones.

Víctor Estrada es el encargado de administrar el centro de copiado Maxicopias, ubicado a un costado del Ángel de la Independencia, y ha notado una disminución en las ventas.

Cuando las autoridades anuncian que habrá una manifestación, “sea del grupo que sea, a la hora que sea, todo el día ves esto vacío, la gente ya no pasa por aquí, tal vez porque no quieren quedarse atorados”.

Sin embargo, no todos salen afectados. Los ambulantes nunca se quejan.

La señora Justina vende dulces durante las protestas y lo hace mientras camina entre la gente llevando una cajita de cartón repleta de golosinas.

Asegura que sus ventas se triplican debido a que las tiendas y comercios cierran sus cortinas; “pero yo vendo todo”, comenta esbozando una gran sonrisa.

Para quienes viajan en coche el panorama no es menos sombrío.

DESQUICIADOS. Martha Peralta circulaba ayer sobre la lateral de Paseo de la Reforma hacia el Centro y llegó al cruce de Insurgentes vuelta loca.

“¡Ya estoy hasta la madre, tú dime por dónde. ¡No me digas que avance!,¡ no me voy a mover!, ¡dime cómo llego al otro lado!, ¡no voy a seguir avanzando como idiota!”, le gritaba al agente Suárez, de Control de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México.

La mujer tardó casi treinta minutos en avanzar de la Estela de Luz al cruce referido.

“De ahí (la Estela) me dijeron que podía pasar por la Diana, luego en el Ángel de la Independencia y de ahí me mandaron para acá”, narró su travesía.

Y al ver que estaba atorada decidió: “Mejor me espero a que pasen (los manifestantes)”.

Martha, con un movimiento violento, jaló el freno de mano de su automóvil, y “de aquí nadie me mueve”.

Pasaron sólo unos segundos de que le advirtieran que si no se retiraba, una grúa la llevaría a un depósito vehicular, pues la marcha de integrantes de la CNTE provocaba suficientes afectaciones “como para lidiar con conductores tercos”, comentó el uniformado.

“Yo entiendo que se desesperan, no entienden que no es por nosotros, es por la manifestación, si la dejo pasar hasta puedo perder mi trabajo, pero no les importa, tengo que cumplir con mi deber”.

Además de la media hora que Martha perdió tratando de cruzar Paseo de la Reforma, gastó otros cinco minutos alegando con los agentes de Tránsito; finalmente tuvo que moverse y, como prueba de su enojo, aceleró bruscamente el coche para asustar a los policías. Y mientras se marchaba escuchó que a los lejos los de amarillo gritaban “¡tampoco eh, tampoco!”.

TRANSPORTE PÚBLICO. Ayer en el cruce de Insurgentes y Paseo de la Reforma hubo dos contingentes que avanzaban de forma perpendicular. Uno era el de los miembros y simpatizantes de la CNTE, sobre Paseo de la Reforma; el otro de usuarios del Metrobús, sobre Insurgentes, que tuvieron que continuar a pie sus trayectos, pues fue suspendido el servicio en las estaciones Hamburgo y Reforma de la Línea 2.

Aun con carriolas, bolsas abultadas y niños en brazos, los pasajeros se vieron forzados a viajar de las unidades y recorrer a pie más de 800 metros.

Fuente: Crónica

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