Tercer informe de Javier Saldaña
Por: Roberto Santos
Este seis de abril, finalmente llegó la fecha de que Javier Saldaña Almazán presentara sus logros frente a la administración de la UAGro.
En un evento lucido, y frente a las autoridades encabezadas por el mismo gobernador, Héctor Astudillo Flores, municipales, federales, empresarios líderes, y demás, quedó claro que la universidad en manos de quienes la dirigen, trata de superar lo que antaño fue: altamente politizada, contestataria y convulsionada en su interior por los constates enfrentamientos entre grupúsculos ideológicos y políticos, cuya actuación era para hacer fracasar a las autoridades en turno y la institución se empantanara en su bajo nivel académico y escasos resultados en investigación.
Javier Saldaña ha logrado unificar los grupos que en la institución conviven y trabajar por un proyecto de universidad que dé resultados. Sus logros, sumados a los conseguidos durante los anteriores rectorados, han permitido sacar a la UAGro de los penosos últimos lugares en el nivel académico.
Los objetivos alcanzados en materia académica e investigación, le han sido reconocidos al ser nombrado vicepresidente del Consorcio de Universidades Mexicanas (Cumex), donde se aglutinan las instituciones de educación superior en el país.
Otro logro es que ha ido actualizando su ley interna, al ajustarlas a los avances que en materia legal, administrativa y política van logrando otras universidades e instituciones en el país.
Es así como consigue la aprobación en el Congreso local de la nueva Ley Orgánica de la UAGro, emanada de los congresos universitarios, la que contempla además de otras medidas, la reestructuración de las actividades académicas, y reelección de las autoridades universitarias en todos sus niveles, incluida la del propio rector.
Y aunque eso es lo que más le han cuestionado, ese cambio representa una adecuación a las leyes generales que permiten la reelección de las figuras de elección popular, con lo que el rector está en la posibilidad de ser reelecto por los universitarios, en la autonomía que los mismos poseen.
El rector ha recibido críticas positivas y negativas acerca de su actuar político que lo ha insertado en la nominación para candidato a gobernador. Y aunque nada le impide serlo o desearlo, ahora tiene la obligación de seguir trabajando en bien de la universidad y entregar buenas cuentas.
Siendo un animal político, y dependiendo de los resultados que entregue, ese será su futuro político, después de su rectorado.