Contexto Político

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Efraín Flores Iglesias

Por Efraín Flores Iglesias

Peña Nieto: taparle el ojo al macho

La detención de El Chapo Guzmán es una pantomima del gobierno de Enrique Peña Nieto para desviar la atención a los mexicanos sobre acontecimientos graves que han estado ocurriendo en los últimos días, como lo la caída del precio del petróleo y el peso frente al dólar. O sea, la economía del país está de la tiznada.

Lo único que se dispara es la violencia en todo el país.

No soy catastrofista, simplemente juzgo lo que veo. México pasa por un momento difícil en materia económica y seguridad pública. Y eso duele.

Miles de familias no tienen ni lo más básico en sus hogares. Subsisten de puro milagro. Los programas sociales que implementa el gobierno federal no han podido erradicar la pobreza debido a que operan como paliativos de situaciones coyunturales.

No se necesita ir a la región de la Montaña de Guerrero o a comunidades del estado de Chiapas para cerciorarse de la alta marginación que impera. Sólo es cuestión de ir a las colonias de las periferias de Chilpancingo y Acapulco. Los de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) lo saben, pero se hacen los occisos.

Por eso, insisto, que la recaptura de Joaquín Guzmán Loera, máximo jefe del Cártel de Sinaloa, es un distractor del gobierno federal para ocultar delicados temas. Es más, ¿a quién beneficia la recaptura del capo sinaloense?
Si realmente a Peña Nieto le interesa combatir al narcotráfico en México, que primero haga una limpia en la Secretaría de la Defensa Nacional, en la Marina y en la PGR, porque hay que dejar muy en claro que los delincuentes han operado con impunidad en todo el país gracias a la protección de altos mandos de estas dependencias.

Y no se trata de estar en contra de que su gobierno haya capturado al jefe del cártel más poderoso de México, sino de que hay otros jefes criminales que no son tocados ni con el pétalo de una rosa.

En Guerrero, por ejemplo, han surgido mini cartelitos que han generado mucha violencia en las 8 regiones y nadie los para. Tal pareciera que son intocables y que para nada están en la agenda del gobierno federal para ser aprehendidos.

Ayer comentábamos de lo que impera particularmente en Chilapa y otros municipios situados en las regiones Centro y Montaña Baja en donde dos grupos delictivos se disputan a sangre y fuego el control de las rutas para el trasiego de enervantes.

Elementos del Ejército y policías federales hacen recorridos o patrullajes, pero no han detenido hasta este momento a ningún responsable del terror que se vive en esa zona. Muy raro.

De hecho, ni al tigre Ankor han podido capturar en Coyuca de Benítez. ¡Zas!
Por cierto, al Chapo Guzmán lo recapturan en un año electoral. El 5 de junio habrá elecciones en 13 entidades del país. En Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas elegirán gobernadores, 388 diputados locales y 548 Ayuntamientos. Solamente en Baja California no elegirán gobernador, pero sí diputados locales y alcaldes.

Desde luego que todo está fríamente calculado. Al gobierno federal le interesa que el PRI gane en la mayoría de los estados que tendrán elecciones este año.

También es cierto que la popularidad del presidente Peña Nieto está por los suelos. Encuestadoras prestigiadas han dado cuenta de que la mayoría de los mexicanos desaprueban su gestión como titular del Poder Ejecutivo federal; y eso lo han aprovechado al máximo (y lo seguirán haciendo) sus opositores, en especial, Andrés Manuel López Obrador, dirigente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quien se prepara de nueva cuenta para contender por la Presidencia de la República en 2018.

Asimismo, los que están a gusto con la reaprehensión de El Chapo son los gringos y los jefes de otros cárteles de la droga.

El colmo del cinismo sería si se les vuelve a escapar.

Pero en fin, Peña Nieto ya demostró que es un buen arriero, porque ya se acostumbró taparle el ojo al macho.

ENTRE OTRAS COSAS… Trascendió que el perredista Hossein Nabor Guillén colocará en puestos claves en la administración municipal de Tixtla, a gente muy cercana al ex presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso local, Bernardo Ortega Jiménez.

Se menciona que Max Aníbal Hernández Ramos será designado director de Obras Públicas, y Luis Honorato Flores en otra área. Ambos personajes han sido suplentes de Ortega Jiménez cuando ha sido legislador local, y Hernández Ramos es esposo de la legisladora local Erika Alcaraz Sosa.

Si es así se comprobaría el fuerte compromiso que Hossein Nabor pactó con el ex legislador quechultenanguense para que lo apoyara en su campaña.

Comentarios: E-mail:efrain_flores_iglesias@hotmail.com; Facebook: Efraín Flores Iglesias; Twitter: @efiglesias

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