Reflexiones. Zonas Económicas Especiales en México

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Por Salustio Vicente García Juárez

Zonas Económicas Emergentes

A fines de septiembre se presentó la Iniciativa de Ley para establecer Zonas Económicas Especiales en el sur-sureste del país -tradicionalmente rezagado- con el objetivo de cerrar esa brecha regional y propiciar que todos los habitantes del país “tengan las mismas posibilidades de desarrollo y bienestar”.

Históricamente la primera Zona Económica Especial (ZEE) surge en 1959 en el aeropuerto de Dublín, Irlanda y actualmente en el mundo existen 4 mil 300. Corresponde a China, Singapur, Malasia y Corea del sur ser los países que más divulgan su conocimiento al establecerlas en sus territorios alrededor de 30 años atrás para tratar de homogeneizar geográficamente sus economías e impulsar un crecimiento acelerado aprovechando sus ventajas comparativas en el entorno mundial. El objetivo se alcanzó y colocó a estos países como ejemplos de economías emergentes, siendo precisamente las ZEE, las responsables en gran parte de ese logro.

El mejor ejemplo es China, país que las puso en el cenit al utilizarlas en su estrategia económica para obtener el acelerado crecimiento observado en los últimos quinquenios. Inició en 1980 con cuatro ZEE con objetivos sensatos y viables y las fue reproduciendo hasta contar a la fecha con alrededor de 195 que aportan 22% del PIB, 46% de la IED*, 60% de las exportaciones y generan 30 millones de empleos. No obstante es importante advertir que el éxito no está asegurado ya que se estima que actualmente en el mundo más de la mitad de las 4 mil 300 ZEE han sido un fracaso.

México es una nación de contrastes geográficos, existe prosperidad y marginación, un norte próspero frente a un sur-sureste deprimido que es inaceptable y es necesario corregir. Es prioritario aumentar la productividad ya que es aberrante que en los estados del norte sea tres veces superior en promedio a la de los del sur-sureste. Por tanto es momento de recurrir al crecimiento económico incluyente dado que el asistencialismo aplicado durante mucho tiempo ha sido ineficaz.

Así el ejecutivo mexicano anunció el envío al Congreso de una Iniciativa de Ley para crear Tres Zonas Económicas Especiales para impulsar el desarrollo del sur-sureste del país. La primera se ubica en Puerto Lázaro Cárdenas, incluyendo los municipios colindantes de Michoacán y Guerrero, el Corredor Interoceánico de Tehuantepec es la segunda y comprende los municipios de Coatzacoalcos y Salina Cruz, de Oaxaca y Veracruz respectivamente y finalmente la tercera se ubica en Puerto Chiapas, Chiapas. La Iniciativa define la ZEE como “un área delimitada geográficamente; ubicada en un sitio con ventajas naturales y logísticas para convertirse en una región altamente productiva”.

Seguir el ejemplo de las ZEE de China es una buena idea que no garantiza automáticamente el éxito. Tampoco “hacer un gran anuncio, crear una reserva territorial y ofrecer bajos impuestos”** por parte del gobierno es suficiente, si bien es su responsabilidad crear las condiciones de una ZEE que goce de una política impositiva que estimule la inversión y el empleo, infraestructura que garantice la comunicación fluida y el suministro energético, un régimen aduanero expedito, una reglamentación flexible y un vigoroso estado de derecho, además de mejoras en la educación y en la capacitación que formen a los trabajadores de acuerdo a los nuevos perfiles exigidos por el aparato productivo actual.

Es momento de Reflexionar qué, se hace de esta manera, o la estrategia irá directa al fracaso.

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