*** Recuento de votos modifica historia del Distrito XVI; Hortencia Montero ganó la elección
*En lo que fue una tortuosa jornada que inició a las 3:00 de la mañana y concluyó a las 10: de la noche, el Tribunal Estatal Electoral concluye que Hortencia Montero gana la elección con 105 votos de diferencia
*Se abrieron 9 paquetes: 8 solicitados por el PRD y uno por el PRI
*Se detectaron muchos votos a favor de Hortencia Montero no contabilizados, y se desecharon otros que, siendo votos nulos, le fueron contados a Coral Mendoza
Momento en que el magistrado de la primera sala del TEE, Ramón Ramos Piedra, y el juez de la misma, Rodolfo Montes Alcántara, inician el conteo de los paquetes
Crónica tomada del diario
El Faro de la Costa Chica
Por: Karmelynda Valverde.
CHILPANCINGO, GRO.- Eran casi las 3:00 de la mañana cuando llegué a las oficinas del Consejo Estatal Distrital, allá por el barrio de San Nicolás, en calidad de enviada especial para cubrir para El Faro de la Costa Chica, todo lo relacionado al recuento de 9 casillas ordenado por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), en la elección para diputado local del Distrito XVI, con cabecera en Ometepec.
Serían abiertos 9 paquetes, y los votos revisados un por uno. Se pensó que sería algo sencillo y rápido. Nadie imaginó que, además de la sorpresa que escondían estas 9 urnas, el recuento sería tortuoso y prolongado, ante las constantes protestas de la representación del PRD.
Ya se encontraban ahí los representantes del PRI ante el Consejo, así como la presidenta y secretario del mismo. En punto de las 3:00 horas, la presidenta Rosa Damián Navarrete, invitó a la comitiva a subir a la planta alta, para que revisaran que los paquetes se encontraban debidamente sellados. Todos dieron fe de ello, hasta Blanca Santos, representante suplente del PRD, pero antes que nada incondicional amiga de Rosa Coral Mendoza Falcón, la candidata del PRD que hasta ese momento era la candidata ganadora y declarada “electa”.
A las tres y media de la mañana, comenzaron a subir la paquetería electoral a la parte trasera de una camioneta blanca de doble cabina. Aseguraron los paquetes con cuerdas y los cubrieron con lonas.
Todos los ahí presentes tomamos fotos, aunque sólo El Faro de la Costa Chica envió representante para atestiguar este recuento histórico, como histórico su resultado.
Bueno solo dos no tomaron fotos: Los elementos de Seguridad municipal vestidos de civil. Apenas pensaba en apuntarme para viajar en este vehículo, cuando me percaté que eran varios los que estaban subiendo a la camioneta: la presidenta y secretario del Consejo Estatal Distrital, los dos agentes de seguridad y de pilón Blanca Santos, para vigilar celosamente que a la paquetería electoral no fuera a sufrir un ataque de chikungunya.
Afortunadamente, unos pricolores compitas cercanos a Hortencia Montero, me invitaron a que me fuera con ellos y ni tarda ni perezosa acepté la invitación.
Olía sabroso allí adentro: a pan, a comida. Después me percataría que se trataba de unas ricas tortas de ensalada de pollo, que llevaban para el viaje, y que sin ninguna contemplación le jinqué el diente a una de ellas, en cuanto me dijeron “Ahí vienen unas tortas, por si gusta’’. Claro que gusté.
Volaba la camioneta con la paquetería y nosotros tratando de no perderla de vista. Y empezó a querer volar también la lona con la que fueron cubiertas. Un buen tramo de Ometepec a San Juan está en construcción, pero eso no logró que el conductor de la camioneta que transportaba la paquetería electoral, disminuyera la velocidad. Había que estar antes de las 9:00 de la mañana en Chilpancingo, concretamente en las instalaciones del Tribunal Federal Electoral. Corre y corre, pero a las 8.45 de la mañana, nos estacionamos frente a este edificio. En la recepción checaron la paquetería y la documentaron. Acto seguido la llevaron al segundo piso, a la Primera Sala, donde ya esperaba el magistrado Ramón Ramos Piedra y el juez Rodolfo Montes Alcántara.
Había cierta expectación en el ambiente y mucha curiosidad, de parte de los trabajadores del Tribunal. En punto de las 9:00 de la mañana, el Magistrado, luego de presentarse pidió a los representantes del PRD y del PRI que se colocaran enfrente a la mesa donde se llevaría a cabo el reconteo. Dejó en claro que ellos solamente realizarían el conteo de cada paquete y darían fe de ello, pero hasta ahí; la resolución la daría posteriormente la Quinta Sala.
Pero eso no le quedó claro particularmente a Ramona Morales, la representante perredista ante el Consejo Distrital, quien tan pronto inició el conteo ella comenzó a inconformarse.
Protestas, protestas y más protestas de parte del bando amarillo, en la voz de Ramona Morales. No le gustó ni la forma de como enrollaron las actas para meterlas en los paquetes electorales. De entrada le lanzó la artillería pesada a Ezequiel Larumbe, representante tricolor ante el Consejo Distrital. Desde el primer momento le buscó ruido al chicharrón, como se dice coloquialmente. Cerca de ella, su esposo Germán Antonio Hernández, se pitorreaba de todo. A un ladito, Blanca Sánchez, tomaba notas y mandaba mensajes o hacía llamadas.
Dos horas y media le tomó al magistrado el conteo del primer paquete, gracias a las continuas interrupciones y protestas de Ramona Morales. Y sus protestas fueron subiendo de tono, conforme se iba percatando que no les cuadraban los votos que tenían documentados y los resultados que arrojaba el nuevo conteo. Reclamó respeto y siguió pidiendo ano para sus quejas. La primera acomodada se la dio el magistrado Ramos Piedra, cuando discutía que las bolsas donde venían las boletas para la elección municipal y la de Gobernador no venían bien cerradas.
De pronto alguien comentó “Aquí anda Coral”. Pero también andaba su esposo, el ex diputado Alejandro Luna. “Están hablando con un magistrado”, dijeron. Luego de esto, apareció en la Primera Sala, el ex líder del PRD, Misael Medrano Baza. Checaba el dato unos minutos salía y hablaba con Rosa Coral. Regresaba y volvía a salir. Primero se escucharon a varios metros las carcajadas de la hasta ese momento diputada local electa, pero conforme avanzaba el recuento, comenzó a endurecérsele el ceño.
La reversa
Dentro de la Primera Sala, Ramona Morales empezó a salirse de sus casillas. Seguía protestando por todo. Interrumpiendo, interrumpiendo. Todo le molestaba, todo le parecía complot, agresión y burla. Habían transcurrido ya 9 horas y apenas iban en el paquete 5. Los ahí presentes poníamos cara de circunstancias en cada uno de sus interrupciones, pero fue a Ezequiel, el representante priísta, a quien cachó alzando su vista al cielo, con un dejo de fastidio y lo acusó de burlarse de ella.
Los resultados habían comenzado a revertirse. Se notaba el atufamiento y desencanto del bando amarillo. Una paisana ometepequense que trabaja en la Sala Primera, me comentó: “Coral está discutiendo con don Misael”. No acababa de terminar la frase cuando Misael Medrano irrumpió por enésima vez a la Sala Primera. No lucía buen talante, porque al principio cada que entraba, me guiñaba el ojo. Después ni me volteaba a ver.
Llegaron las pizzas y las secretarias de la Sala Primera nos repartieron rebanadas a todos los presentes y refrescos ¡a todos sin distinción!
Otro paquete más y comenzó a revertirse la diferencia de votos entre la perredista y la priísta. El cansancio comenzaba a hacer estragos. Fui al baño y pude percatarme que Coral y compañía ya no andaban por ahí. Al salir del baño me quedé un rato recostada en el respaldo de un sillón. Casi me quedo dormida cuando escuché un ruido y abrí sobresaltada los ojos: Casi frente a mí estaba Blanca Santos, la amiga incondicional de Coral Mendoza, con su celular en la mano y de inmediato se sentó al otro lado del sillón. ¿Me habría tomado una foto, jetona?, pensé.
La amenaza sobre Rosa Damián
Me levanté y regresé a la Sala Primera. Las expresiones en los rostros de los priístas contrastaban con las expresiones de los perredistas. Y no era para menos, entre muchas otros detallitos, mientras el Juez cantaba a quién pertenecía el voto de cada boleta, se le estaban acreditando un buen número de votos al Partido Humanista, por ejemplo, que mañosamente se habían agenciado como votos propios los perredistas.
Estaba yo pensando la forma tan tonta en la que la misma Coral se había abrochado solita al impugnar esas casillas, a sabiendas de lo que había sucedido, cuando vi salir a la presidenta del Consejo Distrital XVI, Rosa Damián Navarrete. Unos minutos después, escuché a alguien decir que “Rosa Coral estaba agrediendo a la Lic. Damián”. Me sentí ansiosa y luego desconcertada cuando la vi entrar de regreso, desencajada y llorosa. Rosa Coral Mendoza, la había abordado para señalarla responsable de haber violado la paquetería electoral entre otras cosas. Pero fuera de sí también la amenazó de muerte.
Pero el conteo de votos seguía su curso. Ya se había revertido el marcador. Ahora Tencha Montero iba con 102 votos arriba. Con razón andaba como leona enjaulada Rosa Coral. Tan encabritada se puso, que abandonó prácticamente a Ramona Morales y a su esposo, Germán Antonio.
Pasaban ya de las 10:00 de la noche, cuando se terminó de computar el último paquete. Luego vinieron las firmas y la despedida y agradecimiento al magistrado y al juez. Sonrieron discretamente los tricolores, para responder a mi pregunta de cuántos votos arriba había obtenido Tencha Montero. 152, dijeron sin aspavientos. Nada de grititos ni de campanazos al vuelo. Nada que ver, con aquella visita que Coral hiciera con su séquito a la esquina de la casa de Tencha Montero, unas horas después de la elección, para bailar, cantar y festejar su “triunfo”.
Salimos y afuera en la banqueta, solos, Ramona y su esposo, esperando un taxi. Rosa Coral Mendoza, por la que se desgarraban, se olvidó de mandar por ellos, tan enfurecida como iba.
El resultado es irreversible. En el distrito XVI, se escribió la noche de este pasado lunes una historia distinta a la del 7 de junio: Pierde el PRD, gana el PRI.
El día de mañana la Quinta Sala hará oficial la revocación de la constancia de mayoría expedida a Coral Mendoza, y emitirán una nueva para Hortencia Montero. Sin embargo, la ex diputada electa amenazó con demandar en la Fepade, asegurando que los paquetes fueron violados antes del cómputo. De verdad que con lo que sucedió, debería pensar dos veces continuar con su litigio.
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