
Por Miguel Ángel Mata Mata
En los tiempos que hacer periodismo implicaba leer al revés para corregir letra por letra el plomo derretido convertido en tinta, luego que el linotipo comprimía ideas, información e ideologías en un pedazo de papel periódico, las órdenes eran rígidas, estrictas, verticales y sancionadoras: ni al Presidente de México, ni al PRI, ni a la Virgen de Guadalupe, ni al América. Ni hablar de los medios: tan sólo Televisa informaba la verdad del mundo mundial. El régimen le dio la patente de la simulación privilegiada.
“Ni hablar, traes puñal”, nos consolábamos al viejo estilo de “Nosotros los Pobres” para justificar las verticales órdenes que llegaban de “Ustedes los Ricos”.
En las redacciones podíamos andar con la pistola en la mochila, presumir ser amigos y compadres de los comandantes de la “pejota”, esconder a los greñudos compas de la universidad y jamás revelar la simpatía por el puñado de valientes que se atrevían a ser diferentes.
Ese era el mundo. Era el régimen, el sistema, contra ÉL jamás alzar la mirada, la voz o, siquiera, diferir. Un crimen era ser diferente.
LOS PARTIDOS POLÍTICOS
“Por aclamación de las masas” eran las designaciones de los candidatos. Abajo los huaraches, playeras y delantales con olor a tomate, cebolla o coco, seguían el guión. Arriba una corte de guayaberas almidonadas simuladoras aprobaba o reprobaba el comportamiento de la masa. Un líder, uno solo, presumía: “yo le puedo llevar cincuenta mil votos”. Y ahí decía que estaban. Nadie veía arriba de quinientos cabecitas gritonas, pero sí: sonaban como 50 mil.
Entonces, como ahora, se defendían los derechos arrancados a los ricos. La jornada de ocho horas, la semana inglesa, el derecho a la seguridad social, las conquistas, nuestras conquistas, violadas y ajadas, dejaban ganancia a un líder al ser canjeadas éstas por un escaño, una alcaldía, una gubernatura. Ese viejo régimen. ¡Ah, qué nostalgia deben sentir!
EL 2018
En un artículo publicado en El Universal, de la ciudad de México, Denise Merker sostiene que para la elección presidencial del 2018 no hay opciones entre quienes se mencionan como probables candidatos, de alguno de los partidos que competirán por la presidencia de la República. Dice, del PRI que la debilidad y mala imagen del presidente Peña, la mala fortuna de los panistas y el escándalo de Marcelo Ebrard, dejaría el camino libre a un solo aspirante: Andrés Manuel López Obrador.
Pero…
En el caso del escándalo magisterial que ha evidenciado a la mafia de la CNTE “López Obrador no salió a defender a los más pobres de los pobres, sino a una mafia que tenía colonizada la administración de la educación de ese estado (Oaxaca) sin que eso se haya traducido, ni mucho menos, en una mejora de las condiciones de vida de los maestros, en mejores escuelas y un mejor nivel educativo de los niños.
Hay motivos legítimos para cuestionar la reforma educativa: que si los exámenes miden lo que deberían medir; que tal vez lo mejor no sea un examen estandarizado en un país tan diverso; que los maestros deben poder acceder a una definitividad como la que tienen los maestros de la educación superior. Pero López Obrador salió a defender a los que están por la herencia de las plazas, a los que determinan la asignación de las mejores puestos por méritos sindicales, a los que privatizaron la educación en Oaxaca. Esta posición, seguramente le restará simpatías —y no sólo entre los ricos y los de derecha—, porque sumada a la indiferencia que ha mostrado por la lucha de grupos minoritarios, como los homosexuales por sus derechos, revelan valores y preferencias que lo sitúan más cerca de una defensa del viejo régimen que en línea con una posición moderna y progresista”.
EL NUEVO RÉGIMEN
En los tiempos del click del mouse, ha quedado en el museo el linotipo que servía para reducir, en ideas escritas con tinta en papel periódico, el plomo derretido y metido por la fuerza a matrices huecas. El viejo régimen exigía un sacrificio artesanal a quienes informaban y difundían ideas con las restricciones: Ni al Presidente, ni al PRI, ni a la Virgen ni al América. Hoy es distinto para todos… menos para Andrés Manuel.
Él aun viste la guayabera almidonada simuladora del viejo régimen, consulta por aclamación a las fuerzas vivas, desprecia a quien difiere de él, no apoya a quienes son diferentes pero, eso sí, da su apoyo a una mafia de guayaberas almidonadas simuladoras de Oaxaca que se han apropiado de la educación y se han convertido, como en el viejo régimen, en aparatos corporativos que llevan miles de votos imaginarios a la urnas.
EL NUEVO RÉGIMEN
Si en el viejo régimen la alternancia entre izquierdas, centro, derechas, dentro de un mismo partido nos llevó al partido de Estado, en el nuevo régimen la alternancia entre partidos de izquierda, derecha o centro nos ha dado libertades antes jamás imaginadas y encerradas, en aquel entonces, en las matrices de los linotipos, cual plomo derretido.
Se han inaugurado, por ejemplo, exposiciones en museos que atentan contra la fe de los mexicanos al mostrar imágenes de una Virgen contraria a la imagen del colectivo mexicano. Leemos y vemos imágenes de un Presidente de México peleando con su esposa, a quien antes llamábamos Primera Dama, hoy le decimos despectivamente “La Gaviota”. Al PRI le hemos colgado etiquetas de corrupto, dinosáurico y viejo. Y podemos gritar a todo pulmón que chifle a su mauser el América. Total, yo ni Chiva soy: le voy a Los Pumas.
EN GUERRERO
La alternancia entre partidos, en Guerrero, ha funcionado. Mas allá de estridentes porristas, las cifras confirman que votar por un partido y cambiar de opinión en la siguiente elección es una práctica sana. Botón de muestra: Entre 2012 y 2014 la pobreza guerrerense bajó cuatro puntos porcentuales.
Aunque seguimos como la tercera entidad con mayor índice de pobreza y con mayor cantidad de hechos de violencia, el dato es alentador y confirma que la alternancia entre partidos es positiva. En el viejo régimen disputábamos siempre el primer lugar de pobreza. En el nuevo régimen nos hemos quedado en el tercer sitio.
Por lo pronto, dejemos un rato al simulador de la guayabera, auténtico representante del viejo régimen, Andrés Manuel López Obrador y seamos testigos de la destitución del violento “Piojo” Herrera, por golpear a un periodista.
Televisa será muy poderosa y habrá colocado al entrenador de la selección mexicana pero, “Ustedes los Ricos” ya no pueden dar verticales órdenes a “Nosotros los Pobres”. Ya no es como antes.
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