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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Y Ahora, ¿qué Sigue?

La aparición del estructuralismo aplicado a la ciencia política descorrió el velo de la ingenuidad y sepultó para siempre las interpretaciones maniqueas, planas y manipuladas de la realidad.
Fueron muchos los beneficios del estructuralismo, aunque todavía haya ignorantes que, al no comprender su significado, utilizan la palabreja para aplicarla‎ a regulaciones de orientación superficial, como las mal llamadas reformas «estructurales» de los toluquitas.
El mundo es otro después de los enfoques estructurales. Los procesos discursivos contrarios a la ciencia claudicaron al no resistir el menor análisis empírico, que los contrastaba‎ frente a los datos duros que aportaban los acontecimientos.
Cuando apareció Louis Althusser, el precursor de la visión estructural, se comprendió el verdadero papel de las ideologías imperantes entre las clases políticas como un orden de imágenes, ideas y conceptos, es decir, pura representación teórica.
«En una sociedad de clases, la ideología está destinada a asegurar la dominación de una clase sobre las otras, así como la explotación económica que asegura su procedencia, haciendo a los explotados aceptar como fundada en la voluntad de Dios, en la naturaleza o en el bien moral, su propia condición de explotados…»
‎Una elaboración teórica sobre «la realidad», pero necesariamente superficial y falsa, toda vez que su fin no es dar a los hombres el conocimiento objetivo del sistema social en que viven, decía Althusser en su obra clave: La filosofía como arma de la revolución.
El funcionalismo social, lo opuesto al estructuralismo ofrece a los individuos una representación mistificada de ese sistema social, para mantenerlos en el lugar de la explotación: la ideología constituye una estructura esencial en la vida histórica de los países.

Clases dominantes, enajenadas en su pobre realidad

La adopción de determinadas normas, pautas, valores de ciertas ideologías y culturas por las clases dirigentes de los países marginados y pobres, cumple dos funciones, según Tomás Amadeo Vasconi, a saber:
La primera, es construir una superestructura que legitime su relación de clase dirigente local con la del «centro hegemónico» y, la segunda, en el orden interno, legitimar su propia posición dirigente, al constituirse como medio de dominación de grupos subordinados.
En ese sentido, las «clases dominantes» de los países pobres se hallan enajenadas en su propia realidad. Es decir, sufren una especie de «ilusión óptica » por la cual no perciben los problemas reales que se presentan en sus propios países.
Por lo tanto, están impedidos de plano para darse cuenta de la realidad y resultan incapaces de encontrar los procedimientos políticos adecuados para siquiera plantearse resolverlos.
Hay algunos gerifaltes de países dominados que incluso se atreven a decir que «la causa que servimos es la correcta, porque es la de toda la humanidad. El ímpetu de la libertad es inequívoco… nuestros propósitos son los de Dios… nuestra misión proviene de nuestras creencias más entrañables». Joyas de la aberración.
Parece mentira que a cuatro décadas de distancia, nos cause estupor y vergüenza ajena el contenido de estas palabras, pronunciadas por el dictador Francisco Franco, en su mensaje de año nuevo de 1974.
Si no hubiera existido el enfoque del estructuralismo, nos hubiéramos quedado pasmados ante esta pieza de revelación espiritista, que sólo era posible en alguien que se decía aconsejado por el brazo insepulto de Teresa de Ávila.

Mendaz publicidad para decir que tienen razón

La enajenación, la ingenuidad (que es su brazo fuerte) y el candor (la lástima que se siente ante la indefensión cerebral del dirigente manipulado o mandado a declarar tal o cual cosa por los poderes reales) es un fenómeno que nos azota.
Parece mentira, a estas alturas del partido, cuando el árbitro está a punto de pitar el final, todavía tenemos que soportar la mendacidad, el exceso a todas luces, la tortura efectiva y el asalto abrasivo de la publicidad oficial para convencernos de que tienen razón.
En nuestro país, todos los días somos testigos de joyas de la aberración, originadas en la ignorancia del enfoque estructural, en el mandato de poderes reales que obligan a los operadores a recalcarlas para calmar al cotarro, o simplemente como cortinas de humo para minimizar acontecimientos de suma gravedad, que es necesario no se sepan.
Muchas veces el desatar escándalos chuscos, pero menores en cuantía, sirve para enmascarar acontecimientos de fondo en los que se libran las hegemonías de los verdaderos poderes, o la falta de acuerdos sobre líneas específicas de mando.‎ Esto es normal en cualquier latitud.
‎El escándalo OHL puede ser considerado cortina de humo –y oportunidad para un take over bursátil–, frente a los desaguisados que se están cometiendo en los grandes negocios petroleros. Así como la grabación al hijo de Arnaldo, puede ser la señal de que otras manos ya están jalando los mecates del espionaje, por órdenes de los que mandan.

Hasta para «reventar» a un candidato son pen…

Sin embargo, cuando estos auténticos gazapos y despropósitos hacen costumbre inveterada y repetitiva, (que no se inmuta ante el atropello informativo) llevan a pensar en la falta de capacidad mental para elaborar «narrativas»(comentócratas, dixit) confiables o distractoras.
Preocupa, entonces, la supina ignorancia, el nivel pedestre de ‎muchos, muchísimos comunicados, originados en la necesidad de aclarar las intenciones de los que mandan, que sólo logran enardecer a los gobernados, tirarse los pelos y recriminarse haber elegido esa opción política.
‎Yo no sé en qué cabeza pueda caber la suposición de hacerle pensar al elector que pueden reventar a un candidato puntero esparciendo cientos de boletas «cruzadas» a su favor, ocho días antes de la elección.
Cualquier ciudadano con dos dedos de frente sabe que el material electoral (casillas, urnas, pliegos, crayones, boletas, borradores) sólo están en posesión de la autoridad electoral, resguardada por fuerzas militares, por mandato de la ley.
‎¿Quién puede engañarse pensando que un opositor, o alguien sin la bendición del sistema político va a poder ser capaz de agenciarse esa cantidad de boletas, para «cruzarlas» en su favor, anulando desde ahora un posible triunfo?
Y como estos auténticos boomerangs, hay otros, todavía más rupestres.

Actitudes blandengues de los «gobernantes»

Esa declaración del secretario de Gobernación sobre‎ la inutilidad de referir toda la violencia que sucede en el país al tema de las elecciones, no tiene desperdicio. Quiere decir que no se han dado cuenta que el tema fundamental del país es la pobreza. Y el tráfico de drogas como una solución para no morirse de hambre.
Da la impresión de que los cerebros del régimen están apostando la supervivencia de éste a no salir tan raspados el 7 de junio. Y no es así. La supervivencia del régimen está garantizada por los poderes facticos, que han decidido seguirlo usando de mampara.
Debido a lo anterior, se molestaron tanto por la impertinencia inconsulta de permitir la entrada de los chinos en el proyecto de Dragón Mart y en la adjudicación de las obras del tren -bala a Querétaro, porque previeron la posibilidad del ingreso de las mafias orientales, más resueltas y capacitadas, por su frontera sur.
Porque, ¿cómo voy a convencerme de que ahora resulta que la Unión Europea está «preocupada» por la violencia en México ante el proceso electoral? ¿Con qué afán aprietan los poderes facticos? ¿Cuál es la tirada?
Sin embargo, al doblar las manos para no procurar el orden en la «disidencia magisterial»‎y suspender todo el proceso de evaluación a los falsos maestros, propician el consecuente regaño de los señores a sus actitudes blandengues. Y vuelta la burra al trigo.
‎La declaración del limitado Eruviel llamando al Estado «de sitios» de taxis orgánicos para detener a como dé lugar a los que pretenden ofrecer un servicio de transporte más ordenado, se parece a aquellos maleteros del Aeropuerto que al irrumpir las maletas rodantes, atacaron a los viajeros destrozándoles sus pertenencias ¡por el sólo hecho de atreverse a usarlas!
Tal parece que se repite la parábola de los dinosaurios, protestando por la llegada de los mamíferos, después de aquella eclosión del meteoro en la península yucateca, hace millones de años.
Por cuidar el «entre» de las organizaciones de taxistas tradicionales, más Panteras, Panchos Villas, balines y tolerados‎, las autoridades reniegan de su obligación de procurar transporte público eficaz, y propician un desorden que puede acabar en tragedia social.
Pero parece que ya colmamos el plato allá afuera.
Como se observa fácilmente, el problema es de fondo.‎ Los vacíos se llenan, según Arquímedes. Todo tiene un límite. Parece que el de aquí ya se acabó. ¿Qué sigue? ¿Todavía hay algo que no hayamos visto?

Índice Flamígero: Escribe el doctor Samuel Hernández Apodaca en su espacio Iusfilosofando que “El Hashtag #QuítaleElCongresoAPeña se está volviendo un importante referente en redes sociales y calles, para comunicarle al partido del señor de Los Pinos, que México sigue atento, vigilante e informado, y que es posible revertir la composición de una mayoría legislativa que impuso su perversa voluntad al interés ciudadano. Este domingo 7 de junio, los mexicanos tenemos que salir a votar y tenemos que hacerlo con un objetivo muy claro “Quitarle el Congreso a Peña”; despojarlo de esa mayoría grotesca que le permitió hacer y deshacer a su antojo en temas legislativos; esa mayoría ramplona que impuso su voluntad neoliberal y pulverizó el bienestar general. Esa asociación legislativa que legisló para unos cuantos a cambio de prebendas. El domingo, tenemos que salir a votar y “Quitarle el Congreso a Peña”, porque en tres años de mayoría legislativa, la inseguridad, el desempleo, la mala calidad educativa, la libertad de expresión, el deterioro del medio ambiente, la pobreza y la falta de oportunidades se incrementaron. No se combatió la corrupción, ni las desapariciones forzadas por razones políticas, ni se acabaron los asesinatos con el mismo fin, tampoco se mejoró el deficiente sistema de salud, ni se acabó con el corrompible sistema de justicia.” Coincido. No votes nulo. No te abstengas. Usa tu voto de castigo.

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