COMENTARIO A TIEMPO

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A LA LUZ LA TRAGEDIA AÉREA
Por Teodoro Rentería Arróyave

Que nosotros recordemos, es la primera vez que se ventila a la luz pública los detalles de un desastre aéreo, nos referimos a la tragedia del vuelo 4U9525 de la línea Germanwings, subsidiaria de la alemana Lufthansa, cuyo aparato con 150 personas a bordo fue precipitado a Los Alpes franceses por el propio copiloto de la nave, Andreas Lubitz, en un acto de esquizofrenia suicida.

Ustedes, amigos lectores y radioescuchas, se preguntarán el porqué de esta sinrazón de ocultar las verdaderas causas de los llamados, genéricamente, accidentes aéreos, que ahora se comprueba, muchos de ellos pudieron ser actos provocados, por tanto dejaron de ser accidentes para entrar en el ámbito de decisiones criminales o de operadores enfermizos decididos por momentos de crisis existenciales.

Como era de esperarse, ya surgieron algunas voces en contra de que se ventilen las causas de estas tragedias aéreas, que obvio, terminan en tierra o en los mares y océanos.

No queremos ni recordar los nombres de estos sujetos amantes de la opacidad, movidos por intereses empresariales, intereses gremiales y hasta intereses políticos; posición que desde siempre, han frenado el conocimiento de las verdaderas causas de estos hechos trágicos.

Es de insistirse en lo que ocurre siempre después de estas tragedias, se anuncia todo el apoyo para rescatar a las víctimas y aparejado, el compromiso de encontrar las llamadas “cajas negras” de la nave siniestrada, que ni son negras, ni son cajas, en verdad son instrumentos de grabación que registran todo lo que ocurre desde el mismo momento que se inician las acciones del vuelo, hasta que se termina el proceso de desembarco de los pasajeros y de la tripulación.

A partir del conocimiento de los desastres aéreos, se anuncia que se llevarán a cabo las investigaciones más profundas, sin embargo nada ocurre, solo silencio, las compañías aéreas y las autoridades le apuestan al olvido, como ha sucedido siempre.

Es de sorprenderse, que en la tragedia de Los Alpes, hemos sabido todo, todo no ha sido revelado, hasta el hallazgo de un móvil en el que algún pasajero o tripulante tuvo el valor de grabar lo que ocurrió hasta el último instante del impacto y explosión de la nave.

En efecto, el capitán del avión siniestrado, intento infructuosamente entrar a la cabina a golpes de hacha tras de exhortar al copiloto Andreas Lubitz de que abriera la puerta, según la grabación de los últimos segundos antes de la tragedia.

“Por el amor de Dios, abre la puerta. Abre la maldita puerta”, grito el capitán, Patrick Sondheimer, durante los últimos instantes del vuelo.

Todo fue inútil, el copiloto lo tenía decidido, se suicido y mató a otras 149 personas. Para colmo, la empresa aérea, ya reconoció que estaba registrado que su empleado había sido tratado de esquizofrenia suicida.

Antes se había tomado la decisión de que las cabinas de los pilotos deberían de permanecer cerradas para evitar un intento terrorista, ahora las autoridades, entre ellas las mexicanas, dispusieron que siempre deben de permanecer dos tripulantes en las mismas.

Toda prevención que se tome, desde luego, es bienvenida, como también es de congratularnos que la verdad de estos hechos trágicos se ventilen a la luz pública. La política omisa, provoca toda clase de desviaciones y de tragedias.

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