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FRANCISCO RODRÍGUEZ

Casta sin Ética; Masa Apática

Los recientes acontecimientos en la política mexicana llevan a detectar una casta, una clase, un solo clan, que se ha apoderado, en nombre de un aparato mediático de dominación, de todos los centros de decisión, en los sectores, regiones y ambientes del país.
Los autollamados «comentócratas» se desgañitan por defender la teoría de que, si están en las posiciones de opinión, se debe a que pertenecen a una especie de aristocracia del pensamiento. Es lo que han dicho también sus antepasados para defender inmunidades y privilegios.
Ellos, los «comentócratas» –vergüenza debería darles– juegan el papel de «guardianes del templo»… y de las tradiciones. Aparentemente pegan, lastiman, para después justificar todos los despropósitos que conlleva el ejercicio descarnado del poder.
¿Será por eso que la comentocracia del Foro de la TV cobran en todas las nóminas posibles?‎¿ Que son tan voraces como sus valedores y que ya casi no hay negocios que les llenen, ni moches que les aprieten? ¡Lo que nos faltaba, pues: l os intelecuales orgánicos al servicio de una casta de oligarcas!
Luchan a mansalva por defender procederes que no tienen otro objetivo que entrar a saco sobre los recursos, bienes, numerario, mobiliario e inmuebles de la Nación. Se encargan de adornar el régimen de molicie con la “pureza” de sus conceptos.
Le entran a todo. Trátese de una discusión sobre política monetaria, niveles de desarrollo, índice de crecimiento, política, legislación, clima, situación agropecuaria, industrial, comercial, política exterior y lo que sea. Ahora llegan a apoderarse de la procuración e impartición de la justicia federal.
‎Nunca aceptarán que sus patrones televisivos, hace cuatro años se apropiaron de la «marca Peña Nieto» para acapararla, promoverla, establecerla, acuerparla y consolidar su poder mediático desde las cumbres del Estado. De eso es de lo único que nunca hablan.
Los “comentócratas” de la empresa lo saben, pero creen que es un secreto que deben resguardar a cal y canto y bajo siete llaves, para que no se descubra, ni se investigue‎ que, entonces, desde los más pobres hasta los hombres más ricos de México se quejaron de ese secuestro político.
Asustados, argumentaron de todo. Hasta que se trataba de un pobre sujeto mexiquense que no tenía entendederas, ni sensibilidad, ni conocimiento para llevar las riendas de un país tan complicado como en el que vivimos.‎ Los de la empresa, entonces, se fueron sobre el santo y las limosnas.

Lozoyita, Proyecto de la TV para 2018

Hoy, el novel director de la «empresa productiva del Estado», Petróleos Mexicanos, oye el canto de las sirenas de la empresa televisiva, misma que lo instiga para enfilarse por el mismo rumbo de Peña, a cambio de jugosos contratos y exclusividades en aguas someras.
El bisoño Lozoyita se ufana, soberbio y salidor, en reportajes de publicaciones extranjeras en papel cuché –but of course– que es un «hombre audaz y valiente en los negocios», pero nunca reconoce que lo hace con nuestro dinero y jugando con nuestro futuro.‎ Se siente promovido por los dueños de tooodo.
Cuando su papá lo puso a defender los centavos en empresas familiares, se reveló como todo un fracaso. Cuando estudiante de la licenciatura en Derecho, resultó ser como cualquier rufiancillo con apoyo familiar, en busca de «boletazos», obtenidos a base de prebendas y ofertas que los ‘profes’ no pudieron rechazar.
‎Desde el principio, contrató al nieto del general Henríquez Guzmán, un rufián antes escondido en Texas, para succionar los cimientos de Pemex, a través de un gigantesco mecanismo de compras –le llaman Procura y Abasto– que la tiene en los huesitos.
‎Los esforzados rateros de combustibles en los ductos, se han de “sentir como unos pendejos” –Hipólito Mora dixit–, al constatar que cada adquisición, favor o arrendamiento debe dejar el 25 % por adelantado a estos ladrones de cuello blanco. Un asalto en despoblado.
El otro director de «ente productivo del Estado‎», antiguo secretario de María del Carmen Alanís, magistrada de medio perfil del tribunal electoral, ha aprovechado su alto encargo de director general de la CFE para que los jefes de los departamentos de recursos materiales de esa empresa de «clase mundial» usen vehículos arrendados a una empresa favore$ida. Le ha de costar mucho trabajo convencerlos.
De esa medida es el talante de los jóvenes «administradores públicos «en quienes se ha depositado el destino de este país, de la seguridad nacional y del poco prestigio que nos quede como mono-extractores de‎ petróleo y derivados.
El impertérrito Pedro Joaquín Coldwell, dizque jefe del sector, haciendo como que la virgen le habla. Él no se da cuenta de nada. Sólo espera su bien recompensado turno al bat, que lo lleve “hacia abajo”, a la anhelada dirección general de Pemex.

Todo el Gabinete está para llorar y llorar

Los secretarios de Despacho –no, no son secretarios de Estado; ¡ya quisieran!– no cantan mal las rancheras. Todos, ocupados en el esquizofrénico afán de enriquecerse bestialmente y resolver sus problemas económicos antes de que “toquen a rebato” y llegue el fatal momento de entregar los bártulos.
‎El de Comunicaciones y Transportes, palafrenero de Alfredo del Mazo, echando mano de bienes patrimonio nacional para subastarlos, en nombre propio y de su patrón, con cadenas de tiendas departamentales, como hicimos patente con la onerosa venta –esperemos que frustrada– del icónico Centro SCOP, donde aún se ubican las oficinas de la SCT.
Ensuciando a más no poder las adjudicaciones de los contratos milmillonarios relacionados con el mega-aeropuerto de la ciudad de México, obras faraónicas que gracias al pavoroso desmadre económico provocado por Videgaray, no sería raro que ya se hayan pospuesto.
‎Adjudicando todas las obras públicas de infraestructura nacional, tipo carreteras, puentes, torres de conducción y abastecimiento, hangares, a La Constructora Presidencial Higa o a sus autorizados holdings de constructoras chafas.
El de Sagarpa, Mar(tínez) y Mar(tínez), oficiando interesadamente como capitán de relaciones públicas del ínclito Juan Armando Hinojosa, dueño aparente –y para todos los efectos legales, entiéndase– de la compañía Presidencial Higa. Presentándolo con quien se pueda, desde que lo trajo de Reynosa a Toluca, hasta nuestros días. La clave de su poder y permanencia.
El de Educación, el inefable Chuayffet, consumiendo cantidades ignotas de chocolates Toblerone –únicos que lo salvan , abajo del escritorio, de la angustia y la depresión que le causan los alborotadores y vándalos de la CNTE.
Chuayffet es. hoy por hoy, el administrador oficial del pago de nóminas de maestros «desaparecidos», «aviadores», «marchistas», «padres» de los de Ayotzinapa, patriotas de Oaxaca, reventadores de Chilpancingo, gracias a su ramplona obsesión por manejar los millonarios recursos en y desde la ciudad de México.
La titular de Salud, nada de «a muertito» para que nadie sepa o malicie que tiene en sus manos el segundo presupuesto más grande del gobierno federal. Se maneja y se sumerge a sus anchas en las nóminas federales y estatales de la dependencia. Para cualquier reclamación, tiene como pagadora de todo a una tía –Atracomulca– de Peña Nieto. ¿Quién retoba?

Mercados y finanzas: la agenda antisocial

‎Como vemos, todo mundo está en lo suyo, en el moche sexenal. A nadie le importa que se desmorone la patria, Fernando del Paso dixit. Ya vendrán tiempos mejores… especialistas en la reconstrucción… miembros de otros linajes… más redencionistas.
Roban sin escrúpulo alguno, como si no estuviéramos atravesando por una crisis moral, de legitimidad y de confianza… sin guardar las formas, sin modos, ni maneras, ¡como si en el 2018 fueran a ganar!
Me recuerdan el morro y el cuajo del nacionalsocialismo de Adolfo Hitler, en sus momentos cumbres, cuando Robert Michels, ideólogo de cabecera, definió que había nacido para ejercer la «ley de hierro de la oligarquía», en el Partido nazi fascista y en el gobierno.
‎Los intelecuales “comentócratas” lo saben y, a lo mejor, lo vuelven a repasar. Saben que la inercia del poder, cuando las masas son apáticas, se decanta por una clase social parasitaria, en los altos puestos del Estado.
Una misma clase, una sola clase, que produce una casta, sin cualidades éticas ni de dirección política, que se apoltrona‎ sobre una efectiva organización en la que la mayoría, instalada en la güeva, deposita su futuro.
Los mercados y las finanzas -dice Michels- se encargan de confeccionarles la agenda antisocial que caracteriza a las élites de las oligarquías, quienes comienzan a personalizar el poder y a hacerlo de su propiedad.
‎Por lo pronto, se sienten amigos de quien tiene el target de la disco, el carnet de la membrecía, Aurelio Nuño. Que gire el mundo. ¡Creen que no se acaba!
‎Aunque han sido suficientemente advertidos por las redes sociales, ¿qué caras irán a poner los que hoy se ufanan de su prepotencia, si llegan a perder en 2018 –es lo más seguro– y son llamados a cuentas por la coalición que gane?‎

Índice Flamígero: Casi en el clandestinaje las ceremonias priístas en memoria de Luis Donaldo Colosio. La agenda de este partido tricolor es la más lejana al ideario colosista. Quizá por eso.

www.indicepolitico.com / pacorodriguez@journalist.com / @pacorodriguez

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