‘El hijo de una es el hijo de todas’, el día que el clamor #StopTrump colmó Reforma

Children take part in a protest against US immigration policies outside the US embassy in Mexico City on June 21, 2018.
US lawmakers were poised to vote Thursday on long-term Republican-sponsored fixes to immigration amid a firestorm over family separations on the US-Mexico border. / AFP PHOTO / Pedro PARDO
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Familias completas se reunieron en la Embajada de EU en México para exigir la liberación de los niños que el gobierno de Trump puso en jaulas.

Menores toman parte de una protesta contra las políticas de migración estadounidenses al exterior de la Embajada de Estados Unidos en México, en la capital del país este 21 de junio de 2018. AFP PHOTO / Pedro PARDO

El enojo no es poco, a pesar de la distancia la impresión por las imágenes de los niños en jaulas no es menor. Tampoco importa que no todos sean mexicanos, la empatía no tiene fronteras y lo demuestran las personas que se reúnen en la Embajada de Estados Unidos en México para alzar la voz en contra de la injusticia.

ALDO MEJÍA.

Una señora se pone algo parecido a un pijama con motivos de la bandera de Estados Unidos y una capucha del Ku Klux Klan con una esvástica nazi en la frente y en letras negras se lee Trump. El enemigo en común es el presidente de una potencia mundial. La nación que alguna vez fue la policía del mundo, hoy está en la mira por separar a los menores migrantes de sus padres.

ALDO MEJÍA.

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Llegan familias completas, niños de brazos se contagian de los cánticos de sus padres y gritan que la familia se tiene que mantener completa. Algunos reporteros les plantean un escenario en el que pudiera ocurrirles algo similar. Pero las madres no pueden ni pensarlo.

La mayoría son madres y el canto que elevan es que el hijo de una es el hijo de todas. Algunos niños se niegan a participar del todo y meterse a la multitud, pero la madre le dice que lo que ahí está pasando está permitido porque protestar es un derecho. Al otro lado de la frontera hay niños que no se pueden entender con las autoridades ni tienen derechos, ni siquiera los más elementales.

También acuden ciudadanos americanos que no carecen de empatía, saben que las medidas que ha tomado su país son excesivas. Se unen al canto, tanto como pueden, o elevan carteles.

ALDO MEJÍA.

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Mujeres que se dan cuenta, que se encuentran con amigas, que ríen, que se indignan. Otras vienen en colectivos feministas o de campesinos, se cubren el rostro, pero no se ve más policía que la elemental. Ni granaderos ni cercos de seguridad.

De repente un grupo empieza a cantar el Himno Nacional Mexicano y todos le siguen, se deshacen la voz y aplauden con fuerza una vez que concluyen. Y ya encarrerados, llegan «Gimme The Power» y «Frijolero». No me digas beaner/Mr. puñetero/Te sacaré un susto/Por racista y culero/No me llames frijolero/Pinche gringo puñetero. La unión es mayor.

Sin más, resuena «Cielito Lindo», la cual dedican a los migrantes mientras el cielo se nubla y de a poco la gente se empieza a retirar. Algunas lonas y cartulinas son dejadas sobre las rejas que protegen la embajada, como el testigo de un clamor que este día colmó Paseo de la Reforma.

Fuente: HuffPost

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