Zona Cero

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*El mesianismo de Aguirre

*Marchas de odio

Por: Roberto Santos

Es cierto que el IPG es el grupo más fuerte del PRD en Guerrero. O al menos era cuando los Aguirre tenían todo el poder de la gubernatura y los recursos públicos para maniobrar a su favor dentro del sol azteca.

También es obvia la inexistencia de un liderazgo fuerte que unifique a los diversos grupos en Guerrero, tan necesario ante las elecciones que vienen.

Por eso surge la pregunta: ¿Será qué Ángel Aguirre conserva el poder de unificar al PRD?
Aguirre ya no tiene el poder ni los recursos del gobierno del estado. Tampoco la simpatía de los guerrerenses como cuando fue electo gobernante. Lo suyo fue una falta de gobierno, que le llevó a la debacle como para querer regresar muy quitado de la pena.

Ahora Aguirre junior, en actitud mesiánica, dice que vienen con la intención de reposicionar a su grupo IPG y a unificar a las izquierdas –como si hubieran muchas y lo estuvieran esperando– y a fortalecer al PRD para las elecciones que vienen.

Es decir, una persona perezosa, desinteresada en la gente, irresponsable pues no asistía a las sesiones de la cámara de diputado, y su padre, igual de indolente, quien dejó el gobierno en manos de su sobrino, y sus amigos, quienes hicieron lo que quisieron, ahora se presentan como los grandes salvadores del PRD en el estado, cuando ya tuvieron oportunidad de demostrar su inutilidad y poca capacidad para gobernar.

Otro gallo les cantara al PRD si Ángel Aguirre no hubiera sido tan baquetón en el gobernar.

MARCHAS CONTRA LOS MATRIMONIOS GAY son los que organiza la Iglesia en Guerrero, y a decir verdad, debería preocupar al gobierno y a la gente pensante, porque sacar a los niños a la calle a manifestarse en contra de las acciones que los hombres de sotana consideran “contra natura”, resulta aberrante, pues nada bueno se puede esperar de inculcar odio a la diversidad sexual en las cabezas de los infantes.

Sin querer pueden estar sembrando semillas de odio, para que en el futuro suscitar eventos graves, igual como lo sucedido en Orlando, cuyo autor, a decir de su padre, odiaba a los gays.

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