Por Miguel Ángel Mata Mata
Reportero
Acapulco, Gro., a 30 de abr. Del 2015 (Síntesis de Guerrero).- Le negaron entrar a su oficina. Le rompieron su caja fuerte para robarle. Denunciaron que su camioneta fue robada, cuando sabían que él viajaba con sus menores hijos fuera del estado. Cuando vio venir la infamia propuso darles el porcentaje de acciones, que algún buen día él mismo les regaló, para seguir cada quien por su lado. La respuesta del hijo consentido fue: “Si de todas formas te vamos a dar algo así como un golpe de estado”.
En la década del 1950 Luis Torreblanca González, joven comerciante de San Jerónimo de Juárez, en la Costa Grande de Guerrero, comenzó en Acapulco con un changarrito en el mercado de El Parazal, hoy viejo mercado de artesanías.
“Ahí estaban los Soberanis y Roberto Nogueda, quien me prestó quinientos pesos para comenzar”, narra un hombre de noventa años de edad que come pescado, frutas, verduras; bebe tequila, vino tinto, “un buen gúisqui” y tiene tiempo para ver su serie favorita: “El Chivo”.
Todos los días, a las dos de la tarde, le da diez vueltas nadando a la alberca del condominio, “para estar en forma”. “Aun esta fuerte. Ni viagra necesita”, bromean sus hijos, pareja y amigos.
En 1970 la Cámara Nacional de Comercio entregó, en la ciudad de México y ante la presencia del presidente de México, dos reconocimientos. Uno al empresario del país, Miguel Alemán. El otro al comerciante destacado del estado de Guerrero, Luis Torreblanca González.
“Uno a nivel nacional y otro aquí, en Guerrero”, nos dice. Niega haber construido un imperio. “No, no, ¿cuál imperio? Lo que hice fue puro trabajo… puro trabajo”, a partir de ese changarrito, en El Parazal, de Acapulco.
Todo bien. Una vida de trabajo que le dio frutos. Constituyó una empresa de la que dio estudio a sus cuatro hijos. Todos fueron enviados a estudiar al Instituto Tecnológico de Monterrey. Cara y elitista escuela. Volvieron al puerto a trabajar, ¿dónde mas?, en la empresa del padre.
Él los incluyó en la integración de LUTOGO. Un sesenta para él; cuarenta para sus cuatro hijos. “Jamás pagaron un cinco por esas acciones. ¿Cómo si son mis hijos?”. En realidad nunca trabajaron. Fungieron como jefes de una empresa nacida del esfuerzo y dedicación del padre.
El cruel tiempo arrebató a Don Luis la ilusión de haber forjado hombres, y una mujer, de trabajo y de bien: sus cuatro hijos le han despojado. LUTOGO (Luis Torreblanca González), empresa dueña de diecinueve propiedades, ya no le pertenece.
Le quitaron la mayoría de acciones. Falsificaron su firma para cometer la infamia. Lo echaron de sus oficinas. Violaron su caja fuerte personal. Ni los autos propiedad de la empresa le dejaron. Lo expulsaron de su paraíso.
¿Qué le quitaron? El botón de muestra es una hectárea donde hoy se ubica la tienda Aurrerá, sobre la avenida Costera Miguel Alemán. Antes fue el Súper Súper. Según ex colaboradores, Luis Torreblanca firmó importante contrato con los propietarios de la cadena de auto servicios. El pago de una renta mensual, mas un porcentaje mínimo por las ventas brutas. “Nomas por ese contrato LUTOGO cobra millones de pesos mensuales como renta”, dicen.
Otro botón de muestra es la Comercial Mexicana de Costa Azul, frente al CICI. “La de Las Brisas, junto a La Concha, no es mía. Es de Zeferino”. Se trata de un predio de cinco mil metros a orilla del mar. Ahí el metro cuadrado se cotiza en miles de dólares. “Él compró esa propiedad cuando fue gobernador”.
Luis Torreblanca González fue recaudador de rentas en Acapulco. Quiso ser presidente municipal. Él no pudo porque, dice, “no tuve quien me apoyara. Yo siempre trabajé y lo que logré fue por mi trabajo. Ese es mi secreto: el trabajo”.
Su hijo consentido, Zeferino Torreblanca, logró el sueño. Fue presidente municipal de Acapulco y gobernador del estado. “Yo le pagué totalmente sus campañas para ganar. Quiso ser tres veces alcalde; a la tercera lo consiguió; luego fue gobernador; le compré camionetas suburban’s color blanco”, cuenta con la satisfacción de padre en sus labios.
“Me despojaron. Falsificaron mi firma. Yo les regalé el 40 por ciento de las acciones de la empresa LUTOGO, la dueña de todo”. Ellos se organizaron para cometer el delito de robo. En octubre del año pasado simularon una junta de socios. Falsificaron la firma del padre para una supuesta cesión de derechos. “se quedaron con todo”.
Los infames hijos son Zeferino Torreblanca Galindo, José Luis, Alberto y Roxana. “Pero quienes orquestaron todo fueron Zeferino y Alberto. José Luis le dijo a mi padre que él se iría con quien le conviniese, días antes del despojo.”, dicen los hijos que no le abandonaron, Luis y Fernando.
Luis, “El Látigo Negro”, como le dicen sus amigos, vive de manera modesta. Es un departamento como muchos. Una sala comedor con una hamaca. Se ve la bahía. La alberca forma parte del condominio. Vive con su mujer, de 52 años de edad, Ángeles, quien confiesa “ya he empeñado mis alhajas, mis cosas; Luis pide prestado a sus amigos y nos la pasamos pagando intereses. No tenemos ingresos. Hasta eso nos quitó: un mínimo ingreso”.
Fernando y Luis, los hijos menores, han trabajado de meseros y son músicos. “No fuimos al Tec de Monterrey, como ellos”, confiesan. Relatan ofensas y humillaciones de quien fue gobernador y alcalde de Acapulco. “No pasaban diez minutos, cuando ellos se veían, para que él estallara y le gritara a mi padre”, dicen.
Hay relatos de infamias. La grave: “la maniobra se concretó en julio del 2014; mi padre se percató y habló con Zeferino; le pidió respaldo a José Luis (La Coca). “Subiré a hablar con Zeferino de este asunto. No me falles”, le dijo. Él respondió: “haré lo que me convenga”. E hizo lo que le convino.
Luego de la violenta entrevista, Luis Torreblanca se enteró que sus hijos Zeferino, Luis, Alberto y Roxana le habían despojado de su empres LUTOGO. En octubre se concretó el robo: el notario público número trece, Betancourt, protocolizó el acta de asamblea, donde asumían el control de la empresa. Incluida la firma falsificada de Luis Torreblanca.
Una nota al calce llama la atención: Betancourt es un panista convertido en notario Público por Zeferino Torreblanca Galindo, cuando fue gobernador.
Le cerraron su oficina. Le quitaron sus vehículos. Pidieron medidas cautelares en su contra. No le pagan un solo centavo, a pesar que aun es accionista de las empresas que ganan millones.
Le inventaron una historia: que una mujer rubia de 25 años, extranjera, lo traía embobado y exprimía el patrimonio familiar. “El patrimonio de ellos”. “Por su demencia senil, argumentaron, no puede conducir una empresa”.
Ángeles, su compañera, confiesa “Yo he de ser esa mujercita rubia, de 25 y que lo exprime. No tengo 25, sino 52. He vivido siempre con Luis. ¿Exprimirlo? ¡Ni coche tengo! ”.
Recuerda “Nos alejamos de Zeferino desde que era gobernador. Una vez llegamos a lo que él llamaba la mesa de los doce apóstoles en Chilpancingo. Nos gritó: “¡Ya les gustó, verdad!” Salieron y lo dejaron como le encontraron: solo. Era un comedor donde caben 20 personas sentadas.
“Desde entonces yo no le he visto. Cuando recibía a Luis en Acapulco le gritaba y le aventaba papeles. Por eso optamos porque Fernandito le acompañara para evitar la violencia”, dice.
Luis Torreblanca González, ha denunciado a sus hijos por robo y despojo. Le faltaría agregar que, cuando dos o mas personas se unen para cometer un delito, a eso se le llama delincuencia organizada.
Sus menores hijos. Su compañera. Él, y el Monte de Piedad a donde lleva sus cosas para tener algo con que vivir, saben que la lenta justicia está en manos del juez cuarto, Saúl Torres.
“Esperamos que él aplique la justicia que anhelamos, no como el juez que llevó el caso de Mario Ramón Beteta en la ciudad de México. Según ya había una orden de aprehensión en contra de Zeferino y, de pronto, nada”.
Hace dos semanas estuvo en Acapulco el dirigente del Partido Acción Nacional, Pablo Emilio Madero. Presentó como candidato a presidente municipal a Zeferino Torreblanca Galindo. De él dijo que el PAN lo postula porque “tiene calidad moral”.
La denuncia en contra de los infames hijos ingratos tiene un número: TAB/CAZ/04/0034/2015. Luis Torreblanca González contra Zeferino, Luis, Alberto y Roxana Torreblanca Galindo.
“Si de por si te vamos a dar algo asi como un golpe de estado”, es la frase que resuena en el recuerdo de Luis y Fernando. De Don Luis y Ángeles.
El “golpe de estado” se lo dieron. ¿Calidad moral del candidato panista? En San Jerónimo, de donde es oriundo Don Luis, resuena y resuena famoso dicho: “hay que ser cuches, pero no tan trompudos”.
