Bernardo Torres/API
Chilpancingo, Guerrero.-El despido de 261 trabajadores del Programa Federal Prospera adscritos al sector salud, dejará sin atención médica a más de 400 mil familias en el Estado de Guerrero, entre las cuales habría al menos 58 mil menores de cinco años y unas cuatro mil mujeres embarazadas, en zonas marginadas.
Un grupo de trabajadores a quienes de un día para otro se les informó que este 30 de marzo culmina su contrato, manifestaron su inconformidad en conferencia de prensa, donde hicieron un llamado a las autoridades federales aclarar su situación laboral, y sobre todo que va pasar con la atención médica que ellos brindaban.
Alberto Román, uno de los afectados, señaló que les pidieron que a partir del 30 de este mes no se presenten a laborar, y posiblemente en dos semanas sean recontratados, a lo cual advirtieron que es una situación delicada, pues en el caso de la medicina no se puede sujetar a cuestiones burocráticas, como lo es más de 4 mil mujeres embarazadas que se atienden a través de Prospera.
“Sabemos los problemas graves que se viven con el embarazo, en un estado con altos índices de muerte materna y si esto ocurre en zonas urbanas, qué será en las zonas de alta marginación?”, cuestionó el médico.
Dieron a conocer que en este programa participaban 261 personas, entre médicos, enfermeras, psicólogos y personal de apoyo, que brindaban atención en centros de salud y centros de atención directa en zonas de alta marginación y pobreza, como la Sierra y la Montaña de Guerrero.
Miriam Yaneth, expuso que el pasado 01 de Enero les hicieron firmar un contrato por seis meses, el cual concluiría el 30 de junio, sin embargo de la noche a la mañana les informan que el contrato termina este 30 de marzo, y que si quieren ser recontratados no acudan a laborar las dos siguientes semanas.
Sin embargo, dijo, esto podría tratarse de una trampa, pues no hay ningún argumento legal por el que puedan separarse de sus empleos más de una semana, y temen que lo que realmente pretenda el Gobierno Federal sea despedirlos por abandono de empleo, y con ello no pagarles liquidación, ni reconocer su antigüedad.
Los trabajadores, próximos a ser despedidos, consideraron que ni siquiera se trata de fuertes cantidades de dinero las que percibían, pues en su mayoría ganaban un salario de 12 mil pesos mensuales en promedio, de donde además tenían que sortear carencias que se presentaban en sus áreas de trabajo. (Agencia Periodística de Investigación)