Por: Miguel Ángel Mata Mata
LA MUDA
Ya hace muchos años. En el frontispicio del edificio de la Cámara Local de Diputados aparecía una letra hache grandotota, que precedía el nombre de Congreso de Guerrero.
En todos los documentos, en todos los comunicados, en todas las propuestas de leyes, decretos o dictámenes, en toda a papelería oficial de uno de los tres poderes públicos de la entidad, aparecía, hasta arriba, esa hache grandota que decía H. Congreso de Guerrero.
Todos sabemos que en el alfabeto la hache es la única letra que, por sí sola, no tiene sonido. No suena. Pero ahí está y, cuando se junta con otras letras, forma extraordinarias palabras tan mexicanas como, por ejemplo, chingar.
El caso es que, en el Congreso de Guerrero, la hache que le precedía siempre quiso decir Honorable.
Siempre.
UNA AUDITORIA
La Auditoría Superior de la Federación ha dado a conocer que, durante la LXII Legislatura de Guerrero, que comprendió los años 2019, 2020 y 2021, se detectó un daño al erario por el orden de noventa millones de pesos.
El documento, filtrado a periodistas de la Ciudad de México, no señala nombres de los presuntos responsables pues, de hacerlo, violaría el debido proceso y pondría en riesgo la presunta inocencia de quienes se llevaron noventa millones a sus bolsillos.
Es este un caso de cuando la poderosa hache, que es muda, no invisible, pero poderosa, cobra vitalidad. Un fulano, o fulana, nos han chingado noventa millones del erario.
Lo que sigue es que la ASF dé parte a la Fiscalía General de la República y se proceda en contra del pillín que alegremente se enriqueció con parte del dinero de nuestros impuestos.
Aquella LXII Legislatura del H. Congreso de Guerrero fue presidida y administrada, por primera vez en la historia de la entidad, por la mayoría de diputados locales de MORENA.
Ante el inédito triunfo en el poder legislativo, los morenistas, decidieron que la Junta de Coordinación Política sería encabezada no por uno, sino por tres diputados, uno cada año legislativo, que representaban a cada grupo al interior de ese partido.
Así, en el 2019 le tocó encabezar y administrar la Junta de Coordinación Política a Pablo Amilcar Sandoval Ballesteros. En el 2020 a Antonio Helguera Jiménez y en el 2021 a Alfredo Sánchez Esquivel.
¿Quién de ellos hizo un daño al erario por 90 millones de pesos?
Eso lo determinaría la Fiscalía General de la República, una vez que la Auditoría Superior de la Federación le dé parte de lo que halló en aquella Legislatura al Congreso de Guerrero.
LAS MUJERES
La siguiente Legislatura de Guerrero, la LXIII, también ha sido encabezada por la fracción parlamentaria de MORENA.
Lo mismo que sus antecesores, los morenistas decidieron que a cada año tocaría a un diputado distinto, que representaba a los grupos al interior de su partido, quien presidiría esa Junta de Coordinación Política, que es la misma que firma los cheques de los diputados.
En aquella Legislatura pasaron cosas extrañas. Yoloczin Domínguez, Citlali Calixto y Alfredo Sánchez Esquivel encabezaron, una vez al año legislativo cada uno, la administración del Poder Legislativo al Congreso de Guerrero.
Ese periodo pasó a la historia triste, porque se autorizó demoler la biblioteca del Congreso de Guerrero, de lo que se hizo responsable tanto a Yoloczin Dominguez como a Alfredo Sánchez Esquivel. A este último le tocó la peor parte por el bibliotecidio ante la protección que le otorgó a Yolo el grupo en el poder.
¿Y Citlali?
Desde aquel tiempo un diputado, Joaquín Badillo Escamilla, anduvo tras la pista de unos cheques de hule con que se pagaron servicios y prestaciones que ordenó el Congreso.
Desde entonces hubo cheques que se hicieron famosos. Las acusaciones quedaron en los medios porque la Auditoría Superior del Estado ni por enterada se dio de cómo se expedían cheques de hule en uno de los tres poderes de Guerrero.
¿Quién firmó esos cheques de hule que rebotaron, como pelotita de ping pong por aquí y por allá?
Nomás el diputado Joaquin Badillo andaba investigando ese penoso caso.
LOS NUEVOS CHEQUES
Ahora, en la actual legislatura, ha aparecido otro chequecidio que, de aplicar el método científico, podríamos asegurar que, de tanto repetirse, es una costumbre que se hará ley en las administraciones de los diputados del partido en el poder.
Una diputada ha acusado que le falsificaron su firma para cobrar cheques a su nombre. Y a ella nada le dieron.
Ellos dicen que sí cambiaron los cheques a nombre de una diputada local, pero que lo hicieron porque ella se los dio. Que ella no quiso ir a hacer fila al banco y que la viesen formada, como otro cualquier ciudadano. Asi que le hicieron el favor de cambiarle los cheques endosados por ella misma.
Eso dicen ellos. Quién sabe si eso sea cierto.
El caso es que la Auditoría Superior del Estado no sabe cómo se maneja la administración en uno de los tres poderes de la entidad, como por ley debería hacerlo.
Esa ausencia de la ASE ha sido causa de que los medios exhiban, como roedores de dos extremidades, a ocho ex funcionarios, a quienes se les ha violado su derecho a la presunción de inocencia y, cuando llegue la hora de alguna sentencia, si es que ésta llega, cualquier abogado los sacará del fresco botellón, por haberse violado, tanto el debido proceso, como su presunción de inocencia.
Ha sido el diputado Joaquín Badillo quien halló esas irregularidades. Desde la anterior legislatura él seguía la ruta de cheques expedidos por la administración del Congreso Local, pero ahora en la LXIII Legislatura que él administra, le apareció esta joyita que amenaza en convertirse en un joyón.
La diputada víctima interpuso una denuncia ante la Fiscalía General del Estado y esa denuncia, como nombres de los presuntos pillines, han sido publicados por todos lados. Se dice que varios millones fueron cobrados, a nombre se la diputada víctima, y a lo mejor de otros diputados también.
Lo no se ha dicho es que esos ocho funcionarios exhibidos, como dice la canción de Paquita la del Barrio, cuando describe a unos seres rastreros, ponzoñosos o ratas de dos patas, formaban parte de la administración que encabezó Jesús Urióstegui García, pero no le obedecían a él.
Para que Urióstegui se convirtiese en coordinador de la Junta de Coordinación Política tuvo que negociar con otros diputados de su partido y entregó posiciones de la administración a algunos grupos.
Y he aquí que los ocho exhibidos como pillines de dos patas pertenecen al grupo político de la ex coordinara de la JUCOPO, Citlali Calixto Jiménez, la diputada que fue mencionada en las denuncias por la expedición de cheques de hule en la pasada legislatura.
Usemos la poderosa fuerza de la hache para sorprendernos con un:
— ¡Chale, men!
Nadie contaba con la astucia del diputado Badillo quien, desde la anterior legislatura, ya seguía la pista a cheques de hule y hoy falsificados.
Hasta que los halló.
LA IMPORTANCIA DE LA HACHE
La hache, que llevaba el H. Congreso de Guerrero por honorable, también aparece en las palabras cheque, chingar, choro, chisme, chorro, Chilpancingo, Chapulín y también en la famosísima expresión ¡Chale!
Y es que ¡Chale, men! ¡Sáquenme de aquí!
Estos escándalos de cheques involucran a un aspirante a gobernador, a dos aspirantes a gobernar Acapulco y a uno que quiere ser alcalde de Chilpancingo.
Es un penoso escándalo que se dio en la misma semana en que la gobernadora rendiría su quinto informe de gobierno. Un chisme de cheques, con hache, le han quitado los reflectores a la gobernadora. Y esas, esas, esas si son chingaderas.
Otra vez: ¡Chale, men!
Tan fácil que, así como ya casi no se usa la H., antes del nombre Congreso de Guerrero, se podría eliminar la hache de todas las palabras con hache aquí escritas.
Así cheque no sería cheque, sino ceque. Chingaderas no sería sino cingaderas. Chingo sería cingo. Chilpancingo sería Cilpangingo. Y así, aquí no pasó nada porque la hache ha desaparecido.
¿Y la H., de Honorable?
Esa no, que no la quiten y la devuelvan su valor y vigor.
¡Que regrese, por favor, la H., de Honorable!
Porque, antes decíamos con orgullo:
¡Hay Congreso de Guerrero!
Hoy, durante las últimas tres legislaturas nos queda lamentarnos:
¡Ay, Congreso de Guerrero!
QUE CONSTE
QUE de cara a la recta final del proceso interno de Morena para definir la Coordinación de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Guerrero, hay un dato que ya no puede leerse como aislado: Esthela Damián aparece de manera recurrente en el primer lugar de distintas encuestas levantadas durante septiembre, algunas de ellas apenas en los últimos días.
QUE Rubrum, en una medición realizada el 7 de septiembre, colocó a Damián con 32.1 por ciento de las preferencias, cinco puntos arriba de Abelina López, con 27 por ciento, y 11 puntos por encima de Beatriz Mojica, con 21.1 por ciento.
QUE Demoscopia, con levantamiento del 1 al 3 de septiembre, también la ubicó en primer lugar con 25.6 por ciento, frente al 21.2 por ciento de Beatriz Mojica, una diferencia de 4.4 puntos.
QUE a ello se suma SEMA, cuyo estudio fue realizado los días 5 y 6 de septiembre y reportó a Damián con 28.74 por ciento, frente al 27.63 por ciento de Mojica, en una competencia mucho más cerrada.
QUE no se trata de fotografías tomadas meses atrás, sino de mediciones recientes que coinciden en colocar a Esthela Damián en la parte alta justamente cuando Morena entra en una etapa decisiva de su proceso interno.
QUE la constante, hasta ahora, es Esthela Damián.
QUE, sin embargo, existen versiones de que algunos actores pretenden prolongar a decisión en Guerrero hasta el mes de diciembre. ¿Por qué? MORENA ha detectado que algunos se han acercado a las oposiciones y buscarían un espacio aplicando la clásica de los chapulines, saltar al otro campo.
QUE es una de las mujeres aspirantes la que estira mucho la liga. Ella insiste en ser la única que debe ser candidata, a pesar de que las encuestas levantadas por MORENA no le benefician o ¡Hará una revolución!
PREGUNTAS QUE MATAN
— “¡Hay Toro!”
Así culminó su quinto informe de gobierno Evelyn Salgado Pineda.
¿Félix va?
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