Manuel Vázquez Arellano afirmó que elementos del Ejército participaron la noche del 26 de septiembre de 2014 y pidió esclarecer el papel de mandos militares, policías y funcionarios; respaldó una investigación integral tras la detención del exgobernador Ángel Aguirre Rivero.
Texto: Fernando Foster
Chilpancingo de los Bravo, Gro., 10 de septiembre de 2026.- A casi 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, el sobreviviente y diputado federal Manuel Vázquez Arellano exigió que las investigaciones esclarezcan a fondo la participación que tuvieron elementos del Ejército Mexicano durante la noche del 26 de septiembre de 2014.
Durante una conferencia de prensa junto con otros sobrevivientes de los hechos, Vázquez Arellano rechazó que pueda construirse una nueva versión de los acontecimientos que busque exonerar a las Fuerzas Armadas y sostuvo que actualmente existen militares procesados por su posible participación en el caso.
El diputado relató que aquella noche se encontraba en la clínica Cristina, donde, afirmó que fueron retenidos y cuestionados por elementos militares bajo el mando del entonces capitán José Martínez Crespo.
Contrario a las versiones que algunos militares han presentado ante autoridades judiciales, Vázquez Arellano negó que el Ejército haya auxiliado a los estudiantes lesionados.
Aseguró que los sobrevivientes tuvieron que conseguir por sus propios medios un taxi para trasladar a Edgar Andrés, uno de los estudiantes heridos, a un hospital, por lo que demandó investigar qué órdenes recibieron los elementos militares y cuál fue realmente su nivel de participación.
El sobreviviente aclaró que sus señalamientos no implican responsabilizar a todo el Ejército Mexicano, sino determinar las responsabilidades individuales de aquellos mandos y elementos que hayan intervenido en los hechos.
Vázquez Arellano, respaldó la exigencia de los padres de los 43 para que el Ejército entregue información que permanece pendiente de ser revelada y consideró que la falta de transparencia ha alimentado distintas hipótesis alrededor del caso.
Sostuvo que el Estado debe esclarecer qué ocurrió con los estudiantes y con la información que pudieron haber generado las instituciones de seguridad durante aquella noche.
En ese contexto, cuestionó que históricamente las Fuerzas Armadas hayan desarrollado labores de inteligencia y seguimiento sobre movimientos sociales, mientras que en el caso Ayotzinapa se argumente que no existía información suficiente sobre lo que estaba ocurriendo.
El legislador también se refirió al caso de Julio César López Patolzin, uno de los 43 normalistas desaparecidos, de quien se acreditó que era elemento activo del Ejército. Consideró que existen interrogantes que deben ser respondidas sobre por qué no fue protegido o localizado por la propia institución.
Ante la detención del exgobernador Ángel Aguirre Rivero y las nuevas investigaciones anunciadas sobre el caso, Vázquez Arellano sostuvo que la investigación debe ser integral y no limitarse a responsabilizar a un solo sector.
Consideró que deben investigarse las posibles responsabilidades de militares, policías municipales y estatales, así como de funcionarios de distintos niveles que pudieron haber tenido conocimiento o participación en los acontecimientos.
“Nunca estaré de acuerdo en conformar una nueva verdad histórica”, sostuvo el sobreviviente, al señalar que tampoco sería correcto cargar exclusivamente la responsabilidad sobre el Ejército y dejar fuera a otros actores que pudieron intervenir aquella noche.
Vázquez Arellano, también respondió a las críticas de algunos sectores que han cuestionado el papel de los sobrevivientes y su incorporación posterior a la vida política.
Afirmó que el movimiento de Ayotzinapa fue aprovechado por distintos actores políticos, organizaciones y medios de comunicación debido a la dimensión del caso, pero sostuvo que él continúa exigiendo justicia desde su actual posición como diputado federal.
Recordó que aquella noche presenció la presencia militar y señaló directamente al capitán José Martínez Crespo como uno de los mandos con los que tuvo contacto, por lo que aseguró que continuará dando su testimonio independientemente del cargo político que ocupe.
Durante la conferencia, el diputado anunció también la presentación de su libro “Verdades incómodas”, obra en la que realiza una mirada hacia el interior del movimiento de Ayotzinapa desde su experiencia como sobreviviente y dirigente estudiantil.
Explicó que el texto incluye una autocrítica sobre las divisiones internas del movimiento y las decisiones tomadas antes y después de la desaparición de los estudiantes.
Asimismo, abordó las acusaciones y cuestionamientos que han surgido contra los propios sobrevivientes y contra el comité estudiantil por la decisión de trasladarse a Iguala aquella noche.
Vázquez Arellano sostuvo que, la toma de autobuses en Iguala no fue una operación planeada por el comité estudiantil, sino una serie de acontecimientos que se fueron desarrollando durante el día, después de que los estudiantes intentaran conseguir unidades en Chilpancingo y posteriormente en otros puntos.
Señaló que los sobrevivientes continúan disponibles para colaborar con las investigaciones, aunque cuestionó que las autoridades los hayan citado en múltiples ocasiones a declarar sin considerar sus actividades laborales y personales.
Aseguró que existen más de 90 sobrevivientes identificados, pero no todos han querido declarar debido al temor por su seguridad y la de sus familias.