Texto: Fernando Foster
Chilpancingo de los Bravo, Gro., a 2 de septiembre de 2026 (SG). – Dirigentes campesinos, comisarios ejidales y productores de distintas organizaciones exigieron a los gobiernos estatal y federal atender de manera urgente las afectaciones provocadas por la sequía y solicitaron que Guerrero sea declarado zona de desastre ante la pérdida de cultivos, principalmente de maíz.
Integrantes del Frente Estatal para el Rescate del Campo se reunieron con diputados de la fracción parlamentaria del PRI en el Congreso del Estado, a quienes pidieron intervenir ante las autoridades para que se implementen apoyos emergentes para los productores que, afirmaron, han perdido prácticamente toda su producción.
Los representantes campesinos señalaron que la falta de lluvias no solamente ha afectado al maíz, sino también al frijol y otros cultivos, además de generar problemas para la alimentación del ganado debido a la escasez de forraje y agua.
Uno de los dirigentes sostuvo que los productores prepararon sus tierras desde abril y mayo a la espera de las lluvias, pero estas no llegaron, por lo que consideró que los gobiernos debieron contar con mecanismos de atención ante este tipo de fenómenos.
Los productores advirtieron que la crisis no se limita a las pérdidas actuales en las parcelas, sino que podría generar consecuencias para la población en general.
Explicaron que una menor producción de maíz podría provocar un incremento en el precio de la tortilla, mientras que la falta de alimento para el ganado podría elevar los costos de la carne y otros productos derivados.
“Todos estamos afectados”, señalaron, al explicar que la problemática alcanza tanto a quienes cultivan pequeñas superficies como a productores con extensiones mayores.
Durante el encuentro, representantes de las organizaciones señalaron cifras de hasta 350 mil hectáreas afectadas y 500 mil productores; sin embargo, reconocieron la necesidad de contar con un censo oficial que permita determinar con precisión la magnitud de los daños.
Los campesinos solicitaron a los diputados del PRI gestionar una reunión con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y pidieron que el resto de las fracciones legislativas se sumen a la demanda.
Señalaron que ya han acudido ante autoridades estatales, pero aseguraron que una de las respuestas recibidas ha sido la falta de recursos para atender la emergencia.
Ante ello, plantearon que el Gobierno del Estado realice ajustes presupuestales dentro de sus diferentes dependencias para canalizar recursos a los productores afectados.
Los representantes campesinos calificaron como positiva la atención recibida por los diputados Alejandro Bravo Abarca, Beatriz Vélez Núñez, Jesús Parra García y Víctor Hugo Vega de la Cruz, y señalaron que esperan que el resto de los legisladores adopte una postura similar.
Los dirigentes advirtieron que, si no existe una respuesta concreta por parte de las autoridades, las organizaciones campesinas podrían iniciar movilizaciones.
Explicaron que primero agotarán las vías institucionales y legales, pero ya existe un proyecto para realizar acciones de protesta, incluso trasladándose a la Ciudad de México para buscar atención de las autoridades federales.
“Si es a la Ciudad de México, hasta allá nos vamos a ir”, advirtieron.
No obstante, señalaron que su intención es evitar movilizaciones que afecten a terceros y buscar primero una respuesta de las autoridades.
Los dirigentes insistieron en que la exigencia de declarar a Guerrero zona de desastre por sequía no pertenece a un partido político, debido a que el Frente Estatal para el Rescate del Campo está integrado por organizaciones con distintas posturas políticas.
Incluso señalaron que existen integrantes vinculados a diferentes fuerzas políticas, incluida Morena, por lo que rechazaron que la movilización pueda ser utilizada para señalar al PRI como responsable de politizar la problemática.
Los productores llamaron a los legisladores de todas las fracciones a dejar de lado las diferencias partidistas y concentrarse en atender la crisis que enfrenta el campo guerrerense.
Finalmente, insistieron en que la falta de lluvias debe ser atendida como un problema integral, debido a sus posibles repercusiones no solamente para los productores, sino también para el precio y disponibilidad de alimentos en las ciudades y comunidades de Guerrero.