A Otilia Hernández, presidente municipal de Chilpancingo, le encantan los desayunos. Ya lo hizo con el jefe de un grupo criminal en la sierra de Guerrero, al encabezar un desfile de caballos en Tlacotepec.

Luego con otro líder de un grupo criminal en la zona centro, al desayunar con él, y su pavorosa pistola al cinto, en algún restaurante de Quechultenango.
Hoy aparece con el grupo que encabeza el ex gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero, a la cabecera, como corresponde al jefe, en algún lugar de Guerrero.
Por cierto: bonita la mesa de Parota.
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