Crónica: La muerte inevitable
ABEL SAN ROMÁN ORTIZ
Con pregunta del filósofo alemán Arthur Schopenhauer: “¿Dónde están los muertos?”, con la respuesta, “entre nosotros”. “A pesar de la muerte… estamos juntos”. Por el hondo pesar que nos causa la muerte o fallecimiento de un ser, entrañablemente muy querido o amado. Con la muerte de un familiar o un amigo, sólo perdura, mientras uno siga vivo, el recuerdo.
La ley biológica regula el paso de la existencia a la muerte y/o la ley del violento que provoca el fin de un ser. Las ideas sobre “El más allá”, variadas, diferentes o contradictorias. La muerte es ineluctable, inevitable, no se pueden evitar muertes o fallecimientos por un mal epidémico o crónico, los mortales accidentes carreteros, las explosiones del mortífero gas, y por la violencia.
La muerte se desplaza como los malos vientos, de las circunstancias adversas. Un “vendaval sin rumbo”, letra musical en voz de Javier Solís, “que te llevas tantas cosas de este mundo, llévate la angustia que produce mi dolor que es tan profundo”. Un sentimiento compartido de aflicción por las sentidas muertes o fallecimientos que ocurren en tiempo y región terrenal.
Veneración y culto. Con el recuerdo más sentido a nuestros muertos o fallecidos, el 1 y 2 de noviembre. Halloween, una celebración internacional, se celebra el 31 de octubre, y se define como “Noche de brujas”. Personajes de la política, cine, teatro, o todo ser, se pintan el rostro que horripila, causa horror y espanto. La “Fiesta de brujas” ( Halloween ), en México, de ricos y pobres en extremo, con la expresión: “Anda muy bruja”, por no tener dinero, o lo malgasta o despilfarra, en una francachela, reunión con diversión y el consumo de “la chela” o una copa de licor. Con el verso del poeta de Jerez ( Zacatecas ), Ramón López Velarde, alusivo a un espíritu atormentado: “Voy bebiendo una copa de espanto…”
Diversas culturas religiosas del sincretismo, celebran el culto a los muertos. Con el verbo intransitivo divergir, discrepan o disienten. Y por Halloween, niños con disfraz o maquillaje en rostro que alude a un personaje de comic y/ de la comicidad. Un niño increpa a su madre: ¡Por qué me disfrazas de Pinocho! ( novela del italiano Carlo Collodi ), con larga nariz, ¡me siento horrible!, y mentiroso como Pinocho. Y mujeres se visten de “La Catrina”, obra del genial grabador de Aguascalientes, José Guadalupe Posada quien hizo alusión a “Las calaveritas”: “Voy a ver a mi modista que mi sudario me cosa; me voy a poner hermosa, con mi blusa nunca vista. Los festejos sepulcrales muchas horas durarán; los muertos asistirán con vestidos especiales”. Posada creó “La Catrina” que aludió despectiva y metafóricamente a la clase social alta antes de la Revolución Mexicana”. “Las calaveritas” hacen burla de los vivos famosos o de cualquier mortal. Las calaveritas de azúcar nos recuerdan con nuestros nombres que la vida no es eterna.