Crónicas de Abel San Román Ortiz

Compartir

Crónica: Un sufrido bloqueo

ABEL SAN ROMÁN ORTIZ

El verbo transitivo BLOQUEAR, es asediar, interrumpir la circulación vehicular y peatonal, con un bloqueo de calles y avenidas en el puerto de Acapulco, el viernes 13 de mayo. La palabra bloque, del francés bloc, y del germánico block, trozo, define: Agrupación ocasional o permanente que forman individuos o entidades para actuar de común acuerdo en cuestiones políticas, sociales u otras, unidos por intereses o ideales comunes. Se dice que “la unión hace la fuerza”, para actuar bien o mal, en pro o en contra del pueblo, que padece mayores situaciones o circunstancias adversas, con un sufrimiento encadenado por todo lo malo que afecta a ciudadanos.

Con locución latina: “alea iacta est”, “La suerte está echada”, alusiva a la toma de decisiones ante la incertidumbre, falta de certidumbre, del conocimiento seguro, claro y evidente de las cosas, con la expresión “no andar bien las cosas” ¡Qué cosa tan mala!, absurda, de paralizar, detener con un bloqueo, una densidad vehicular y peatonal; un sufrido bloqueo que duró seis horas en calles y avenidas del puerto. Y se aplica por todo mal causado, locución “ab absurdo, por lo absurdo”, ab absurdo, contrario a la razón.

¡Cuántos seres afectados por el bloqueo! Niñas y niños en brazos de sufridas madres; adultos mayores y jóvenes físicamente agotados por largos trayectos recorridos a pie. Varios enfermos caminantes con dolor físico y moral, y por la distancia recorrida para alcanzar respectivos destinos. Mujeres y varones en sillas de rueda, con hondo pesar reflejado en sus rostros perturbados por inesperado bloqueo. Y por el maxitúnel con la suspensión del servicio del Acabúsl, caminaron a la orilla, de ida y vuelta, cientos de peatones que apresuraban el paso para llegar a un trabajo o a sus hogares.

Y con el verbo intransitivo circular, de andar, pasar o moverse, con el ir y venir, una multitud de personas, recorrieron largos trayectos. Se observó un puerto de grandes aglomeraciones, con la desesperación de seres humanos de abordar un taxi o colectivo con escasa circulación. Una gran aflicción reflejada en rostros de personas que caminaron agotados. Con verso del escritor español Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”. Y por el tardado bloqueo, miré una roca dura, me senté y se me entumieron los glúteos. Y la expresión de una llorosa y cansada señora que recorrió largo camino: “Dios, esto es infernal, relativa a mucha maldad con afectaciones de numerosos seres que soportaron el sufrido bloqueo. Un infierno, por sofocante calor, por discordia, o las circunstancias adversas que se padecen. Un infierno, ya no del poeta italiano Dante Alighieri, que en gran obra de la literatura universal, cita también el paraíso -¿Acapulco?, y el purgatorio. En “Diálogo en el infierno”, entre Maquiavelo, filósofo italiano, y Montesquieu, escritor francés, el primero con frase aplicable a los disturbios: “Los pueblos retornan a la barbarie por el camino de la civilización”. Y el ser violento, contrario al ser apacible, agradable y sereno, con “El Don apacible”, del escritor soviético Mijail Shólojov.

Comentarios

comentarios