CIUDAD DE MÉXICO
La Universidad de Innsbruck, Austria, reveló al Gobierno de México la identidad de uno de los restos óseos localizados en la Barranca de la Carnicería, Guerrero, dentro de las investigaciones del caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala en septiembre del 2014.
Se trata de Jhosivani Guerrero de la Cruz, quien en el 2014 tenía 20 años de edad, señaló el abogado Vidulfo Rosales al término de la reunión privada que sostuvieron es martes en Palacio Nacional con el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, con las madres y padres de los jóvenes normalistas.
En breve entrevista, el abogado señaló que a diferencia de años anteriores cuando saltó a la luz pública el nombre de este joven «no existía certeza» sobre la identidad de los restos hallados, según la entonces Procuraduría General de la República, en el río San Juan.
Luego de que en esta administración federal se encontró una vértebra en la Barranca de la Carnicería en el 2019 y se envió a Innsbruck, los resultados de los estudios dieron coincidencia con los datos genéticos de Jhosivani.
Se nos dio una información de los restos que fueron enviados a Innsbruck, debidamente analizados y los resultados que hay de esos restos es una identificación de un estudiante, se trata de Jhosivani Guerrero de la Cruz; dio positivo para él», detalló el abogado.
Reiteró que los restos hallados en el Río San Juan durante la pasada administración federal «no fueron susceptibles de verificación, las identificaciones que se hicieron nunca tuvieron certeza científica, no se pueden validar», subrayó a los medios de comunicación.
Agregó que la mamá y padre del joven estuvieron presentes en la reunión con el presidente López Obrador y se les informó del resultado del estudio desde el fin de semana pasado.
Tenemos porciones de verdad, faltan muchos, muchos tramos que todavía hay que investigar y conocer e indagar, es el reto que tienen las autoridades», evaluó Rosales al informar que el ejército mexicano ha colaborado en el esclarecimiento del caso.
De manera específica dijo que el grupo de expertos internacionales que ayuda a las indagatorias, ha podido ingresar a batallones y cuarteles de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
El ejército se está abriendo», declaró, aunque las versiones de los testigos aún no completan la historia de lo que sucedió con los estudiantes.
Se le preguntó del expediente Ayotzinapa integrado por las autoridades de los Estados Unidos y el cual el presidente López Obrador solicitó a la vicepresidenta de aquel país, Kamala Harris.
Vidulfo Rosales precisó que en la reunión de Palacio Nacional, el presidente de México les confirmó que la primera parte de dicho expediente ya se encuentra en México, solo que «no se nos ha informado en qué consiste esta información» y que la segunda parte de los documentos aún están pendientes de entregar al gobierno federal.
Cabe recordar que el primer resto identificado fue el de Alexander Mora Venancio, de 21 años de edad y quien pretendía convertirse en maestro rural.
Sus restos fueron hallados en el río Cocula, en Guerrero, meses después de la desaparición de los normalistas.
NO HAY NADA QUE DETENGA LA INVESTIGACIÓN:AMLO
CIUDAD DE MÉXICO. El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que si bien hay “conocimientos básicos” de lo sucedido con los 43 normalistas de Ayotzinapa, aún no se puede dar concluida la investigación, por lo que éstas seguirá hasta saber la verdad y hacer justicia.
En su conferencia matutina en Palacio Nacional sostuvo que autoridades mexicanas, apoyadas por expertos internacionales, trabajan para esclarecer los hechos y no adelantarse como sucedió en el gobierno pasado con la “verdad histórica”.
“Ya está la investigación, se está avanzando bastante, ya se tienen los conocimientos básicos de lo que sucedió, todavía no podemos dar por concluida la investigación, no nos queremos actuar de manera irresponsable, no se trata de decir ‘esto fue lo que sucedió.
No nos queremos precipitar, es un asunto muy serio que amerita ser tratado con responsabilidad y profesionalismo, nada de lo que hicieron en la pasada administración con la llamada ‘verdad histórica’ que ya sabemos que no corresponde a lo que sucedió, falsificaron los hechos”, aseveró López Obrador.
Aseguró que “no hay nada qué detenga la investigación de Ayotzinapa”, por lo que se continuarán con los trabajos de investigación para dar tranquilidad y certeza a las familias de los 43 jóvenes desaparecidos.
NORMALISTAS DE AYOTZINAPA IDENTIFICADOS
Ayer el titular de la Unidad Especial de Investigación y Litigación para el Caso Ayotzinapan (UEILCA), Omar Gómez, informó sobre la plena identificación de los restos de Jhosivani Guerrero de la Cruz, quien es el tercer normalista en ser ubicado.
La identificación se dio luego de que el Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck, en Austria, realizó un análisis de ADN nuclear a una vértebra hallado en Cocula, Guerrero.
Cabe mencionar que el pasado martes López Obrador sostuvo una reunión privada con las familias de los 43 normalistas desaparecidos, de quienes el gobierno anterior aseguró en su “verdad histórica” que habían sido incinerados en una barranca en Cocula; sin embargo, los más recientes estudios desmienten eso.
LO QUE DICEN PASÓ
https://www.animalpolitico.com/2021/06/hallazgos-fallas-busqueda-normalistas-ayotzinapa/
Restos encontrados que no se indagaron y se ocultaron por años; terrenos que no fueron bien explorados pese a que había pistas para ello; una tecnología costosa pero inadecuada para explorar la superficie; conclusiones adelantadas sin la evidencia suficiente y pruebas sembradas o recolectadas sin los protocolos adecuados.
Se trata de algunas de las numerosas fallas y negligencias que han rodeado la investigación en campo sobre el paradero de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.
Anomalías que, según las autoridades actuales y los abogados de las víctimas, han provocado que a casi siete años del crimen solo se haya conseguido identificar los restos de tres de los normalistas, sin que haya claridad del estado o destino de los otros 40 estudiantes no localizados.
Esto a partir de los datos proporcionados por la propia FGR, por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro que acompaña legalmente a los familiares de las víctimas, y de los informes de otras instancias que han intervenido en los peritajes como el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) o la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Los funcionarios consultados insistieron en que se trata de una investigación abierta y que, por ahora, temas como los lugares en que pudieron ser asesinados los tres estudiantes identificados o el modus operandi que se habría empleado para ello no tienen aún una respuesta definitiva.
La cronología de los hallazgos
El 27 de octubre de 2014, exactamente un mes después de la desaparición de los normalistas, la entonces Procuraduría General de la República (PGR) informó que había localizado fragmentos de huesos aparentemente humanos tanto en un vertedero de basura ubicado en el municipio de Cocula, así como dentro de una bolsa de plástico hallada en el cauce del Río San Juan, en Iguala.
El procurador en aquel momento, Jesús Murillo Karam, explicó que llegaron a esos puntos luego de que un detenido de nombre Agustín García Reyes alias “el Chereje” – que hoy se sabe fue torturado por los agentes federales – declarara que los normalistas fueron asesinados y quemados en el basurero, y que sus restos se esparcieron en bolsas en el referido río.
De los 60 mil fragmentos óseos que la PGR dijo haber encontrado se enviaron 17 muestras a la Universidad de Innsbruck en Austria para su identificación con estudios de ADN avanzados. Se seleccionaron las muestras que se consideraron óptimas de entre las recolectadas. Diez de los fragmentos provenían del vertedero y siete de la bolsa de plástico ubicada en el río.

Operativo realizado por personal de la Sedena en una colonia cercana al basurero municipal de Cocula, donde se localizaron restos óseos humanos, en octubre de 2014.
El 7 diciembre del mismo año la Procuraduría informó que como resultado de los análisis practicados se había conseguido identificar un fragmento de hueso que correspondía al estudiante Alexander Mora Venancio. Eso lo convirtió en la primera de las víctimas identificadas.
El 15 de diciembre, la PGR exploró un nuevo punto conocido como barranca de “La Carnicería” localizado a unos 800 metros del sitio donde se ubica el basurero. Esto luego de que policías comunitarios advirtieron que había más restos en la zona. Los peritos recogieron decenas de fragmentos óseos que colocaron en tres bolsas de evidencia.
Sin embargo, de este hallazgo no se informó públicamente y ninguno de esos fragmentos fue enviado a Innsbruck, como había ocurrido con los otros fragmentos.
La búsqueda de los normalistas continuó el resto del sexenio sin nuevos hallazgos. Sin embargo, el 16 de septiembre de 2015 la entonces procuradora Arely Gómez informó que un nuevo análisis de fragmentos recogidos en el Río San Juan y enviados a Innsbruck arrojó coincidencias con el ADN de dos estudiantes.
Uno de ellos era Mora Venancio, quien ya se había identificado previamente. El otro fragmento con resultado positivo pertenecía al estudiante Jhosivani Guerrero de la Cruz, lo que lo convertía en el segundo normalista encontrado y confirmado sin vida.
Pero el anuncio de la identificación de Guerrero de la Cruz fue criticado públicamente por el Equipo Argentino de Antropología Forense debido a que se trataba de un resultado con solo el 17 por ciento de certeza debido a la técnica experimental que se usó. También se criticó que ni los familiares ni los peritos independientes fueron avisados a tiempo.
El 21 y 29 de noviembre de 2019, ya en el actual sexenio, peritos de la FGR realizaron una nueva búsqueda en la barranca de “La Carnicería”, pero a unos 500 metros del punto explorado por la PGR cinco años antes. Ahí se localizaron nuevos fragmentos óseos que fueron enviados al laboratorio de Innsbruck para su estudio.
El 7 de julio de 2020 la FGR hizo público que los estudios practicados a los nuevos fragmentos de hueso ubicados permitieron la identificación de un tercer estudiante: Christian Adolfo Rodríguez Telumbre.
Tras estos hallazgos, se ordenó intensificar y ampliar la búsqueda en la referida barranca. La Fiscalía confirmó a Animal Político que se realizaron al menos una decena de intervenciones más en la zona en un periodo de año y medio que permitieron recolectar 180 fragmentos.
En octubre de 2020 se seleccionó un paquete de 16 muestras nuevas que eran susceptibles de identificación y en febrero de 2021 se enviaron a Innsbruck. Esto dio como resultado la nueva identificación del estudiante Jhosivani Guerrero de la Cruz anunciada esta semana, pero ya con una certeza del 99.9 por ciento. Además, se identificó que un hueso de un talón de Aquiles correspondiente a Rodríguez Telumbre.
La FGR indicó que enviará un nuevo paquete de restos encontrados en la barranca a Innsbruck en los próximos días. De acuerdo con los funcionarios consultados, la expectativa está sobre cuatro fragmentos seleccionados del que hay buenas posibilidades de obtener ADN suficiente. Se espera que los resultados estén listos dentro de tres meses.
Descuidos, opacidad y siembra de evidencia
Hasta ahora las autoridades han reportado el hallazgo de restos de los normalistas en tres puntos dentro de un radio de kilómetro y medio: el vertedero de basura en Cocula, la desembocadura del Río San Juan, y la barranca conocida como “La Carnicería”. Todos se ubican en los límites de los municipios de Cocula e Iguala, en Guerrero.
La PGR encabezada por Jesús Murillo Karam centró su teoría del caso solo en el basurero y en el río. De acuerdo con la denominada “verdad histórica”, los normalistas fueron asesinados en el basurero y sus restos repartidos en el referido río.
Sin embargo, los especialistas del EAAF establecieron que no hay certeza científica ni técnica que compruebe que, en efecto, alguno de los normalistas fue asesinado y quemado en el basurero. Además, dudan que los restos encontrados en la bolsa del río – y que fueron abiertos y manipulados sin la presencia de los especialistas externos – realmente provengan del basurero.
“Como se mencionó anteriormente, en los comunicados del 7 de Diciembre de 2014 y del 7 de febrero del 2015, en opinión del EAAF, por el momento no existen elementos científicos suficientes para vincular los restos hallados en el Basurero de Cocula con aquellos recuperados, según la PGR, en el Río San Juan”, señaló el equipo argentino en un comunicado emitido en septiembre de 2015.
Un mes después de la emisión de dicho comunicado, Animal Político reveló que existía un informe del EAAF en la carpeta de investigación que alertaba de la siembra de cartuchos de armas de fuego en el terreno del basurero, de la fallida preservación del sitio, y de la intervención de personas que no eran peritos.
Un descuido similar ocurrió en el área de la barranca de “la Carnicería”. Aunque los peritos de la PGR recolectaron cerca de un kilo de fragmentos de hueso en ese punto en 2014, dicha área no fue explorada adecuadamente ni se ampliaron las operaciones de rastreo alrededor de ese punto, a diferencia de lo ocurrido con el basurero.
De acuerdo con los fiscales que ahora están a cargo de las investigaciones, el haber descuidado la exploración de toda esa área provocó años de retraso en la indagatoria.
“La clave está en que, a pesar de que habían encontrado los pequeños huesos, la PGR no siguió buscando ni amplió el perímetro en esta zona. Si lo hubiese hecho, es posible que hubiese llegado al lugar en el que se centran las actuales indagatorias”, dijo un funcionario que participa en el caso.
Los padres de los normalistas y sus abogados han insistido en varios momentos en que la PGR omitió de forma dolosa ampliar las líneas de investigación y las búsquedas sobre el terreno, con el objetivo de mantener la narrativa de la “verdad histórica”, es decir, que los estudiantes fueron asesinados y quemados en el basurero.
La CNDH, por su parte, reveló en su informe de la recomendación del caso Ayotzinapa, que en septiembre de 2016 Innsbruck consiguió identificar una concordancia entre un resto encontrado en el basurero con otro encontrado dentro de la bolsa del Río San Juan, y que ambos correspondían al estudiante Jhosivani Guerrero de la Cruz.
Sin embargo, la Comisión cuestionó que este hallazgo no se hiciera público por parte de la PGR, y que solo fuera informado al Centro Agustín Pro y al EAAF. Esto ya que se trataba de la primera prueba sólida que ligaba los restos hallados entre el basurero y el rio, lo que fortalecía la hipótesis original.
Pero peritos independientes que participaron en el caso indicaron que esta identificación no se transparentó debido a que, nuevamente, eran exámenes realizados con una técnica experimental y con una baja certeza del resultado.
Los restos ocultos
El 24 de septiembre del 2020 el diario El País reveló que en el predio de la “La Carnicería” la PGR había localizado restos óseos desde diciembre de 2014, los cuales almacenó sin realizar una investigación adecuada de los mismos y sin informarlo públicamente. El dato cobró relevancia debido al hallazgo en este sexenio de nuevos restos en dicha zona.
La información señalaba que aun cuando los restos fueron recolectados como evidencia del caso, estos no fueron procesados hasta casi un año más tarde y con exámenes periciales incompletos. Tampoco se envió nada de lo localizado a Innsbruck, Austria.
En enero de 2015, Jesús Murillo Karam, entonces procurador general de la República, afirmó que a partir de análisis se concluyó que los 43 normalistas fueron calcinados y sus restos arrojados al Río San Juan.
Funcionarios de la actual FGR confirmaron a este medio que, en efecto, los paquetes con dichos restos fueron ocultados durante cinco años en diversas agencias ministeriales. Solo hasta que se realizó el cambio de administración y se dio mayor intervención a expertos independientes es que pudieron ser ubicados.
Aunque se trató de examinar varios de los fragmentos guardados con los protocolos actuales, en la fiscalía indicaron que el estado en el que se encontraban ya no permitió realizar un mayor estudio para identificarlos.
Los funcionarios subrayaron que el punto de la barranca explorado a finales de 2014 se ubica aproximadamente a 500 metros del sitio explorado en noviembre de 2019 y donde se comenzaron a recoger los nuevos fragmentos.
Tecnología costosa, pero inadecuada
En 2017, ante las numerosas observaciones de los expertos independientes e internacionales que alertaban de búsquedas insuficientes en el terreno, la PGR anunció una inversión de más de 600 mil pesos para la adquisición de una tecnología denominada “Sistema Lidar”.
Se trataba de una serie de equipos que se instalaron en aeronaves y con los cuales se buscaba identificar anomalías en el terreno que dieran pistas del lugar donde pudieron haber sido enterrados fragmentos óseos de los normalistas.
Un informe obtenido por Animal Político vía transparencia reveló que se identificaron en total 128 puntos de interés en un perímetro de kilómetro y medio en torno al basurero de Cocula. Sin embargo, tras las búsquedas realizadas con dicho sistema los resultados fueron negativos.
Autoridades que actualmente participan en la indagatoria señalaron que si bien, entre los puntos explorados con dicha tecnología se encontraba la barranca de “La Carnicería”, esta tecnología no era la adecuada para identificar fragmentos óseos que sí se localizaron con recorridos a pie sobre el terreno.
“Este sistema se usó extensivamente en los alrededores de Iguala e incluso en la zona de la carnicería. Como esta tecnología ayuda a ubicar remociones del subsuelo y por tanto fosas, no fue útil para ubicar lo que ahora se está encontrando que son pequeños fragmentos óseos en semi-superficie”, indicó una de las fuentes con conocimiento de la indagatoria.
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