El gobierno ha realizado diversas medidas de contención contra el coronavirus, siendo para algunas personas difícil de aplicar debido a que requieren trabajar para sostener a su familia.
En México existen 31.3 millones de personas que laboran en el sector informal de acuerdo con la ENOE, teniendo frente a ellos el dilema: trabajar o morir de hambre.
Los trabajadores de dicho sector tienen la desventaja de que la empresa para la que trabajan no les brinda acceso a seguridad social y no reciben el pago frente a la pandemia.
El estado de Guerrero representa un 72.7% de personas económicamente activas que se ocupan en el sector informal, colocándola en el segundo lugar de este rubro.

Philippe Marcadent, jefe de la Organización Internacional del trabajo, denota que “La crisis del COVID-19 está exacerbando las vulnerabilidades y las desigualdades existentes”. Se recomienda a los países adoptar una estrategia múltiple que englobe frentes tanto en salud como en economia.
Desafortunadamente el COVID-19 amenaza con aumentar las cifras de contagio y muerte para trabajadores de la economía informal.
Fuente: https://news.un.org/es/story/2020/05/1473962