De Frente ¿A dónde ir?

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Miguel Ángel Mata Mata

1.

¿A dónde vamos?, solemos decir.

El cine, la cena, caminar, bobear a alguna tienda, al pueblo a ver a la familia. Son centenas de opciones las que podemos escoger para pasar el tiempo. ¡Y vamos!

¿A dónde vamos?, solemos decir.

Huimos de alguna tragedia, la delincuencia, la corrupción, los malos gobiernos, la pobreza. La ruta es Estados Unidos o Europa ¡Y nos vamos!

¿A dónde vamos?

Salvamos la vida ante una enfermedad. Nos gastamos nuestros centavos para que el pariente sane. Lo llevamos a la Ciudad de México, porque un amigo influyente nos consiguió el pase al Centro Médico o al Instituto Nacional de Nutrición. Otros aplican su seguro de gastos mayores y se van al ABC o al Ángeles. Los que más guardaron se van a Houston o Europa. ¡Y lo llevamos!

¿A dónde vamos?

Hoy no hay a dónde ir. Los hospitales de la Ciudad de México están llenos. Estados Unidos tiene el mayor número de contagios. ¿Europa? Ni pensarlo. ¿Cómo ir a ver a los parientes en el pueblo? Sospechan que estamos infectados. No hay cine, tiendas, bares y, dentro de poco, ni calle habrá.

¿A dónde iremos? Hoy no hay a donde ir. No hay camino que nos lleve a algún lado. ¿Lo habrá?

2.

Alejandro Martínez Sidney, de la Federación de Cámaras de Comercio de Acapulco dijo, en rueda de prensa, que han cerrado 560 pequeños y medianos negocios en Acapulco. Le buscamos para precisar un dato que no dijo ante los periodistas: ¿Cuántos empleados, en promedio, colaboran en esos negocios?

El hotel Copacabana anunció que cerrará sus puertas hasta una semana después que pase la contingencia. El yate Aca Rey, principal atracción en el centro de la ciudad, puso un mensaje en el malecón: “Se suspenden los viajes hasta nuevo aviso”. Nuestro amigo Johnny, conocido en casi todas las discotecas y buenos restaurantes de la ciudad, se puso blanco ante la sorpresa: “Están cerrados casi todos los negocios de la costera”.

Una foto de un Chedraui es dramática. Han tapiado sus ventanales, con madera, y dejan una o dos entradas. “Previenen lo que ha pasado en la ciudad de México: los saqueos.”

Un velador, que viene de Ciudad San Agustín al centro de la ciudad, llegó temprano. “Es que las camionetas que traen gente al puerto han anunciado que el último viaje lo harán a las ocho de la noche”, dice.

Y así. En Rena, la Zapata, la Colosio, El Coloso y en barrios y colonias de Acapulco. Cada vez hay menos gente que compre en las tiendas. Se respira, palpa, sabe, se ve tristeza. Solas, solas y cada día menos gente en las calles.

El dato solicitado a Don Alejandro ya no importa. No podemos convertir en cifra el virus que ha nacido y crece poquito a poco: la ausencia de economía.

3.

Economía es la ciencia que estudia los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas. Es un sistema de producción, distribución, comercio y consumo de bienes y servicios de una sociedad o de un país.

Para ello deben existir los humanos que compren, vendan, intercambien, trabajen y con su salario puedan hacer todo lo anterior. De eso se trata y por ello hay empresas inmensas, grandes, medianas, pequeñas y microempresas. Sin humanos no hay economía.

Todas producen algo u ofrecen algún servicio. También pagan salarios y, en un círculo virtuoso, sus trabajadores compran en el tendajón o donde se les pegue la gana. Se van a algún restaurante con su familia o de parranda con sus amigos. El lubricante de esas relaciones es el dinero.

¿Y si no hay gente? Los negocios cierran y en vez de riqueza viene la pobreza que evoluciona a miseria y, luego, a hambruna.

Eso lo comprende muy bien un regidor que es economista. Se llama Javier Morlet, quien lucha para que, desde el gobierno  municipal, se busque reactivar la economía de Acapulco y tratar de volver a la normalidad, donde todos tengan dinero para salir y gastar para que la economía sea la que regule las cosas.

No lo entienden así otros políticos que, en el río revuelto, quieren regalar despensas a todos. Claro, entre el arroz, los frijoles o el jabón Zote irá una tarjetita que diga: “Recuérdame el día de las elecciones”.

El nombre del síndico, Javier Solorio, y sus fotos, repartiendo despensas en Pie de la Cuesta, a quienes protestaron por la caída de sus ventas, es infame botón morado de muestra. Como él, hay otros, regularmente del partido que detenta el poder: MORENA.

La disyuntiva es: ¿promover la economía o la infame propaganda electoral utilizando el hambre que llegará, inevitablemente, al puerto?

4.

En la mañanera del jueves se anunció que, en breve, habrá un programa de apoyo a los pequeños, medianos y a algunos grandes empresarios para que se cuide el empleo y, a partir de ahí, alentar la economía.

El gobernador, Héctor Astudillo, dijo al mediodía del jueves que ya elaboran un plan en el mismo sentido.

El regidor, Javier Morlet, nos confirmó que en el municipio también se camina en el mismo sentido. Economía antes que propaganda electorera utilizando el hambre de los necesitados.

El riesgo es que, entre quienes deciden, la tentación de usar el hambre en su beneficio, es grande, y ellos son mayoría.

5.

¿Tenemos a dónde ir?

QUE CONSTE

  1. La aprobación a la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador disminuyó con respecto a la medición de diciembre, pasando de 57 a 47%.
  2. La desaprobación aumentó considerablemente, pasando de 38 a 46 por ciento, de acuerdo a los resultados del más reciente estudio de GEA-ISA: La gobernabilidad en tiempos de la cuarta transformación.
  3. La aprobación presidencial perdió firmeza. El porcentaje de partidarios se ha reducido significativamente y está a la mitad de donde se ubicaba hace un año.
  4. El estado de ánimo de la población ha decaído en el último trimestre. El porcentaje de entrevistados que afirmó sentir esperanza ante la situación del país decreció siete puntos porcentuales (de 41 a 34%). Asimismo, la percepción de que el rumbo del país no es el correcto es mayor a la de quienes opinan lo contrario.
  5. En materia económica, la población manifiesta un pesimismo creciente. El porcentaje de la población que considera que la situación económica del país es mala pasó de 14 a 26% entre septiembre y diciembre.
  6. Las preferencias a favor del partido gobernante, MORENA, cayeron del 36% a favor al 24%.

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