Punto de Encuentro. Tiroteo en El Cervantes, las preguntas sobre la mesa

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Por Norma Rosas

Después de la tragedia del colegio Cervantes en Torreón lo primero que surge es el dolor y después son las interminables preguntas sin respuesta: ¿que lleva a un chico de once años a disparar en contra de su maestra y sus compañeros? ¿Cómo es que un arma de uso exclusivo de las fuerzas armadas llega a las manos de un niño? ¿Es esto un hecho aislado o sólo la punta del iceberg?
¿Fueron los videojuegos?
Ninguna de estas interrogantes son fáciles de abordar, hay quienes en el afán de señalar culpables se arriesgan a explicaciones sin fundamento como el gobernador del estado Miguel Ángel Riquelme que en conferencia de prensa señaló que el niño tenía un «perfil psicológico especifico» y no tuvo reparos en afirmar que «estaba influenciado por un videojuego llamado Natural Selection. Lo influenció para cometer los lamentables hechos».
Sobre estas declaraciones no hay consenso, por un lado científicos del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford en 2014 reportaron que no existe relación entre el comportamiento agresivo de los adolescentes y la cantidad de tiempo que pasan jugando videojuegos con contenidos violentos. Andrew Przybylski, director de investigación de dicho instituto, explicó que a pesar de la idea popular de que ese tipo de juegos impulsan la agresión en el mundo, “no se ha probado muy bien esa asociación con el tiempo».
Sin embargo, un reporte de un grupo de trabajo de la American Psychological Association (APA) concluyó que jugar videojuegos violentos puede llevar a un incremento en la agresividad «la investigación demuestra una relación consistente entre el uso de videojuegos violentos y un incremento en el comportamiento agresivo… y un decrecimiento en la empatía y la sensibilidad a la agresión», indica el estudio.
Ante esto la propia APA dice que aún no hay investigaciones suficientes sobre si los juegos causan violencia criminal. Para alcanzar cualquier tipo de conclusiones sobre si jugar a ser tirador en un videojuego incrementa la posibilidad de que alguien le dispare a personas en la vida real, se necesitan más estudios.
Es de destacar que todos estos estudios que ahora ocupan el centro del debate fueron realizados en el extranjero, donde las condiciones socio culturales disciernen significativamente de nuestro entorno social, y a pesar de que México es uno de los países en el continente con mayor número de “gamers” aun nos resistimos a abordar el tema de manera más académica.
El problema de las armas
Tan sólo en la década pasada, más de 2 millones de ellas provenientes de Estados Unidos han entrado ilegalmente en el país, de acuerdo con cifras de la Secretaria de Relaciones Exteriores. Detrás de esta violencia, hay un mercado negro de 100 millones de dólares (mdd) en el tráfico de armas, estima el investigador de crimen organizado de la University College de Londres, David Pérez Esparza “por cada arma confiscada hay 15 que no (…) Si las armas duran en promedio 12 años de vida útil, estamos hablando de al menos 3.6 millones de armas en circulación en el país”, comenta.
Entorno social
Un asunto poco tratado es el hecho del tejido cultural que se ha construido en México a lo largo de su historia, la guerra contra las drogas en México ha construido una suerte de fascinación de la población por el tema, cada mes entran en la programación nuevas series televisivas que dibujan a los miembros de organizaciones criminales como una suerte de “superhombres” infalibles y carentes de defectos y lentamente ha creado en los miembros de la delincuencia modelos aspiracionales para los más jóvenes.
Si como sociedad queremos que algo como lo ocurrido en el Cervantes nunca se vuelva a presentar será necesario una atención integral, por un lado padres de familia y, por el otro, el gobierno, cada uno asumiendo la responsabilidad en las áreas que le toca, que lo de Torreón sea el principio sí, pero de una sociedad libre de violencia.

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