De los próceres…

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                 Rodrigo Juárez Ortiz

Un día como pasado mañana 21 de Diciembre pero de 1923 y un día después, el 22 de Diciembre pero de 1815, murieron fusilados dos próceres auténticos de nuestra Historia, de la local el primero Juan Ranulfo Escudero y de la nacional nuestro epónimo e ínclito héroe Don José Ma. Morelos y Pavón, respectivamente.

En tratándose de Escudero podemos afirmar que fue un auténtico y verdadero luchador social. Que creó toda una corriente política, principalmente en Acapulco, de tal envergadura que cambió totalmente la realidad que circundaba a la región, habida cuenta del control monopólico que ejercían sobre toda la actividad productiva y comercial un grupo de españoles a quienes el pueblo llamaba “gachupines”, quienes controlaban e imponían precios y salarios, baste recordar que  esta fue una “…situación que mantuvieron impidiendo la construcción de la carretera a México, sobornando a las autoridades, pagando bajos salarios y exigiendo jornadas laborales de más de doce horas, además de amedrentar a los estibadores, pescadores y campesinos con golpizas y asesinatos”, nos relata, entre otros datos, Jorge Mungía Espitia en la revista Proceso de 27 / X / 1990, basado en libros de Paco IgnacioTaibo II.

Creó el Partido Obrero de Acapulco (POA) para defender los derechos de los trabajadores, fundó el periódico Regeneración desde donde denunciaba las arbitrariedades de los “gachupines” y fue electo presidente municipal en dos ocasiones, creando una verdadera política social en beneficio auténtico de los trabajadores y de los mas necesitados, por lo que finalmente fue, en realidad, asesinado por instrucciones de los llamados “gachupines” quienes se vieron vulnerados por el “escuderismo” galopante. Merece, en consecuencia, el reconocimiento todavía pendiente de los acapulqueños, para ponerle su nombre, cuando menos, a la principal avenida del puerto y poner su efigie esculpida en un sitio principal de la misma.

Y no se diga de lo que le debe la Patria al “ Siervo de la Nación”, el gran Morelos, el continuador de la Guerra de Independencia de nuestro país, quien sin ser militar  venció en muchas batallas y es pilar indiscutible de lo que sería en el futuro una patria libre, sin esclavitud y ferviente convencido de los principios democráticos que nos permiten ahora navegar con esa bandera, como lo demostró en el cuidado especial que le prodigó al Primer Congreso de Anáhuac, a pesar de los sátrapas, de los dictadores, de los vende patrias, de los traidores a las mejores causas de México, de los corruptos, –cínicos y desvergonzados- que han pululado a través de nuestros pasajes históricos.

Nuestro prócer ya tiene un sitio indiscutible en el altar de la Patria, ahora lo importante al recordar su fusilamiento, es seguir sus postulados, dentro de la actualización de los mismos, consagrados en Los Sentimientos de la Nación, – en lo conducente- para darle continuidad a tan trascendentales principios.

O usted, patriota lector, ¿ Qué opina?

 

 

 

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