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La relevancia que implica el deterioro ambiental es indiscutible, insoslayable. Sin alarmismo (debería) y sin aspavientos, es una realidad lacerante y, por ende , altamente preocupante.
La naturaleza tiene sus propios mecanismos para regularse, sin embargo es el ser humano el que ha degradado el medio ambiente, pero no todos los seres humanos, toda vez que las culturas, civilizaciones y grupos étnicos que nos antecedieron, evidenciaron y evidencian un conocimiento profundo del valor de la naturaleza y, por ende un respeto absoluto para su conservación y existencia. Cuidan la tierra, respetan los ciclos agrícolas, abonan al equilibrio entre los animales e insectos que atrapan para su subsistencia, en fin, son verdaderos guardianes de su entorno natural.
Es en consecuencia, el hombre moderno, el que a través de la industrialización-básicamente- ha contribuido enormemente al deterioro de nuestro medio ambiente, tanto, que ha provocado el calentamiento global, lo que ha estado produciendo el cambio climático que se evidencia a través de múltiples maneras, v.gr.: sequías prolongadas, incendios forestales, derretimiento de los hielos de los polos, aumento en el nivel del mar reflejado en las costas, ciclones y tormentas de grandes magnitudes, maremotos, terremotos ( cada vez mas graves) y una serie interminable de ajustes en el equilibrio de la naturaleza y por si esto fuera poco, la fabricación, venta y uso indiscriminado de materiales plásticos y de unicel que al ser usados por una sola vez, van a dar a la basura -en el mejor de los casos- y en su mayoría a la vía pública, a los parques y jardines, a los lagos y ríos y criminalmente, todo ello va a desembocar al mar, de tal suerte que ya existen islas completas de estos desperdicios plásticos en los océanos del planeta, de nuestro planeta,¡ El único que tenemos ! Y sin tener para donde correr, con la consabida contaminación que afecta a la vida marina de una manera criminal.
Ergo, es urgente que se haga caso a todas aquellas campañas tendentes a conservar nuestro medio ambiente, son nuestra salvación y depende de nosotros, de nadie mas, de ahí que se reconozca, pero se debe de emular, la labor que realizan los ambientalistas, como Jacques Yves Cousteau a nivel internacional y en nuestro medio María Eugenia Walls y Robin Sidney, ( en la salvaguarda de La Roqueta), Efrén García Villalvazo (oceanólogo e impulsor del rescate de la playa Manzanillo), Juan Barnard (biólogo y fotógrafo marino) y la Dra. Elena Khan, entre otros miembros de grupos protectores del ambiente no menos importantes, quienes están luchando permanentemente por conservar nuestro entorno libre de contaminantes y en nuestros mares, lagunas y ríos, de los execrables plásticos. Dejemos de usar y tirar los plásticos y unicel no biodegradables. Nuestros herederos lo agradecerán. O usted, ecologista lector, ¿Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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