Por Efraín Flores Iglesias
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Este 12 de septiembre quedó demostrado que el ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), Ramón Reyes Carreto, carece de liderazgo y, por ende, de poder de convocatoria.
Lo comento porque no fue capaz de congregar a los miles de seguidores que presume tener “en la bolsa” para el 2021, año en que la comunidad universitaria habrá de elegir al sucesor de Javier Saldaña Almazán.
La “mega marcha” fue anunciada el martes 10, a través de una conferencia de prensa que ofrecieron Reyes Carreto y los integrantes del Colectivo Insurgencia Universitaria y los “Jóvenes de la Cuarta Transformación” para exigir a los diputados locales la gratuidad educativa y que la rectoría haga “la devolución del dinero pagado por concepto de cuotas”.
El objetivo real de dicha marcha era demostrarle a Javier Saldaña que la oposición está preparada para disputarle el poder al candidato que sea designado por el Grupo Universidad por Guerrero (GUG), a la que pertenece el Frente por la Reforma Democrática de la UAG (Fredeuag).
Lo cierto es que Reyes Carreto y sus aliados Silvia Alemán Mundo, ex candidata a la Alcaldía de Chilpancingo y fallida aspirante a la rectoría de la UAGro en 2017, y el soberbio ex secretario general de dicha institución, Román Ibarra Flores, le quedaron mal a Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, delegado del gobierno federal en Guerrero, quien por todos los medios pretende el control político de la UAGro y los miles de votos de la comunidad universitaria.
Resulta que a Reyes Carreto le vendieron la idea de que puede reelegirse como rector, movido, claro, por un grupúsculo de Morena.
Dice el refrán: “Dime con quién andas, y te diré quién eres”.
En efecto, al igual que Pablo Amílcar Sandoval, Ramón Reyes Carreto carece de liderazgo y poder de convocatoria. Y, lo peor de todo, se pelean hasta con su propia sombra.
De los cincuenta manifestantes que este jueves marcharon desde la Alameda “Francisco Granados Maldonado” hacia el Congreso del estado, no todos eran alumnos, catedráticos o trabajadores administrativos de la UAGro.
El que esto escribe se percató que algunos eran miembros del Colectivo de Desaparecidos de Chilpancingo, así como miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (Ceteg) y militantes de Morena, como es el caso de Rafael Cuauhtémoc Ney Catalán, cercano al senador Félix Salgado Macedonio.
Entre los manifestantes también estuvo Saúl Barrios Sagal, ex funcionario del ex gobernador Rogelio Ortega Martínez.
Queda claro que la base estudiantil y trabajadora no apoya las nefastas pretensiones de Reyes Carreto, ya que éste está a favor de que el gobierno federal recorte el presupuesto de la UAGro para el año 2020 y que se violente la autonomía universitaria.
Morena no vota en la UAGro, aunque algunos de sus dirigentes harán todo lo posible para que su títere (Reyes Carreto) los represente, sin importar hacer el ridículo en 2021.
Una elección se gana con votos. Y para tener votos se requiere trabajo en las bases.
Lamentablemente, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, Antonio Helguera Jiménez, tomó partido a favor de los manifestantes, a quienes recibió en la entrada del Palacio Legislativo y pronunció un discurso manifestando que “estaba con ellos” y que comparte su lucha por “la defensa de la autonomía”. ¡Zas!
Le ganó la pasión y solito se delató, cuando su papel es ser neutral como representante de un poder público. Pero qué se le hace. Como vendedor de ropa en el marcado Adrián Castrejón, de Iguala, nadie le dio clases de política ni le sugirió leer “El arte de la prudencia”, libro publicado en 1647 por Baltasar Gracián.
Pero, en fin, cierto sector de Morena está en su derecho de hacer su luchita en la UAGro.
ENTRE OTRAS COSAS… De acuerdo a fuentes del propio Ayuntamiento, regidores de Morena en Chilpancingo ganan más que el presidente Andrés Manuel López Obrador.
¡Ciento ochenta mil pesos mensuales!
¿Y la austeridad, apá? Sólo en el discurso.
Y, lo peor de todo, el coordinador de los regidores de la 4T en la capital del estado, Samir Ávila Bonilla, también cobra en la UAGro.
Lo único que ha distinguido al bloque de ediles opositores es el chantaje, y no el trabajo y amor por Chilpancingo que tanto pregonan en las redes sociales.
¡Porca miseria!
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