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Lugar común es colocar a un idealista en contraposición a alguien materialista. Del primero se dice que es un soñador y del segundo que es práctico, sin embargo una persona idealista es mas que eso, un idealista es una persona que tiende a idealizar las cosas, lo que implica “conferir a alguien o algo una perfección ideal; magnificar, embellecer” y en la especie ya sabemos que la historia del hombre está llena de idealismos de parte de soñadores, pero eso sí, que lucharon denodadamente por mejorar la realidad de su entorno a favor de sus pueblos a pesar de las trabas y dificultades de todo tipo que tuvieron que enfrentar. Tal es el caso de Don Valentín Gómez Farías (Guadalajara 14 de Febrero de 1781- Cd. de México, 5 de Julio de 1858 ). Nacido en el seno de una familia de comerciantes, estudió en el Seminario de Guadalajara (1800), institución católica en donde confirmó su religión, pues era un fiel creyente y devoto practicante en donde en ese tiempo, curiosamente, muchos profesores transmitían ideas liberales, pues era el apogeo de éstas nacidas de la Revolución francesa. Ideas con las que no concordaban los jefes políticos ni religiosos; estudió medicina en la U. de Guadalajara y se graduó entre 1806-1807. Impregnado de ideas liberales dentro de lo convulso de nuestro país en el siglo decimonónico por encontrar el tipo de nación que se quería; entró en la política en 1820, como Regidor del Ayuntamiento de Aguascalientes y de ahí vino la vorágine de puestos y responsabilidades políticas: diputado por la provincia de Zacatecas ante las Cortes, en España; regidor y coronel de la Milicia Civil de Aguascalientes plegado al Plan de Iguala; diputado militar para el Congreso Nacional Constituyente en la Cd. de México (1822); presidente del primer Congreso Constitucional Mexicano ( en donde repitió varias veces); presidente y vicepresidente del país ( ídem). Por un tiempo fue partidario de la instauración de una monarquía constitucional, pero viendo los excesos de Iturbide, repudió al recién nacido imperio y fue partidario del federalismo. No olvidemos que en ese entonces la presidencia del país se otorgaba a quien tuviera mayoría de votos y la vicepresidencia a quien tuviera el segundo lugar en los mismos, lo que llevó a alternarse la presidencia del país casi durante un año con Santa Anna, pero las reformas liberales se instauraron y Don Valentín recibió el odio de los pilares de la sociedad mexicana: el de la iglesia, el del ejército y el de los ricos comerciantes, toda vez que durante su mandato se aprobaron la ley que afectaba a las propiedades de manos muertas (del clero y otras mas), disminución del número de puestos militares para propiciar la paz y el combate a los monopolios. Fue perseguido político por Santa Anna y exiliado en Nueva Orléans, finalmente fue presidente del Congreso de 1856 y tuvo la satisfacción de firmar la Constitución de 1857, en la que se consagran los soportes de una concepción federalista como la actual. Fundó la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. Entre otras. A su muerte, un día como mañana 5 de Julio, pero de 1848,fue sepultado en Mixcoac, en la casa de su hija, porque la iglesia católica no lo aceptó. Actualmente descansa en la Rotonda de las Personas Ilustres. Loor a su memoria por sus logros en la formación de nuestra república.

O usted, agradecido lector, ¿Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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