Compartir

Entiendo al ser humano como un conjunto de pensamientos, sentimientos y voliciones dentro de un organismo físico- biológico, con un plus que se llama espiritualidad. No trato de dar una definición, sino solo señalar un ángulo desde el cual podemos observar para tener una óptica cercana a nuestra realidad, a nuestra cotidianidad.

El ser humano ha tenido una evolución tan sui-generis, tan propia, que cuesta trabajo, desde la óptica del no especialista, determinar conductas, tendencias, deseos, inclinaciones, prejuicios, sentimientos, complejos, frustraciones, alegrías, tristezas, y toda una gama de posturas o posiciones desde las cuales se pueda observar, no para señalarlo peyorativa o destructivamente, sino para encontrar sus valores o conductas tendentes a su superación personal, así como en su relación con el resto de sus semejantes.

Para ello, se ha construido una escala axiológica (cambiante según la gente, el lugar y el tiempo ) que le ha servido para saber determinar el desiderátum de su existencia y así saber si su conducta es o no deseable o aceptada en su entorno.

Por cada valor que se mencione en la escala axiológica de un pueblo, siempre existirán los llamados contravalores, los disvalores, los valores negativos y concomitantemente esto viene al caso porque en la especie nos encontramos, también, con conductas como la vacuidad de las personas, que si bien no es un contravalor, propiamente dicho, sí es un lastre muy notorio para el desplazamiento enriquecedor de su existencia.

En efecto, habida cuenta de que siempre el dinero ha sido un símbolo de poder, en nuestros tiempos esto se ha incrementado exponencialmente merced al consumismo execrable motivado por la mercadotecnia y el desarrollo impresionante de la tecnología en las comunicaciones, lo cual hace entrar a la gente en una carrera sin fin, en una vorágine imparable, para dilapidar su haber pecuniario ( los que lo tienen) en la obtención de bienes y servicios que las mas de las veces no les son menester y solo lo hacen para hacerse creer que están en niveles socioeconómicos que en realidad no les corresponde y así, pueden incluso hasta quedarse sin comer, con tal de adquirir aquello que le da la apariencia de la prosperidad económica, aun cuando no tengan para bien comer. Sus objetivos son aparentar lo que no son y pretender tener lo que no tienen, sin perjuicio de la vacuidad de sus tristes existencias que les convierte en seres vacíos, superficiales, execrablemente frívolos, pendientes del qué dirán, así como estar inmersos en actividades superfluas, sin sentido y solo por el leitmotiv de creer que ya son parte de lo que en realidad no son.

Lamentablemente son seres que como zombies van reptiliando por la vida, llenándose de fuegos fatuos y creyendo que los días les son fastos y que los dioses les son propicios. Qué vanidad tan estéril.

O usted, consistente y definido lector, ¿ Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

Comentarios

comentarios