Múltiples son las definiciones que se han dado acerca del término “soberanía”, sin embargo, para efectos inmediatos diremos que se entiende por ello, “ calidad del poder público de un estado o de un organismo que no está sometido al control de otro estado o de otro organismo”, en suma, “ poder de que dispone el estado de mandar” o si se quiere “ dignidad o autoridad suprema”. Mas claro ni el agua.
En la especie, los ejemplos mas claros tanto de soberanía como de la defensa de ella se da por parte de las naciones, cuando ésta se ve amenazada.
Nuestro país, lamentablemente, se ha visto amenazado, casi permanentemente en su soberanía, por potencias que han pretendido socavarla desde el interior, así como han hecho uso de la fuerza bruta de las armas para lograrlo, pero por fortuna también el pueblo y el gobierno de México han respondido (cuando se ha tratado con gobiernos patriotas y dignos), a los embates, siempre mezquinos y utilitaristas de las potencias imperialistas y que cuentan con el lamentable apoyo de las clases retrógradas y conservadoras en el interior del país. Un caso, de entre muchos, se dio con la invasión francesa en 1862 (Batalla de Puebla) y en 1864, cuando entraron a tomar posesión del “imperio mexicano” que los vende patrias y traidores le ofrecieron al Archiduque de Austria Maximiliano de Habsburgo (personaje todavía muy polémico por su tendencia liberal).
Es así que un día como mañana 14 de Junio pero de 1867, con fundamento en la Ley de 25 de Enero de 1862, el Consejo de Guerra de la República, dicta la sentencia de muerte en contra de Maximiliano de Habsburgo, y los traidores Miguel Miramón y Tomás Mejía, sentencia que se cumplió el 19 del mismo mes y año, en el llamado Cerro de las Campanas, en Querétaro, nombre que adquirió porque las piedras que se encuentran ahí, al chocarlas con otras piedras, producen un sonido similar al de una campana.
No olvidemos que el insigne Don Benito Juárez, ya había prestado juramento como presidente constitucional por 1ª. vez como tal.
Es el caso que siendo el titular del Ejecutivo Federal y por todos los sucesos que acontecieron y que ya sabemos, resulta que el Archiduque europeo, llega apoyado por las tropas francesas, pasando por encima de las leyes vigentes de un estado de Derecho como lo eran los E.U.M. y violando su soberanía y las normas internacionales al respecto.
¿Qué se podía hacer? ¿Recibirlo con fanfarrias o combatirlo con las armas en la defensa legítima de un estado política y jurídicamente establecido, con un gobierno legítimo? Obviamente lo segundo. Derrumbado el “Imperio”, se dio la orden para su fusilamiento. Pero esa orden no fue arbitraria, toda vez que la ya mencionada ley desde 25 de Enero de 1862, disponía las sanciones a los delitos en contra de la Nación, por actos que atentan contra la independencia y seguridad. La ley por delante. Y mas por la defensa de nuestra soberanía.
O usted, ecuánime lector, ¿Qué opina?
Por: Rodrigo Juárez Ortiz.