El presupuesto de la Secretaría de Trabajo solo alcanzaría para otorgar becas de capacitación a 4 de cada 10 jóvenes objetivo del programa propuesto por López Obrador.
El programa Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF) requeriría de 99 mil 360 millones de pesos para cumplir el objetivo de brindar becas de capacitación a 2.3 millones de jóvenes que no estudian y no trabajan.
Sin embargo, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) cuenta con un presupuesto de 40 mil mdp. en el Proyecto de Egresos de la Federación de 2019 para este propósito, de acuerdo con un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
La beca mensual para cada joven es de 3 mil 600 pesos y podrá recibirla hasta por un año. De acuerdo a los montos previstos, se podría becar únicamente a 925 mil 926 jóvenes por ese período, lo que representa sólo 40.3 por ciento de la población objetivo del programa.
Las cifras no cuadran
Como resultado del análisis realizado por el CIEP, se detectó que la población potencial del programa podría ser mayor que la que se tiene prevista por el gobierno federal.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2016, 5.2 millones de personas de 18 a 29 años declararon no haber trabajado en el mes previo a la encuesta ni estar estudiando en el momento del levantamiento.
Sin embargo, el programa Jóvenes Construyendo el Futuro estima una población objetivo de 2.3 millones de jóvenes con las mismas características.
«Rebasar el número de becarios estimado representaría también una carga extra para el IMSS, ya que los beneficiarios contarán con cobertura médica durante su capacitación».CIEP.
Mayor inclusividad
El análisis, realizado por Thamara Martínez Vargas, establece que para motivar la inserción al mercado laboral de las mujeres que no estudian ni trabajan, dedicadas en su mayoría a quehaceres del hogar, re requeriría de otro tipo de incentivos, como servicios de guardería y la alternativa de combinar su capacitación con los quehaceres del hogar.
También se considera que el programa está sesgado al ámbito urbano, pues el perfil de los centros de trabajo que solicita empata más con los disponibles en las urbes, dificultando el acceso de la población rural a los beneficios del programa.
Finalmente, advierte que el programa tiene una visión de corto plazo, dado que la capacitación puede ser máximo de un año y no está necesariamente vinculada con el giro de trabajo de los becarios.
«Los lineamientos del programa no plantean una estrategia de seguimiento. Esta desarticulación podría provocar que al término de la capacitación vuelvan a la inactividad».CIEP.
Fuente: HuffPost
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