Del reconocimiento…

Rodrigo Juárez Ortiz
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Existen eventos, en la vida de los pueblos, que resultan muy significativos para su desarrollo y evolución, siempre cuando se busca mejorar sus condiciones de vida, no así cuando el propósito es mejorar solo las condiciones personales de los actores.

Es el caso que un día como el retropróximo domingo 27 de Enero, pero de 1790, nació en la población de Sta. María de la Concepción Atoyac, hoy Atoyac de Álvarez, (en su honor), del actual Estado de Guerrero, un personaje importante en la vida de nuestra República, me refiero a Don Juan Álvarez Hurtado.

Al respecto solo baste hacer un recordatorio fugaz de sus actuaciones respecto al destino de nuestra Patria.
Inició su carrera militar desde muy joven como soldado raso en las fuerzas del insigne Don José Ma. Morelos y Pavón, prócer de nuestra Independencia, y después, considerando su fortaleza de carácter e indomable actitud, ascendió a sargento. Participó en varios combates en contra de los realistas, obteniendo el grado de capitán; antes del finiquito del año de 1810 recibió un balazo que le atravesó ambas piernas y posteriormente fue ascendido a Comandante del Regimiento de Guadalupe; después de la toma de Tixtla, al mando de otro de nuestros insignes próceres Don Hermenegildo Galeana, fue ascendido a coronel; después de haber librado 12 nuevas batallas desde Agosto de 1819 hizo retroceder al enemigo hasta Acapulco; en 1821 estuvo en Iguala, en la proclamación de la Independencia. El movimiento revolucionario de Guerrero y Bustamante fue secundado por él , quienes desconocieron la autoridad imperial de Iturbide y en 1828, sin guardar ningún rencor en contra de los españoles, se opuso a la expulsión de éstos protegiendo bajo su amparo a todos aquellos que se le acercaron a pedírselo. También combatió en contra de la intervención francesa en la Guerra de los Pasteles; en contra de la intervención gringa en 1847, no muy afortunada en la batalla de Molino del Rey. Siendo un cacique regional, de corte liberal, republicano y federalista, en 1849 fue un impulsor de la creación del estado de Guerrero, lo nombraron gobernador interino y se convirtió en gobernador constitucional en las primeras elecciones de 1850.

Sin embargo, uno de sus principales méritos fue el encabezar la Revolución de Ayutla en 1854 que creó las bases para el derrocamiento de Santa Anna y en 1855 fue presidente de la república por dos meses, pues renunció por causas de salud y promovió la promulgación de la Constitución de 1857; promulgó la Ley Juárez que suprimía los tribunales especiales y modificaba el sistema de fueros, así como luchó en contra de la intervención francesa junto a Don Benito Juárez. Su frase célebre, sincopada:” Pobre entré a la presidencia y pobre salgo de ella…” Un prócer que merece ser recordado con agradecimiento.

O usted, agradecido lector,¿ Qué opina?

 

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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