Además, el gobierno intentará cumplirlos con 28% menos de presupuesto.
En términos políticos de narrativa la apuesta del nuevo gobierno es clara: desmontar y dilapidar el neoliberalismo y todo lo que éste representa. En el campo, el discurso y la acción no se quedan atrás.
En días pasados, el gobierno encabezado por AMLO, por fin dio un anuncio concreto sobre lo que había adelantado desde la campaña: su plan para desarrollo del campo. Este contempla, en gran medida, el rescate de las personas menos favorecidas en el medio rural, al mismo tiempo que se plantea que el país pueda ser autosuficiente en la producción de los alimentos que consume. Estos objetivos los pretende lograr con unrecorte de más de una cuarta parte del recurso que tenía a su disposición la extinta SAGARPA.
Ambos retos planteados no son menores y pudieran llegar a contraponerse, por lo que conviene preguntarse, ¿es correcto el diagnóstico del que parte el gobierno en el planteamiento de sus políticas? ¿son adecuadas y logrables las metas planteadas? ¿el camino que han escogido es el mejor para hacerlo? ¿qué otros enfoques serían viables para la solución de estas cuestiones?
Dónde nos dejó la era neoliberal
La era neoliberal, tan cuestionada en los últimos meses, presumió hasta la administración pasada, que el campo mexicano ha dado tantos frutos que nos tiene en el lugar número 11en la producción de alimentos a nivel mundial, así como el número 11 en producción agrícola. Además, las exportaciones agroalimentarias nos han puesto hasta en el lugar número diez del mundo.
México es el país número uno en exportación de cerveza a nivel mundial. Esto es que una de cada 5 cervezas en el mundo es mexicana.
Y sí, en 1993 las exportaciones mexicanas del sector contribuían al 1% del total a nivel global; más de 20 años después, esta cifra se duplicó para ocupar el 2.1% en 2016. El 50.9% de las exportaciones mexicanas se componen de productos de la agroindustria (cerveza, tequila, azúcar y chocolate), el 43.1% de productos agrícolas (aguacate, las berries y el jitomate), mientras que los productos pesqueros ocupan un 3.1%, y los ganaderos y apícolas un 2.9%.
Sin embargo, como sabemos, estos logros no han podido transformarse en beneficios sustanciales de mejora económica y social para la mayor parte de la población rural.
Geográficamente hablando…
El sector agroalimentario, como otros sectores de la economía mexicana, presenta grandes contrastes, los que se ven reflejados en el desarrollo de las regiones, en la fase de desarrollo de los productores y en la productividad y competitividad de diversos productos.
En general, aunque habrá sus excepciones, la zona del norte del país presenta un importante desarrollo en cuanto a la tecnificación de los procesos de producción y los rendimientos por hectárea de los productos agrícolas compiten con los de las regiones más productivas del mundo. Los productores del norte además han tenido la capacidad para posicionarse en diversos mercados tanto a nivel nacional como en el extranjero.
En el centro del país la producción de los cultivos tiende a ser de menor tecnificación que los del norte, los rendimientos por hectárea por lo general son más modestos y el estadio de desarrollo de los productores es de nivel medio. Son estos productores los que normalmente abastecen la demanda del mercado nacional.
Por último, la región sureste del país es la que concentra la mayor cantidad de unidades de producción pequeñas que utilizan métodos de cultivo tradicionales, obteniendo rendimientos menores que las otras regiones. En los estados del sureste también es concentra la mayor cantidad de la población rural en México y los mayores rezagos en cuanto a infraestructura y niveles de pobreza.
En la última década el valor de las exportaciones del aguacate se ha cuadruplicado, pasó de representar 609 millones de dólares en 2008 a 2,961 en 2018.
La propuesta antineoliberal para el campo
En cuanto a la competitividad de los productos mexicanos, algunos bienes han logrado gran dinamismo al posicionarse en el mercado internacional. Por ejemplo, la producción de aguacate aumentó 40% de 1,162 miles de toneladas a 1,997 miles de toneladas. Mientras tanto, otros productos que se consideran básicos para garantizar la seguridad alimentaria por su peso en la dieta de las familias mexicanas se encuentran en amplio déficit. La producción nacional de maíz amarillo sólo alcanza a cubrir con alrededor del 25% de la demanda interna, mismo es el caso con el trigo panificable, mientras que en el país sólo se produce cerca del 20% del arroz que se consume.
En un primer momento el líder de Morena, en precampaña y campaña, había anunciado más productos en los que se concentrarían esfuerzos para aumentar la producción nacional. Sin embargo, ya como jefe del ejecutivo ha moderado sus metas, y en su anuncio sólo contempló que la política se avoque a 4 productos agrícolas (maíz, frijol, trigo harinero y arroz) y 1 producto perecedero (leche).
Por su naturaleza, y por ahora, en este ejercicio sólo se analizarán los productos agrícolas anunciados: frijol, trigo harinero, maíz y arroz.
| Producto | % de Déficit |
| Frijol | 10.28% |
| Trigo Harinero | 74.72% |
| Maíz (Amarillo) | 76.31% |
| Arroz | 79.70% |
SIMO con datos de SIAP y Planeación Agrícola Nacional 2017-2030
De igual manera, las miras del proyecto del gobierno actual se han moderado en cuanto su alcance. Si bien en el discurso el presidente sigue usando la palabra autosuficiencia en alimentos, sus principales portavoces han salido a anunciar una política para procurar la seguridad alimentaria.
Se pretende gradualmente ir dependiendo menos de la importación de los productos básicos, específicamente del maíz, frijol y trigo harinero.Víctor Villalobos, Secretario de Agricultura y Desarrollo Rural
La diferencia fundamental entre ambos conceptos es que mientras la autosuficiencia pretende lograr que todo lo que se consuma de alimentos se produzca dentro del país, la seguridad alimentaria postula que lo deseable es producir cierta cantidad de alimentos que permitan al país tener cierto nivel de independencia a factores externos para poder alimentar a la población. La seguridad alimentaria además es un concepto que abarca diferentes niveles (individuo, comunidad, nación) y contempla que se tenga acceso físico y económico a alimentos que permitan a las personas llevar una vida sana.
¿En qué consisten los mecanismos planteados por AMLO para alcanzar la seguridad alimentaria?
Como ya lo ha mencionado en distintas ocasiones, el neoliberalismo para AMLO es casi un sinónimo de corrupción y la causa primaria de gran parte de los males de este país, en especial de la desigualdad. Por lo anterior, no es raro que las soluciones planteadas en su gobierno incluyan viejas fórmulas aplicadas, previas al período neoliberal en México, como los precios de garantía.
Los precios de garantía consisten en fijar un precio para ciertos productos, normalmente este precio estará por encima del mercado, el Estado paga el diferencial de este producto y usualmente se encarga de todo el proceso de compra, almacenamiento y distribución. En la época previa al período neoliberal, el organismo encargado de realizar esta gestión era Diconsa, que por decir lo menos, estuvo involucrado graves casos de corrupción. Para este nuevo sexenio el ente gubernamental que cumplirá esta función será el recién creadoSegalmex. Estos precios sólo estarán disponibles para pequeños productores, de hasta 20 hectáreas, y para los productos seleccionados.
| Producto | Precio por tonelada propuesto | Precio Medio Rural (Nacional) |
| Frijol | 14 mil 500 pesos | 13 mil 832 pesos |
| Trigo Harinero | 5 mil 790 pesos | 3 mil 793 pesos |
| Maíz (Amarillo) | 5 mil 610 pesos | 3 mil 417 pesos |
| Arroz | 6 mil 120 pesos | 4 mil 120 pesos |
SIMO con datos de Programa de Precios de Garantía para Granos Básicos y SIAP: Anuario Estadístico de la Producción Agrícola.
Los detractores argumentan.
Los detractores de este tipo de medidas han expresado que este mecanismo:
- Crea distorsiones en el mercado, tanto en los precios del mercado nacional como del mercado internacional.
- Genera ineficiencias, pues los productores no tienen incentivos para producir de manera más óptima.
- Termina siendo muy costoso para el Estado, pues además de tener que pagar un sobreprecio por el producto, es muy ineficiente en las labores de acopio y venta.
- El producto se tiene que vender a un precio menor al que fue adquirido, de lo contrario el sobreprecio impuesto se terminaría pasando al consumidor, lo que implica una perdida para las finanzas públicas.
Es importante mencionar que todas estas críticas están fundadas en la ineficiencia que han mostrado tener los entes gubernamentales en diferentes latitudes, pero no necesariamente son ciertas en todos los casos. Además, no contemplan que el actual gobierno prevé ciertas restricciones para los beneficiarios por extensión de terreno y por volumen de producción. En adición, el gobierno ha anunciado un programa de pago adelantado que permitirá a los productores tener más liquidez para los gastos en sus cosechas.
Lo propuesto por el gobierno, al menos hasta ahora, permitiría obtener mejores ingresos a los pequeños productores y, por consiguiente, tener acceso a mejores condiciones de vida, incluida la alimentación. Así, se cumpliría, en parte, garantizar la seguridad alimentaria a nivel individual, incluso a nivel de algunas comunidades. Sin embargo no queda del todo claro si a nivel nacional se cumpliría el objetivo de acercarse a la autosuficiencia.
Para cumplir el objetivo de tener seguridad alimentaria en el país, el foco del programa debería también contemplar el aumentar el rendimiento por hectárea que tienen los productores, no sólo el de mejorar su ingreso.
Además, el recorte del 28% del presupuesto incluye bajar o incluso eliminar los programas enfocados a los medianos y grandes productores que son, a la fecha, los que mantienen el grueso de los niveles de producción.
Es necesario analizar, caso por caso, las particularidades que tendría cada producto para plantear escenarios en los que efectivamente se logre reducir la dependencia de las importaciones.
¿Qué enfoque debería utilizar el gobierno?
Si bien la vocación de un gobierno no es generar utilidades como en una empresa del sector privado, se espera que éste pueda administrar con eficiencia los recursos de los contribuyentes y con esto generar bienes públicos. Es decir, generar las condiciones materiales y no materiales para propiciar en su población el bienestar económico y social. En este sentido, para las políticas de desarrollo del campo, las tendencias internacionales muestran que los recursos utilizados para el desarrollo agrícola cada vez más se trasladan a la creación de infraestructura pública, el desarrollo de investigación y transferencia de tecnología, incluso en países en vías de desarrollo.
Para lograr cumplir con ciertas metas de producción será necesario forzosamente que pueda existir transferencia de conocimiento y tecnología que permita a los productores elevar sus rendimientos, por lo que es un componente que la administración no puede dejar pasar.
Aunque en la política, entendida como la lucha de diferentes grupos por el poder, la narrativa es muy importante, en la política pública, entendida como el quehacer del gobierno para generar bienestar en la población, los resultados y el uso eficiente de los recursos son aún más importantes. Para garantizar que los programas cumplan efectivamente con sus objetivos es necesario establecer reglas claras para su operación tanto para la población como para los operarios, así como indicadores que permitan evaluar su impacto.
Fuente: HuffPost