Por: LIZETH LÓPEZ CURIEL
“Les guste o no”, dice AMLO en Tlapa en respaldo a Astudillo.
Lo que debió destacar como un acto de justicia social del gobierno federal, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, para un sector de población por demás vulnerable: los discapacitados, lució empañado en su visita a Tlapa, sede del arranque nacional el programa Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad”, gracias a quienes no identifican aún que la campaña presidencial concluyó el primero de julio mismo, y que es tiempo ya de coordinar y sumar esfuerzos para el beneficio común, no de grupúsculos, partidos y/o aspirantes al 2021.
Un desagradable episodio regalaron los morenistas en esta primera visita de AMLO a Guerrero con la investidura presidencial, al interrumpir la bienvenida ofrecida por el gobernador Héctor Astudillo Flores -con la complacencia y complicidad del “super” delagado federal, Pablo Amilcar Sandoval- . Al quite entró el propio López Obrador: “Ya acabó la campaña, ya es el gobierno y tenemos que ser respetuosos de las autoridades. No se resuelve nada ni a gritos ni a sombrerazos”, fue la frase con la que pareciera “regañó” a los asistentes que con carente sentido común, no cedían al discurso.
Este episodio nos remontó al primero de diciembre de 2006, cuando la toma de protesta del panista Felipe Calderón Hinojosa como Presidente de México, se caracterizó por la protesta escenificada por la oposición en el Congreso, encabezada por los lópezobradoristas, y por la ausencia de cualquier rasgo de solemnidad.
Ahora, no dejó de llamar la atención la postura de AMLO en Tlapa al dejar momentáneamente su irrenunciable investidura presidencial para improvisarse como conductor de programas de entretenimiento televisivo, al más puro estilo del “Vitor” (presentador de “Cien mexicanos dijeron”), sometiendo a “votación” de los asistentes al acto sí el gobernador continuaba o no su discurso. ¿Qué le pasó al señor presidente?
Finalmente, a su más puro estilo, respaldó continuar con la bienvenida de Héctor Astudillo, cediendo de nuevo la palabra con un típico “me canso ganso” y “les guste o no” a los militantes de su partido Morena, es el gobernador de Guerrero.
Nada nuevo en las formas morenistas de hacer política. Fieles a las tradiciones priístas y panistas, cuando han sido gobierno federal, los operadores de la “Cuarta Transformación” sesionaron en Asamblea Estatal, “curiosamente” en Tlapa, digo, aprovechando de pasadita la visita del Ejecutivo Federal, en donde el acuerdo central fue salir en defensa de AMLO de los ataques “de sus muchos enemigos”. En ese encuentro, también se acordó sacar a niños y jóvenes de las escuelas de los municipios gobernados por Morena en la región, Tlapa, Metlatónoc, Malinaltepec y Atlamajalcingo del Monte, para “recibir al Presidente”, así como financiar el traslado de adultos de esas demarcaciones y de las bandas musicales que amenizaron el evento en la Unidad Deportiva.
La prueba es clara, los aspirantes al 2021 no perderán ninguna oportunidad de seguir colgados a AMLO en su objetivo de conseguir la gubernatura de Guerrero, ausentes de cualidades o liderazgos propios. Así se lo han reprochado los mismos morenistas al que fuera su dirigente Pablo Amilcar Sandoval, quien pecó de ingenuo al quedar exhibido como uno de los promotores de los sombrerazos en Tlapa.
Lo sucedido nos deja incertidumbre a los guerrerenses si será esa la tónica en cada visita del presidente de México, y sí los morenistas continuarán incentivados por sus dirigentes, alcaldes y aspirantes, para enfrentar, dividir y llevar el encono, como premisa de hacer la nueva política de la cuarta transformación. Eso lo veremos el próximo 7 de febrero en Iguala, Ciudad que visitará –según lo anunciado por el delegado federal-.