Contexto Político: Pablo Amílcar: restar y dividir

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Por Efraín Flores Iglesias

A pesar de ser mayoría en el Congreso local, la fracción parlamentaria de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) está dividida, ya que no todos están de acuerdo en que el delegado del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, siga interviniendo en las decisiones que se toman en el Poder Legislativo.

La división se debe a que el también diputado con licencia y ex presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) maniobró para no aprobar antes del 31 de diciembre el Presupuesto de Egresos para el ejercicio fiscal de 2019, lo cual generó la inconformidad del gobierno estatal.

Es obvio que Pablo Amílcar no tiene llenadera. A través de su pelele Antonio Helguera Jiménez controla la Jucopo del Congreso local. Y por todos los medios pretende imponer como dirigente de Morena en Guerrero a Sergio Montes Carrillo, actual representante de dicho instituto político ante el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) y que se ha destacado por denostar a los que no piensan igual que él.

El nieto del Dr. Pablo Sandoval Cruz también controla el Consejo Estatal de Morena a través del mexiquense Luis Enrique Ríos Saucedo. Por cierto, antes del 1 de diciembre trató de imponerlo como coordinador de la bancada de Morena.

De 24 diputados que integran la bancada de Morena en el Congreso local, cinco no comparten las imposiciones del súper delegado del gobierno federal en Guerrero. En un principio solamente eran tres: Teófila Platero Avilés, Marco Antonio Cabada Arias y Carlos Cruz López.

Al exterior del Congreso local, tiene como adversarios a César Núñez Ramos, primer dirigente de Morena en Guerrero; al diputado federal por el distrito 08 y ex representante de Morena ante el IEPC, Rubén Cayetano García, y al actual secretario general de dicho partido en la entidad y ex rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Marcial Rodríguez Saldaña.

Desde luego que no son los únicos. Los senadores Nestora Salgado García y Félix Salgado Macedonio, y la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, no son de su grupo político. Es más, también aspiran al mismo cargo que él pretende: la gubernatura del estado en 2021.

“Quien mucho abarca, poco aprieta”, reza un refrán el cual se emplea para señalar que quien desea obtener demasiado puede terminar con menos de lo que se puede obtener con expectativas realistas.

Si Pablo Amílcar Sandoval pretende ser nuevamente candidato a gobernador (recordemos que lo fue en 2015), es respetable. Pero si sigue con su intentona de concentrar el poder solamente para su grupo político, tarde o temprano le cobrarán la factura.

Otro error que comete es confrontarse con la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y con el gobierno del estado, en lugar de llamar a la unidad o a un gran pacto social.

El poder se construye y debe utilizarse para sumar, no para dividir. El que resta y divide no es un buen político.

Y en este momento ningún partido y ningún actor político tienen asegurada la gubernatura.

ENTRE OTRAS COSAS… El alcalde de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán, instruyó a la Secretaría de Seguridad municipal a coordinarse con el resto de las dependencias ante cualquier denuncia ciudadana.

“Les he pedido la proximidad social, que la gente se sienta identificada con su policía, y es importante recalcar que somos protectores de la ciudadanía y defensores de la ley, quiero comentar que invitamos al titular de la Comisión de Derechos Humanos para que haya capacitación permanente con nuestros policías en esta materia”, señaló durante su visita al cuartel de la policía.

Qué bueno que el alcalde Gaspar Beltrán haya invitado a los trabajadores municipales a trabajar en unidad para sacar adelante a Chilpancingo y sus comunidades.

Comentarios: E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com; Facebook: Efraín Flores Iglesias; Twitter: @efiglesias

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