De las quimeras…

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El ser humano ha dividido el transcurso de su vivir en algo que ha llamado tiempo. Para algunos físicos renombrados éste no existe, sin embargo, como un resabio de las experiencias de pueblos primitivos, el cambio de estaciones implicaba el inicio de las siembras ( cuando se volvió sedentario), la época de lluvias ( propicias para el riego, vital para el crecimiento de plantas y árboles ), la temporada mas esperada, la cosecha ( producto del esfuerzo particular y colectivo), en suma, la satisfacción de sus necesidades mas ingentes como el alimentarse. Ello propició hacer división de estas etapas que naturalmente se daban con una precisión indefectible, de tal suerte que se podían predecir con evidente exactitud.

De esta suerte se hicieron mediciones en este transcurrir de eventos y poco a poco se fueron creando mecanismos e instrumentos para obtener su mejoría y nacen los relojes, los calendarios ( uno de las mas precisos de su tiempo fue la Piedra del Sol, llamada Calendario azteca) y otros mas.

Es así que con la partición de los eventos y la creación y uso de los calendarios, los seres humanos han hecho celebraciones especiales que en cada pueblo es diferente tanto en costumbres como en los llamados meses y días y que en la cultura occidental, de la cual somos partícipes, se celebra con especiales ritos, en donde el denominador común es desearse, de buena fe, que el inicio de un nuevo año sea factor de superación en todos sentidos para cada quien y con ellos se privilegian los aspectos de salud, de bienestar, de prosperidad y de progreso en compañía de los seres mas queridos por cada quien.

De esta guisa también se elaboran propósitos de lo mas inimaginable que pretenden los oferentes cumplir a carta cabal, pensando que al iniciarlos van a producir cambios trascendentales en sus vidas, pero lamentablemente terminan en la consabida expresión: “Año nuevo, vida nueva; costumbres…las mismas” y ello en función de prometerse las mas imaginativas quimeras (entendiendo por quimeras, en sentido figurado, como una creación de la mente, que se toma como algo real o posible) y sin tener la fuerza de voluntad, el propósito firme, la convicción necesaria para llevarlos al cabo.

Se vale soñar, dice la vox populi, pero los sueños ( es totalmente válido) carecen de realización si no se les da no solo inicio, sino su consecuente seguimiento, hasta lograr su cometido. No olvidemos que la dificultad de las cosas no estriba en hacerlas, sino en empezar a hacerlas. Mis mejores deseos para el año en ciernes. O usted, decidido y cumplidor lector,¿ Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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