El ser humano, una obra de arte de la creación, desde el ángulo de lo corporal tiene, además respecto de los otros seres vivos, la capacidad de raciocinio, del uso de la voluntad a discreción y no necesariamente a través del instinto, lo que lo diferencia de aquéllos.
Está hecho para la supervivencia y está dotado de los elementos necesarios para lograr, en su entorno, los satisfactores menester para seguir viviendo y reproducirse.
Pero también está dotado de espíritu, de alma, de ese elemento intangible que lo acerca a niveles superiores de existencia marcando, una vez mas, una gran diferencia con el resto de los seres vivos que conocemos.
De esta guisa y en al ámbito de su naturaleza están los instintos de supervivencia, amén de una serie de tendencias, voliciones, inclinaciones, preferencias, enojos, envidias, rencores, venganzas, mezquindades, abusos, traiciones, indignidades, soberbia, cobardía, frivolidades y un sinfín de características cuya realidad nos ha hecho crear una serie de elementos para suavizar, menguar, disolver, mitigar o, en su caso, desaparecer o castigar todas aquellas conductas propias de seres elementales, que no son aceptadas como válidas por una comunidad de seres humanos, tempo-espacialmente determinadas, sin perjuicio de que también existen seres humanos con una gran capacidad de prodigar amor a sus semejantes, dotados de una gran generosidad, altruismo, bondad, entrega, cariño, apoyo a los mas débiles y necesitados, valientes, generosos, heroicos, solidarios, dadivosos, protectores, sencillos, en fin, dotados de una serie de características que el conglomerado humano ha llamado cualidades y que, cuando es consciente, las premia y agradece.
Es así que en nuestro medio y en nuestro entorno actual se nos dice que vivimos y estamos en un país en jauja, que la prosperidad nos envuelve, que la vida social es plena y que por tal consecuencia del accionar de nuestros “próceres”, debemos estar felices.
Sin embargo, habida cuenta de la observación del entorno, se necesitaría ser un topo (disculpas a tan simpático animalito) para no darse cuenta del desastre general en que dejaron a nuestro país y nuestras localidades, respectivamente; miseria, violencia, inseguridad, ignorancia, saqueo, delincuencia rampante, por decir lo menos, y se dice que en Los Pinos se llevaron hasta los colchones y las almohadas y aquí, en Acapulco la recién salida administración dejó una “ deuda por mas de 2 mil mdp” ¡ Qué país!
Sin embargo no todo está perdido y menos la fe y la esperanza en la reivindicación y conscientes de las próximas Nativitas de un ser excepcional, un ser ascendido, aprovechemos no solo para desearnos buenos propósitos, sino para lograrlos en el amor y en la paz, que es lo menos que les deseo de todo corazón.
O usted, generoso lector, ¿ Qué opina?
Por: Rodrigo Juárez Ortiz.