De los derechos humanos…

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Un día como el retropróximo diez de Diciembre, pero de 1948 ( ya fecha conmemorativa), la Organización de las Naciones Unidas, por conducto de su Asamblea General, emitió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, documento fundamental que sienta los pródromos para considerar al ser humano portador de una característica especial, con lo cual se pretende protegerle de abusos, discriminaciones, maltratos, sujeciones involuntarias, y un sinfín de bienes jurídicos a proteger con base en un elemento fundamental que es la dignidad humana, considerada como “el fundamento de los derechos humanos que tiene cada uno de ser valorado como sujeto individual y social en igualdad de circunstancias, con sus características y condiciones particulares, por el solo hecho de ser persona”, nos dicen.

Al respecto, en los estados miembros de esta organización se han adoptado infinidad de leyes, reglamentos, normas, avaladas por respectivos tratados internacionales de los cuales se dice que entre éstos, como entre pactos, convenciones y protocolos signados por México, se suman mas de doscientos, pero dentro de los mas importantes están diez, que sería prolijo enumerar por la relevancia de su contenido, pero el espacio no lo permite.

Es indudable el gran paso que significa la protección de un conjunto de derechos inalienables inherentes a los seres humanos, de toda suerte que están sirviendo para que se empiecen a hacer valer no solo frente a los poderes públicos, sino también frente a particulares (teoría horizontal de los derechos humanos) , sin embargo, la denominación correcta ( y por ende su realización fáctica) de estos principios y derechos no todos los seres humanos la conocen y, en consecuencia no la ejercen, habida cuenta de las distintas denominaciones que se les dan, v.gr.: se confunden al no distinguir entre derechos humanos (“prerrogativas sustentadas en la dignidad humana, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral de la persona”) con derechos fundamentales ( “derechos humanos positivizados en un ordenamiento jurídico concreto”) y con garantías individuales( “medidas legales protectoras de los derechos fundamentales del ser humano”), por decir algo, sin perjuicio de la ignorancia que existe en general sobre los derechos humanos establecidos en los tratados internacionales y el control de la convencionalidad, o al tratarse de la interpretación conforme, entre otros.
De ahí que resulta trascendental la difusión general de estos derechos y la capacitación profunda de los agentes de la procuración de justicia y los juzgadores en la impartición de la misma. O usted, digno lector, ¿Qué opina?

Por:  Rodrigo Juárez Ortiz.

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